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viernes, 16 de enero de 2015

Mientras haya imbéciles, mejor tenerlos entretenidos...

Que expulsen de un programa como Gran Hermano a dos gitanos venidos a menos por manifestar su homofobia o su racismo mientras un negro en pelota picada pone cachondo con su badajo a un maricón, no deja de ser un curioso esperpento. No quiero ni pensar la que les hubiera caído si los pilla el cocinero del otro día.

Y lo mejor de todo es que la cadena de televisión pretende hacernos creer que los ha expulsado por lo que han dicho, cuando los llevaron al programa precisamente para que lo dijeran. A lo mejor son tan ingenuos que piensan que los que ven esos programas son imbéciles y no se han dado cuenta de la jugada... ¡Vamos hombre!

Desde luego, el sentido de la causalidad en estos casos está clara: estos programas se hacen porque la gente los ve, no viceversa. Entiendo que estos programas existan. Entiendo incluso la propia existencia de esa cadena de televisión. No hay más que ver el nivelito de una parte de la ciudadanía. Fíjense, si no, en la audiencia de GH y Sálvame, con más de ocho horas diarias en pantalla.

¡Ah! Y por lo que me cuentan, los han expulsado de la casa, pero van a seguir en el programa porque han pedido perdón, porque tienen muchos amigos gays que son guays y porque los quieren mucho. ¡Ah! Y porque uno de ellos dice que está casado con una paya. Como diría Freddie, el espectáculo debe continuar.

Uno, que cree en la libertad individual por encima de casi todas las cosas, jamás impondría la desaparición de este tipo de programas, aunque se alegrase de ello. Siempre que fuera por falta de audiencia, claro.

Porque mientras haya imbéciles, mejor tenerlos entretenidos y embobados en el sofá del salón.


lunes, 6 de mayo de 2013

Lo siento por él, pero así son las carreras...

A mí no me gusta el fútbol, pero a cambio me gusta el motociclismo. Uno es así de raro. Este fin de semana ha habido un incidente en el Gran Premio de España en Jerez entre Marc Márquez -debo reconocer que siento debilidad por este chaval-, y Jorge Lorenzo, el actual campeón del mundo en la categoría reina. Digamos que el adelantamiento no fue nada elegante.





Aunque habrá que recordarle al propio Jorge Lorenzo lo que dijo en su día.




domingo, 26 de octubre de 2008

Quien ríe el último...





miércoles, 10 de septiembre de 2008

Premios


Éste sí. Al margen de la posible, aunque poco probable, remuneración económica al vencedor, lo que realmente me ha movido a presentarme ha sido la oportunidad de aprovechar un magnífico escaparate para dar a conocer esta humilde taberna más allá del círculo endogámico en el que, queramos o no, terminan algunos blog. Y éste no iba a ser una excepción.

No es que esté insatisfecho con mis parroquianos. No, no es eso. Sois pocos pero fantásticos. Lo que ocurre es que aspiro a ser leído por cuanta más gente mejor. A diferencia de aquellos que dicen que escriben para ellos, yo escribo para los demás, para que me lean, para que opinen, para crear debate, para arrancar alguna sonrisa, para entretener...

Por eso he decidido presentarme. Someterme al examen imparcial, limpio de cariños y cortesías, de quienes no verán en esta taberna más que un blog. Otro más. A salvo de prejuicios, emitirán su opinión objetiva en forma de voto. Y en el peor de los casos, habrán tenido que pasar por esta taberna, acodarse en el viejo mostrador y probar alguna de mis tapitas. Sólo por eso, ya merecerá la pena.

Por cierto, me presento en la categoría Mejor blog personal ¿a que suena presuntuoso?


lunes, 8 de septiembre de 2008

Por no ser grosero

Digamos que el hecho de ser una guapa adolescente, probablemente la más joven parroquiana de la taberna, y de no conocer aún demasiado bien al tabernero, la ha impulsado a cometer la imprudencia de nominarme para un(a) meme(z).

Y además, de ésos en los que uno se ve obligado a desnudarse con cierta desgana y a putear a otros seis blogueros que no tienen culpa de nada. Pero todo sea por no parecer grosero ni desanimar a esta breve, pero brillante bloguera. Por ello, estoy dispuesto a hacer una excepción y, sin que sirva de precedente, cumplir el ritual, no sin antes reiterar que odio los premios virtuales, y aún más los memes. Dicho queda, así que vamos al lío.

Las reglas del meme son:
  • Poner el enlace de la persona por la que somos elegidos.
  • Poner las reglas en tu blog.
  • Compartir seis cosas que nos gusten y seis que no nos gusten.
  • Elegir seis personas al final y poner los enlaces.
  • Avisar a estas personas dejando un comentario en sus blogs.
Seis cosas que me gustan:
  • Que me hagan cosquillas por la espalda o el pelo. Me quedo frito.
  • Entrar en mi blog y tener muchos comentarios. Creo que sí, que esto me gustará cuando ocurra.
  • Pasear por la playa.
  • Sentir cerca a mi mujer y a mis hijos.
  • Ayudar a entender a los demás aquello que he tenido la suerte de estudiar y aprender (matemáticas, física, tecnología, política, economía....)
  • Observar en silencio la chimenea en invierno.
Seis cosas que me disgustan:
  • Que me nominen para un premio virtual o un meme
  • Los que te pitan por no cederles el paso, a pesar de que sean ellos los que tengan la señal de Ceda el Paso.
  • Entrar en un ascensor donde estén fumando o hayan fumado.
  • Que me interrumpan con una chorrada cuando estoy concentrado leyendo o escuchando algo.
  • Que casi siempre hable un cojo.
  • Que por un malentendido, alguien pueda sentirse ofendido por mí.
Y ahora, las nominaciones:

Al Corral de los suspiros, porque son geniales, porque me gustaría conocer un poco mejor a Leonor y Encarni, porque seguro que nos van a dejar patidifusos con sus respuestas y porque me apetece hacerles un poco de publicidad.

A mi queridísimo Aguaó, que cuando habla de arte le brillan los ojos y no hay quien lo pare.

A Néstor, que de vez en cuando nos pone los vellos de punta con sus historias, casi siempre tristes, pero llenas de vida. Si hay juicio final, yo quiero que él sea mi letrado.

A la Dama de sevillano nombre, por señora y por sevillana.

A Pilar, porque cose, luego piensa.

A mi querida Glauca, que pone son al alma para que baile abrazada al corazón.

En fin, que si a alguno de los seis le pasa como a mí, que odia los memes, pueden obviar la invitación que no me sentiré ofendido. Quizás lo único bueno de estos inventos sea que nos pone en bandeja una entrada en el blog y eso, en tiempos de sequía de ideas, no viene nada mal.


martes, 5 de agosto de 2008

Fritito variado y unas papitas aliñás

Hacía tiempo que no me pasaba por el blog de Pepiño, que siempre es fuente de inspiración para un tabernero de vacaciones. Para volver a dejar en evidencia la calenturienta mente de este mentiroso compulsivo, me basta el título de su última entrada: "Más paro donde gobierna el PP". La comunidad con mayor tasa de paro es Andalucía, que no ha conocido otro gobierno que no sea el del PSOE. Y prácticamente lo mismo se puede decir de Extremadura. Sí, ya sé que él habla de otra cosa. Pero yo hablo de parados contantes y sonantes. De los que no pueden llevar un sueldo a casa todos los meses. De Delphi y de otras tantas.

Aunque a cualquiera medianamente informado no le sorprenda ya a estas alturas la estrecha relación entre el poder político y el económico, debo reconocer que leer hoy un titular que rezaba "El PNV abre la puerta a la entrada de Florentino Pérez en el consejo de Iberdrola" me ha impactado. No tanto por el hecho en sí, lamentable pero habitual, como por verlo negro sobre blanco, sin tapujos ni comentario crítico alguno. Con naturalidad.

El exdiputado Puig Cordón, que ya fue protagonista hace unos meses en esta taberna, se ha alineado con el tal Suñé -sí, el independentista de izquierdas e imbécil-, y ha llamado malnacidos a los extremeños. Y la Junta de Extremadura querella va y querella viene.¡Déjenlos, hombre!¡Déjenlos que se retraten ellos solitos! Esa es la grandeza de la libertad de expresión. No permitan que un juez les haga el favor de prohibirles decir gilipolleces.

Según Gestha (técnicos del Ministerio de Hacienda), el gobierno paralizó las devoluciones del IRPF a partir del 10 de Julio. Ahora lo entiendo todo.


miércoles, 7 de mayo de 2008

Si te dicen que escribí

Leía el otro día que han descubierto la hormona que hace que los adolescentes anden todo el día irascibles, rebeldes, contestones, insatisfechos, incomprendidos e infelices. En el mismo artículo se indicaba que estaban ya trabajando en una especie de vacuna. ¡Hombre, tampoco es eso! Aunque de vez en cuando me asalten unos enormes deseos de presentar a mi primogénito como sujeto experimental, asumamos que todos esos anticuerpos forman parte de la vacuna natural que inyecta el paso de los años.

Y hablando de primogénito, anda el pobre últimamente bastante enfadado conmigo -salvo cuando tiene alguna duda académica-, aunque me da a mí que lo que realmente le ocurre es que proyecta en mí su rabia tras los malos resultados del último trimestre y sus consecuencias domésticas en términos de recorte de privilegios y prebendas. Malos resultados, todo hay que decirlo, en relación con su potencial, que es como hay que medir estas cuestiones. Está convencido de que vive bajo la opresión, caprichosa y arbitraria, de la figura paterna. O sea, de un servidor de ustedes. Seguro que piensa que mi mente está todo el día ocupada en planear las mil y una formas de hacerle infeliz.

Es curioso, porque lo que ronda todo el día mi cabeza es justo lo contrario. Al final, todo se reduce a un problema de plazos y perspectiva. O eso creo. No están dispuestos a renunciar a un sólo gramo de felicidad absoluta e inmediata ¡ahora, ya, venga, rápido! Ni siquiera para poder vivir de las rentas de ese pequeño sacrificio el resto de su vida. ¡Dichosa hormona que distorsiona el tiempo y crea espejismos! No es culpa de ellos. Esa miopía la hemos padecido todos, si bien es cierto que en algunos casos graves degenera en ceguera permanente. Corregirla es parte de las obligaciones, en ocasiones ingratas y mal remuneradas, de quienes, además de ser padres, pretenden ejercer de tales.

Nada hay más fácil que conseguir mantenerlo todo el día contento con cara de satisfacción y sonrisa bobalicona. Permiso para vaguear a sus anchas, largas jornadas de consola e internet, risas para sus gracias, aplausos a sus aprobados alopécicos, vista gorda a sus desmanes.... Es sencillo. Tanto, que a buen seguro se preguntará qué necesidad tengo de complicarme la vida haciéndosela imposible a él. ¡Con la cantidad de problemas que debo tener en mi extraño mundo de adulto! Con el trabajo, con el banco, con la declaración de hacienda, con el fin de mes, con la hipoteca, con la ITV, con el taller, con el proveedor de internet, con el presidente de la comunidad, con la pintura de la fachada, con la renovación del DNI, con los pulgones del jardín..... ¡y para colmo me dedico a organizarle la vida con lo bien desorganizadita que la tiene!

Y en ésa estamos. Mes y medio tendiéndole puentes a su enfado. A ver si se le ocurre cruzar alguno conmigo para sentarnos a dividir por cuatro nuestras diferencias. Sin minuendos, ni sustraendos, ni restos. La última trifulca fue a cuenta de la forma de organizar sus obligaciones laborales, léase escolares. Resulta que hace varios cursos acordamos -sí, han leído bien, acordamos, negociamos-, que debía elegir entre dos opciones. Cada una con sus pros y sus contras. Él hubiese preferido una tercera, especie de hijo putativo de ambas, que hubiese sumado todos los pros y restado todos los contras. Como la que tienen la mayoría de sus amigos. Pero claro, no pudo ser porque con tanta suma y tanta resta no me salían las cuentas. Y así, ha estado varios años con la opción que eligió. Disfrutando todos los pros y sin sufrir ninguna contra. Porque cumplí mi parte. Porque cumplió la suya. No lo hizo en el último trimestre y probó un par de cucharadas de contrariedad. Poca cosa, no se crean.

Pero miren ustedes por dónde, le han sentado fatal. Aquellas reglas de juego que aceptó en plena orgía de disfrute, le parecen ahora una tremenda injusticia. Incluso dice que fueron impuestas, nada de negociadas. Y no se pierdan el elaborado argumento para tamaña afirmación. Resulta que como la opción que no eligió no la hubiese elegido nunca, sólo quedaba la que finalmente aceptó, por lo que en realidad sólo hubo una opción elegible. Siendo así, la opción elegida no lo fue realmente, ya que no habiendo alternativa, no puede haber elección. Conclusión: fue una imposición. Sí, sí. Con este elemento me las tengo que ver todos los días. ¡Ah! ¿Que no lo han entendido? Pues envíenme su correo y ya se lo explica él. Si es que le apetece, claro ¿o qué se han creído?

En resumen, que en cuanto sea mayor de edad, se marcha de casa. Otra vez. Y ya van.... Menos mal que es un buen chaval y de aquí a un par de meses o dos volverá a hablarme.


miércoles, 30 de abril de 2008

La riqueza del lenguaje

Como allí no suelen dar puntada sin hilo, me ha sorprendido la frase al revisar la prensa diaria. Máxime cuando el conductor del programa es, también, vicepresidente del medio.

Reza, y nunca mejor traído, el titular: "La Mañana recupera el segundo lugar como programa más oído". ¿Se trata de una errata semántica? ¿O es un ataque de sinceridad? ¡Oír para ver y escuchar para mirar!¡Cómo está el país!

Sí, ya sé que el EGM sólo puede aportar datos de oídas y no de escuchadas. Pero ¿a que sería bonito que también dijera cuántos de los que oyen escuchan?


sábado, 5 de abril de 2008

La tienda en casa. ¡Grrrrrrrrrrr!

Las cuatro de la tarde. Sábado. Suena el teléfono cuando, buceando en la sobremesa, el cuerpo anda ya mimetizado con el sofá mientras el hilo de la película del deuvede hilvana a ratos su argumento entre parpadeos de duermevela.

Tras el sobresalto, busco el dichoso teléfono refunfuñando entre dientes que a quién coño se le ocurre llamar un sábado a esas horas. No reconozco el número en la pantalla. Privado. Es una mujer y pregunta por mi hijo. Sabe su nombre y apellidos, su edad y que cursa 4º de ESO. Dice que, a través de unas pruebas de aptitud que ha realizado en su instituto, ha sido seleccionado para cursar un máster de alto nivel.

Todo suena muy oficial. Tiene los datos de mi hijo, el número de teléfono, habla de unos fondos dedicados a financiar este máster a alumnos privilegiados, el instituto... Pero algo no cuadra. Las cuatro de la tarde. Sábado. Muy raro.

Ya algo más espabilado, e impulsado por la curiosidad de que tengan tantos datos sobre mi hijo, comienzo el interrogatorio. ¿Y de qué es ese máster? Es un máster de alto nivel -esto lo repetirá unos veinte veces a lo largo de la conversación-, de programación e informática. ¿Y por qué a mi hijo si él apenas sabe de informática? Da igual, aquí vienen chavales que saben y chavales que no saben, pero es un máster de alto nivel. ¿Y qué gana la empresa con esto? Se trata de unos fondos que todos los años dedica nuestra empresa a formar a alumnos aventajados. Es un máster de alto nivel. ¿Y en qué horario se imparte? Pues un mínimo de dos horas un día a la semana, aunque puede ampliarse en función del tiempo libre del alumno. ¿Y qué tenemos que hacer? Pues debe presentarse el lunes en nuestras oficinas acompañado de uno de los padres. Entonces ¿se trata de un curso subvencionado? Bueno, son unos fondos que todos los años destina nuestra empresa....¿Entonces es gratuito? Verá, la familia debe pagar una pequeñísima parte. ¿Y cuánto es eso? Pues unos cincuenta euros mensuales. ¿ Y cuál es la duración de ese máster de alto nivel? Hombre, depende del tiempo que finalmente le dedique, pero en menos de un año es imposible.

Algunas cuentas rápidas me permiten detectar rápidamente que no se trata de que mi hijo sea un futuro Bill Gates, ni de que Erchaves ande por ahí regalando a los chavales másteres de alto nivel en los que no importan los conocimientos iniciales. Un mínimo de doce meses, en el mejor de los casos, por cincuenta euros son seiscientos euros. ¡Acabáramos! ¡Me estaban vendiendo un curso básico de informática un sábado a las cuatro de la tarde, usando datos que no debieran tener! Me hago el interesado, le digo que tengo que consultarlo con mi hijo y le pregunto de qué empresa me llama, a qué número de teléfono puedo confirmarle mi decisión y por quién pregunto. Lo apunté todo y le di las gracias.


domingo, 30 de marzo de 2008

Tempus fugit

Resulta inquietante cómo el tiempo cambia al tiempo mismo. Lo que hoy es, mañana habrá sido para convertirse en ayer. Lo que mañana será, mudará en ahora cuando el tiempo allí nos lleve. El tiempo sólo cambia sus nombres, pero no su esencia. Un día, lo clásico fue moderno, lo antiguo, contemporáneo.

No busques extrañado a quién llaman. Hijo. Padre. Abuelo. Es a ti. Es el tiempo que sumó letras, una a una, y puso consonantes nuevas. Mañana llegará una hora antes que hoy. El hoy vivió una hora menos que el ayer. Su niñez se truncó de madrugada. Pero al tiempo le divierte la ficción de las en punto, las y media o las menos cuarto. Por eso se ríe de los relojes parados, vagos o afanosos. Los mira con el desdén de quien se sabe invencible.


domingo, 3 de febrero de 2008

Que si tal, que si cual

Que si la Junta Islámica pide el voto para PSOE e IU y a nadie le parece mal. Que si Arias Cañete considera regresiva la devolución de los cuatrocientos euros. Que si el ex-Consejero de Sanidad debe pedir disculpas y dimitir de su actual cargo por el asunto del Hospital Severo Ochoa. Que si Moratinos ordena al embajador en el Vaticano transmitir una queja del gobierno español por la intromisión de la jerarquía eclesiástica en la campaña electoral. Que si Erchaves va a implantar la enseñanza del catalán en Andalucía para facilitar la movilidad laboral de los andaluces. Que si Liberación Andaluza firma la adhesión al cajón de sastre de Coalición Andalucista para las elecciones autonómicas. Que si Zapatero quiere conceder créditos blandos a las inmobiliarias a través del ICO. Que si la abuela fuma.....

Hoy tenía muchos asuntos sobre los que escribir. Daría al menos para diez entradas si me pongo manos a la obra. Pero releyendo el blog compruebo que necesita unos días de dieta depurativa.¡Hay ciento ocho entradas con la etiqueta Política!

Viene en mi auxilio un correo electrónico de Nono, a quien no tengo el gusto de conocer, pero al que le hice una consulta cuando me lo encontré casualmente por la red sobre un asuntillo que no viene al caso. Me ha respondido rápido y amable, lo que se agradece. Como no podía ser de otra forma, mi curiosidad enfermiza me ha llevado a su página web, de allí he vuelto a su interesante blog y curioseando en él, encontré un artículo que me remitía a su vez a ésta otra bitácora del Profesor Portillo. Su última entrada data del catorce de Octubre del año pasado. En ella se despide temporalmente de sus lectores. Dos días después falleció tras ser operado de un tumor cerebral.

No lo conocí hasta esta mañana y ya no podré conocerlo sino a través de lo que él escribió y de lo que sobre él han escrito los que le conocieron. Lo poco que llevo leído habla muy bien de él. Como escritor, como dibujante de reuniones, como filósofo, como profesor, pero sobre todo como persona. No se pierdan los comentarios de la entrada en la que se despide con un "...hasta entonces".

Es curioso cómo hace unos días escribía sobre blogs abandonados, sobre lugares a los que llegaba cuando su dueño ya se había ido. Y otra vez llegué tarde.

Seguro que esta visión del Mito de la Caverna de Platón le hubiese encantado a Carlos.






miércoles, 23 de enero de 2008

Chatarra blogespacial

Bueno, lo de chatarra no lo digo por la calidad, aunque de todo habrá, sino por su similitud con los restos de satélites y otros artefactos que a buen seguro pululan por nuestro espacio estelar. En su día formaron parte de fantásticas máquinas que salieron de la imaginación, la creatividad y el conocimiento humanos. Ahora, de nadie son, nadie los reclama.

Lo cierto es que debe haber gran cantidad de blogs abandonados a su suerte. Unos que murieron antes de nacer. Otros que apenas soportaron tres entradas. Otros que han pasado del año. Muchos tienen tal calidad, originalidad o ambas cosas, que no se entiende muy bien por qué sus autores los dejaron a la deriva. Sin embargo, en el abandono de muchos de ellos, sobre todo en los que han tenido un recorrido más longevo, se suelen encontrar dos elementos comunes: sus dueños escriben un último post de despedida y se intuye en él que el motivo de la misma ha sido la paulatina conversión en obligación de lo que comenzó siendo un simple divertimento. A algunos de ellos he llegado cuando ya habían echado el cerrojo. Pero me colé furtivamente, sin hacer ruido. Y los disfruté. Los sigo disfrutando. A otros llegué pocos días antes del cierre.

Sería puro egoísmo no compartirlos. A ellos y a los blogs a los que enlazan desde sus páginas. Así que como muestra, un botón. Bueno, dos.

En Activando la disidencia, José Tato González, curiosa casualidad la del apellido si es real, ha escrito durante más de dos años. Especialmente recomendables sus ¡ciento veinte! cuentos. Todos buenos y algunos espectaculares. Si se animan, ya me contarán. Pero no se peguen un atracón. Dosifíquenlos y disfrútenlos. Y si mi pseudotocayo lee esto, que se anime a continuar su obra. Algunos se lo agradeceremos .

En Crónicas desde la mirilla, el Churru nos cuenta las peripecias de sus vecinos, las suyas propias y su adoración por la mirilla de su puerta. Un voyeur de la vida con mucho humor. Lo que me he llegado a reír con expresiones del tipo ".....con el pelo estirado hacia atrás en un moño, dejando al descubierto una frente de tamaño industrial, como para escribir en ella el Quijote con Kanfor". Llegué a él justo cuando acababa de cerrar el chiringuito. Empecé a leer las entradas en orden cronológico, desde la más antigua que está fechada en el 13 de Enero de 2007. Todavía voy por el mes de Abril. Y si quieren saber algo más del blog, aquí tienen una magnífica síntesis.

Debe estar atacándome el síndrome del Diógenes ése, porque me ha dado por llevarme a casa algunos restos del blogespacio. Ya saben, lo de chatarra blogespacial sólo era una licencia literaria. Nada que ver con la realidad.


domingo, 20 de enero de 2008

A su bola

Cuando me levanté esta mañana y me metí en la ducha, mi cabeza andaba en otras cosas. A su bola. La verdad es que lleva así desde el viernes, pero no me había percatado.

Esta mañana, cuando me enjaboné el pelo con el gel y el cuerpo con el champú, empecé a notar que mi mente llevaba puesto el automático. Ése del que les hablé hace unos días y que últimamente me costaba algún que otro rapapolvo de la contraria.

Aparentemente despierto, me di cuenta definitivamente de que no era cuestión de sueño cuando mi sobaco estuvo a punto de recibir una lluvia de espuma de afeitar. No sé yo si es buena idea que hoy me ponga al día de algunos trabajos de reparación doméstica pendientes.


miércoles, 16 de enero de 2008

A vueltas con las rotondas

Aunque no entiendo muy bien por qué, cada vez que entro en una rotonda, algunos conductores que circulan detrás de mí o a mi lado se ponen a hacer aspavientos con las manos, golpean de forma insistente el claxon y hacen unos extraños movimientos con los labios. Como si estuvieran gritando. No termino de entender muy bien lo que me quieren decir, pero seguro que no es a mí.

Algunos incluso, apoyando un codo en el pito, sacan las dos manos por la ventanilla con las palmas hacia mí, rojos como tomates, los ojos saltones, abriendo y cerrando rápidamente los dedos estirados. Mis amigos me aseguran que están intentando decirme que para qué coño quiero los intermitentes y que quién cojones me ha enseñado a conducir, mientras me llaman gilipollas y le dan un repaso a mi familia. Pero yo no lo creo. ¡Si yo voy circulando tan tranquilo por mi carril sin meterme con nadie! Seguramente es que llevan puesta en el emepetres del coche la canción esa de Mª Jesús y los pajaritos y van tarareándola, llevando el ritmo con el pito y haciendo la coreografía. Que no es que sea muy correcto hacer eso con lo peligroso que es mientras se conduce, pero de ahí a insultarme y pegarme una bronca del quince.....Cuando les contesto esto a mis amigos también se ponen rojos y me dicen que chorreo ingenuidad. Y que tenía razón el del Seat León rojo, que soy un gilipollas.

Caricaturas aparte, resulta chocante que tan poca gente sepa circular por las glorietas. Olvidan que cuando se entra en una glorieta no se debe poner el intermitente para continuar girando por la misma, siempre que no se vaya a cambiar de carril. Olvidan que, como en cualquier otra vía, el intermitente sólo debe usarse para cambiar de carril, cediéndole el paso al vehículo que ya circula por el carril al que pretendemos incorporarnos porque tiene preferencia. Olvidan que no deben situarse en el carril interior y bronquear al que va tranquilamente circulando por el central o el externo por el simple hecho de que le dificulte su maniobra de tomar la siguiente salida. Olvidan en definitiva, si es que alguna vez lo han sabido, que dentro de una glorieta, las normas son idénticas a las que habría que aplicar si estirásemos la glorieta y la convirtiéramos en una recta con dos, tres o diez carriles.

Y hoy ha sido ya la apoteosis. Esta mañana me ha bronqueado un profesor de autoescuela, con alumna incorporada, por no poner el intermitente izquierdo mientras giraba en una glorieta manteniéndome en mi carril y por no cederle el paso mientras él pretendía pasar del carril interior al exterior de una tacada. Ha sacado medio cuerpo del coche y me ha hecho la coreografía completa de los pajaritos, aunque para mí que no se sabía la letra porque la ha cambiado entera. Su alumna, futura conductora, heredera de su educación y su sabiduría, me echará la bronca dentro de unos meses cuando me la encuentre en cualquier glorieta. Y lo que es peor, estará convencida de que lleva razón y de que yo soy un inútil.

Ante estas situaciones, uno se siente como la madre del viejo chiste que, cuando fue a ver a su hijo jurar bandera, asumió que toda la compañía llevaba el paso cambiado menos su hijo. Al final, algunos se plantearán cambiar el paso para no dar la nota o no tener un accidente, aunque desde luego no seré yo. Eso sí, consciente del riesgo, circulo por las glorietas con un extra de precaución. No hay nada más peligroso que estar convencido de que todos actuarán como uno porque es la única forma correcta de actuar. Porque es como actúan todos. Sin cuestionarse al menos si es uno el equivocado.


jueves, 10 de enero de 2008

Desganado, pero vivito y coleando

No les vendría mal a algunos un buen cóctel de Salvacolina o una buena dieta astringente para controlar las innumerables sandeces defecadas por ciertos personajes en las últimas semanas. Contra la diarrea mental de algunos, el estreñimiento como remedio. Pero hoy no voy a hablar de eso.

Y es que parece que a la vista de la escasez de ideas que asola últimamente mi taberna, el estreñido es un servidor. No es que falte material para escribir artículos, que lo hay a espuertas. Tampoco que me haya aburrido ya de cuidar este rinconcito de vinitos, viandas y libertad. Imagino que algún día de estos inundaré de nuevo el mostrador de tapitas y mosto nuevo, pero lo cierto es que de un tiempo a esta parte me da cierta pereza escribir.

A lo mejor son cosas de la edad, porque una tarde de hace exactamente cuarenta y cuatro años, mientras su madre escuchaba la radionovela de las ocho, este tabernero que les escribe decidió que ya era hora de verle la cara al mundo. Tanta prisa tenía, que no dio tiempo más que de llamar a la matrona. Así que nací en la misma casa y en el mismo barrio en el que me crié, mientras mi padre aporreaba las casas de los vecinos gritando ¡un machote, un machote!. Y acertó. Menos mal, porque en aquellos años, ser varón sin ser machote garantizaba una existencia desgraciada. De no ser por ese pequeño detalle, tampoco hubiera pasado nada si se hubiese equivocado, pero lo cierto es que acertó.

Dicen que era un niño muy guapo. Y también muy bueno. Ya saben, el amor maternal también es ciego. Al parecer, bastaba cualquier tontería para tenerme entretenido. Cuenta mi madre que me daba un trozo de hilo y me pasaba horas sujetándolo entre los dedos índice y pulgar de la diestra, mientras que con los mismos dedos de la siniestra lo recorría de una punta a otra. Después, ambas manos intercambiaban sus papeles. Como queriendo sacar por el extremo libre un nudo corredizo imaginario que desaparecía cuando el hilo acababa. Una vez. Y otra. A saber con qué estaría ocupado mi pensamiento mientras mis manos, llevadas por la inercia del primer empujón, repetían aquel mantra sin necesidad de más supervisión. Como una maniobra de distracción que pretendiera hacer creer a quien hubiese quedado a cargo de mi custodia, que aquella angelical criaturita tenía puestos los cinco sentidos en aquel absurdo juego.

Aún hoy sigo siendo capaz de mantener una conversación mientras mi cabeza anda en sus cosas. Eso sí, cuando mi mujer me pilla, lo que ocurre cada vez con más frecuencia, me llevo un rapapolvo de cuidado. Con toda razón. Y es que la edad no perdona.

Y como imagino los comentarios que seguirán a esta entrada, sólo añadir una cosa más. ¡Y que ustedes lo vean!


miércoles, 28 de noviembre de 2007

Cuestión de suerte

Ayer, mientras cruzaba en taxi la capital de una magnífica isla en una noche espléndida, iba como siempre, pensando en mis cosas y sin echar mucha cuenta ni al trayecto, ni al taxista.

Cuando estábamos llegando al hotel, con el dulce acento de esa tierra que no pierde musicalidad ni cuando el instrumento es una ruda voz masculina, el buen hombre volvió la cabeza y me dijo algo que no entendí bien. ¿Perdone?, le dije. Que seguro que es usted un hombre con suerte, me contestó alegre. Me quedé descolocado y, mientras pensaba que en efecto soy un hombre con suerte, algo en mi cara debió indicarle que no sabía muy bien a qué venía eso. ¿No se ha dado cuenta?, inquirió con una sonrisa. Hemos atravesado la ciudad con todos los semáforos en verde y es la primera vez que me ocurre, aclaró por fin.

Sonreí y le contesté que me alegraba de que opinara eso. Había comprado esa misma mañana cuatro décimos de lotería para el sorteo de Navidad. Y acabados en trece. Antes de despedirnos me deseó suerte. ¿Más aún?, pensé. Le di una buena propina. Él no lo sabe, pero tengo apuntado su número de licencia. Si cae el gordo, a lo mejor se lleva una sorpresa.

En el avión de vuelta, subido a ese duermevela que braceando bordea la realidad para no caerse al precipicio de la fantasía, se me apareció un cuento. O lo soñé, porque cuando bajé de las nubes, de las reales y de las otras, se me había olvidado por completo. Y les aseguro que era espectacular.


sábado, 24 de noviembre de 2007

Simplemente genial

Olor a chimenea en el salón y racimos de flores en la dama de noche. Por cierto, olían hasta hace tres días sin necesidad de pilas ni de escupir cada nueve, dieciocho o treintaseis minutos. Sí, tengo un Air-Wick en casa. Cosas de mi mujer. Finales de Noviembre, el principio del fin del año. Sábado gris, pizza de teléfono, sobremesa de pistachos y rioja.

Hojeando la prensa me topo con un delicioso artículo sobre el torero Rafael el Gallo. En una de esas genialidades que algunos artistas, casi sin querer, sueltan de vez en cuando, el Gallo retrató con absoluta maestría la condición humana. En esta época de Historia a la carta, de buenos y malos, malos y buenos, buenos y malos.....cobra absoluta vigencia la respuesta que dio cuando un amigo le preguntó qué opinaba sobre nuestra guerra civil. El maestro respondió:

-Pues no sé qué decirte. La gente de un lado y la del otro están haciendo unas cosas, que ya no sé quiénes son los malos y quiénes son los míos.

Simplemente genial.


viernes, 23 de noviembre de 2007

Por si no os habéis enterado.......

En nuestra ciudad se está celebrando un evento nacional sobre el mundo de los blogs. Aquí tenéis el enlace por si os apetece daros una vuelta por allí.

Igual ya lo sabíais, pero por si acaso.


miércoles, 24 de octubre de 2007

Indecencia

Es indecente y obsceno. Como a la víctima no la han machacado físicamente lo suficiente, no es delito, sino falta. Sus miedos, su angustia permanente, le salen gratis a este mierda.

Lo otro, la vejación, los golpes, la patada, a trescientos euros como mucho y a otra cosa mariposa. Bueno, eso siempre que el fiscal se presente a la acusación y no aleguen que iba borracho. Tan borracho como para dar con absoluta precisión una patada en la cara mientras viajaba de pie en un vagón en movimiento y mantenía una conversación por el teléfono móvil.

Esperemos que la trascendencia mediática que está teniendo este asunto impida que ocurra lo que ocurre normalmente cuando las agresiones no son televisadas. Esperemos que en esta ocasión se incumpla la ley y se haga justicia.

Nunca he entendido muy bien por qué ir borracho o drogado es un atenuante si en el momento de su ingestión se era absolutamente responsable de sus actos y consciente de sus posibles consecuencias. Y menos entiendo aún que sea un agravante en la Ley de Seguridad Vial o en el nuevo Código Penal en lo referente a la conducción de vehículos a motor y un atenuante en el resto de casos.


lunes, 22 de octubre de 2007

Valiente

Un día cualquiera a la vuelta de tu trabajo. O quizás de tus estudios. Casi las once de la noche y con ganas de llegar a casa. El compás del tren mece tu cansancio y tu mente echa a volar. Piensas en tus cosas. En lo que han tenido que sacrificar tus padres para buscar una vida mejor en una tierra desconocida. En lo valientes que han sido. En ese chico que te gusta tanto y que no se ha enterado aún de que existes. O en ése otro que te sigue a todas horas coladito por ti, pero que no termina de hacerte tilín.

Entra un chico en el vagón gritando a su teléfono. Se sienta casi enfrente y te mira con cierto descaro. Otro salido más, piensas entre coqueta y molesta. Sus gritos empiezan a ponerte nerviosa. Se levanta, se queda plantado de pie delante de ti y te mira. El estómago amenaza con engullirse a si mismo y desaparecer. El corazón comienza a sonar en estéreo a cada lado de tus sienes. Continua su camino y suspiras aliviada.

De pronto se vuelve y acerca su cara a la tuya. Muy cerca. Te dice al oído cosas. Entiendes las palabras, pero no comprendes qué dice y por qué. Antes de que te des cuenta comienza a pegarte mientras te insulta. Una vez. Y otra. Otra más. Te invade el pánico. El vagón desaparece, la gente no existe, sólo ves su cara y su mano dirigiéndose hacia ti. Puede hacerte lo que quiera y tú no puedes hacer nada. Nadie puede hacer nada. Nadie quiere hacer nada. Te sientes sola. Estás sola.

Deja de pegarte. El tren aminora su marcha y él se dirige hacia la puerta, detrás de tu asiento. Sigues en una nube, una nube negra, pero al menos parece que se acaba la tormenta. Sigue gritando al teléfono, pero tu ya no escuchas nada, no entiendes nada, no eres nada. El tiempo se espesa hasta hacerse sólido y atrapar los segundos. Que pare ya el tren, o que me despierte del sueño, o que alguien le parta la cara, o que...... No te dio tiempo de terminar de desear. Un tremendo golpe en la cara te deja grogui. La sorpresa vacía tu mente y el dolor te acolcha la cara. Mientras te proteges con tus manos, golpea el costado y de nuevo la cabeza. El tren se detiene y él se marcha.

No sabes cómo has llegado a casa ni cuánto tiempo ha pasado. Parece que todo sucedió hace meses, pero el dolor en tu cara y en tu alma te recuerda que lo sucedido es reciente. Muy reciente. Piensas en qué le dirás a tus padres para que no se sientan culpables por traerte a una tierra donde no os quieren, salvo para los trabajos que ellos desprecian. Piensas en las carcajadas de ese animal mientras alardea ante su manada de la hazaña. Piensas en el miedo absurdo que produce en algunos el color de tu piel o tu dulce acento al hablar. Piensas........ ¡que hay que ser valiente!, que no has venido aquí para que el primer desalmado te robe tus ilusiones, tu futuro, el fruto de tu esfuerzo. Que también hay buena gente que te ha ayudado. Que hay que ser valiente. Que tú eres valiente.