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sábado, 11 de junio de 2016

Estoy pensando...

Estoy pensando que a lo mejor voto a Unidos Podemos. Que como nadie escarmienta por cabeza ajena, quizás una inmersión de este bendito país en esas ideas comunitaristas termine definitivamente con la especulación sobre lo evidente. Que cuanto antes toquemos fondo, antes nos desengañaremos de la perversidad del colectivismo y de su ropaje demagógico.

Estoy pensando que si la razón práctica y la historia no son ya argumentos suficientes, entonces ha llegado la hora de facilitar el suicidio colectivo como estrategia, como argumento. 

Y ahora que lo pienso...


viernes, 22 de enero de 2016

Por decir algo...

Pues no, no estoy muerto. O eso creo. Es sólo que sigo sin tener casi nada que decir ni tiempo para decirlo. Así que para qué. Si acaso, váyanse ustedes viendo las tertulias económico-jurídico-político-festivas de las distintas cadenas de radio y televisión para que se mantengan al día de tanto atraso. Por si un mes de estos vuelvo y les apeteciera a ustedes rebatirme con argumentos de serpentinas y matasuegras. 

Fíjense que el otro día, en un foro universitario virtual de estudiantes de cuarto de Derecho, uno de ellos se quejaba, comiéndose puntos, comas y tildes -tal era su indignación-, de la cantidad de derechos que hemos perdido los trabajadores con la reforma laboral de Rajoy. Que también tiene ignorancia llamar a eso reforma. Pues no se me ocurrió otra cosa que provocar un poco -o eso creía-, e invitar al impetuoso a que enumerase, con pelos y señales, con rigor, con argumentos -¡que para eso son estudiantes de último curso, coño...!-, esa enorme cantidad de derechos perdidos. Aún sigo esperando. Y es un foro de futuros juristas.

Pues eso, que resulta que no estoy muerto pero como si lo estaría, que diría uno del mismísimo centro de Bilbao...


sábado, 4 de julio de 2015

Que no es por el dinero, que es por la tomadura de pelo...

Ya me animaron, y lo consiguieron, a dejar de comprarlo los domingos y ahora están empeñados en que también deje de hacerlo los sábados. Y también lo han conseguido. Primero pasaron de 1,40 € a 1,80 € e incluyeron una revista que ni leo ni me interesa. Hoy, lo han subido a 2 € y ni siquiera han añadido otra revista que no me interese.

Debo reconocer que mi principal fuente de información diaria es la prensa digital, algunos blog realmente serios y rigurosos, ciertos programas de televisión -pocos pero interesantes-, y la radio. Lo del periódico en papel los fines de semana es, era, pura nostalgia. Desayunar durante hora y pico mientras mancho de aceite algunas páginas. O leer reposadamente mientras alargo el desayuno.  Como prefieran.

Y no, no es por el dinero, es por la tomadura de pelo. A partir de hoy mancharé de aceite el ratón y ya sólo me quedará nostalgia de la nostalgia.


viernes, 16 de enero de 2015

"Me levantaré cada mañana con la esperanza de que la muerte siga dormida..." Descanse en paz

Acabo de leer en el periódico en el que escribía que ha muerto. Mi admirado Alvite llevaba tiempo enfermo y hoy, al acostarme y encender el portátil para dar una última ojeada a la prensa del día, miré de reojo la mesilla de noche donde siempre hay un libro suyo esperando a que subraye con una sonrisa alguna de sus metáforas imposibles. 

Hacía meses que no sabía de él. Sus breves bordados literarios de humor oscuro no asomaban por mi cuenta de Twitter desde hacía tiempo y algo me impulsó a teclear su nombre en Google para saber de él. Apenas unas horas antes había fallecido. Algunas entradas escribí sobre él en la taberna. Y también le dediqué una serie de relatos en humilde homenaje a su estilo literario único e inimitable. Poca cosa para tanto maestro.

"También yo concibo la vida con esa aparente resignación de quien sabe que el lugar en el que se encuentre en cada instante es exactamente el sitio al que tendría que haber ido. Se trata de establecer la meta justo donde te pueda el cansancio, ni un poco antes, ni un metro más allá... ", dijo alguna vez.

Descanse en paz, maestro...


viernes, 26 de septiembre de 2014

Tanto como te importas tú...

A veces, cuando te importa alguien tanto como te importas tú, conviene replantearse tan agotador compromiso, alejarse de él antes de tropezar en la indiferencia o encenagarse en la mezquindad de celebrar sus fracasos. Sobre todo si a ese alguien le ofende y le asfixia que te importe. Aunque sepas que no podrá respirar bajo las aguas en las que su soberbia ciega le ha hundido. Y que tendrás que dejarlo allí a tu pesar y por su bien porque, al final, no habrás conseguido que te deje de importar tanto como te importas tú.


miércoles, 30 de julio de 2014

A lo mejor...

No sé por qué tengo la sensación de que la alcaldesa del pueblo en el que hace años decidí pasar con mi familia el verano, algunos fines de semana y otros periodos vacacionales, está deseando que venda la casa que compramos con nuestros ahorros hace casi quince años, recoja los bártulos y me mude a otro municipio donde vean con mejores ojos a quienes llegamos de la ciudad para descansar y gastar nuestros dineros en disfrutar, pero también en crear riqueza y puestos de trabajo en el pueblo.

Quizás sea porque en mi calle hace ya tiempo que no funciona ninguna farola. O porque ha hecho todo lo posible para que sus magníficas playas perdieran la bandera azul que ondeaba años atrás. O porque ha subido los impuestos locales -IBI, basuras, tratamiento de residuos...-, una barbaridad. O porque ha puesto casi todas las calles del pueblo como zona azul, incluidas las calles cercanas a mi vivienda que está a las afueras del pueblo, obligándome no sólo a pagar más de cien euros al mes por aparcar en la calle, sino también a levantarme a la hora de la siesta para pagar el ticket o mover de sitio el coche. O porque ahora mismo, a las cuatro y media de la tarde, acaba de pasar el servicio municipal de limpieza con esos sopladores de hojas motorizados y un camión barredor justo a escasos dos metros de la mismísima puerta de casa para despertarme de la siesta con el corazón en un puño.

No sé. A lo mejor es que me he vuelto muy susceptible y la alcaldesa no tiene nada contra mí ni contra quienes habíamos decidido considerar su pueblo como nuestro segundo hogar. A lo mejor son sólo cosas mías. A lo mejor...

En fin, voy a intentar continuar la siesta ahora que el del soplador y el barrendero mecanizado han vuelto a pasar por mi puerta por segunda, y espero que última, vez.

¡Ah, el pueblo se llama Isla Cristina...!


martes, 22 de julio de 2014

El síndrome del nido vacío...

¿Recuerdan ustedes a estos dos artistas? Pues ahí tienen a uno de ellos correteando ya por el jardín. Y dentro de nada, se irán, como si nada hubiera pasado. Pero ha pasado.







martes, 8 de julio de 2014

Pasados unos días...

¿Recuerdan a la mirla presumida? Pues les presento a su familia...




martes, 1 de julio de 2014

Por un puñado de votos...

El candidato a dirigir el PSOE, Pedro Sánchez, decía ayer en su página web, como cuarto punto de su decálogo de propuestas, lo siguiente:

"No tiene sentido que mientras una persona mayor sin recursos no tiene garantizada una endodoncia en la Seguridad Social, un ciudadano con seguro privado pueda hacerlo cuando quiera operándose en un hospital público. No tiene sentido que un estudiante universitario cuya familia tiene rentas superiores al millón de euros pague lo mismo en la Universidad Pública que una familia con rentas de 30.000 euros. Debemos introducir racionalidad en la prestación de los servicios de salud y educación introduciendo nuevos criterios de ciudadanía a quienes no puedan sufragarlos. Mi compromiso consiste en ajustar la prestación de los servicios sociales básicos en función de la renta de cada ciudadano, siguiendo el modelo de algunos países avanzados."

En román paladino, su propuesta consiste en que para poder recibir los servicios sociales básicos que ya pagamos entre todos -unos más que otros, como ya sabemos-, habrá que pagar. Más quienes más renta tengan. Más quienes más pagan para que no paguen los que menos renta tienen. Vamos, un copago modulado por la renta.

Bueno, cada cual tendrá su opinión al respecto. Pero no era exactamente sobre ese debate sobre el que hoy quería llamar la atención, sino sobre el hecho, que para la mayoría habrá pasado desapercibido, de que esta mañana, ese punto cuatro de su decálogo había sido sustituido por este otro:

"Debemos garantizar en primer lugar que los servicios básicos del Estado de bienestar sean universales y gratuitos para todos los ciudadanos. Pero, además, debemos avanzar en la prestación de nuevos servicios hasta ahora no incluidos y en la atención de los nuevos riesgos sociales. Es necesario eliminar los copagos y extender por ejemplo las coberturas en materia de salud y educación infantil. Por eso debemos introducir racionalidad en la prestación de los servicios públicos y aumentar los recursos destinados a sostener el Estado de bienestar, de manera que podamos ampliar el catálogo de prestaciones gratuitas a aquellos que no puedan sufragarlas y atender las nuevas necesidades surgidas como consecuencia de la crisis, la inmigración, las nuevas estructuras familiares o el envejecimiento.

Como se puede leer, consiste en una propuesta radicalmente opuesta a la inicial. Claro, que alguno podrá pensar que como no se puede comprobar lo que se decía en la página web antes del cambio, puedo estar manipulándolo. Si piensan eso tienen varias opciones.

La primera, ir al final de la página web de Pedro Sánchez, y del enlace que hay justo debajo de su firma, bajarse en formato PDF el decálogo. A esta hora todavía contiene el texto original.

La segunda, como yo ya me lo he bajado antes de que lo modifiquen, descargárselo de aquí. Les prometo que no lo he manipulado.

La tercera, comprobar en la caché de Google lo que había en esa página antes de su modificación. Esta opción dejará de mostrar la información antigua cuando se actualice la caché de Google, pero mientras tanto, conservará la información antigua de la página. Si usan el navegdor Firefox pueden hacerlo usando este enlace.

Y ahora que ya están convencidos de que no ha existido manipulación por mi parte, saquen ustedes sus propias conclusiones sobre la consistencia y honradez intelectual del candidato Pedro Sánchez. Consistencia y honradez intelectual que, por cierto, no es muy distinta de la de la mayoría de nuestros políticos.


domingo, 29 de junio de 2014

La mirla presumida...

Años atrás nos visitaban con cierta asiduidad, como exploradores precavidos. Al principio, tímidamente, huyendo cuando nuestra cercanía les parecía amenazante. Después, con cierto descaro. Hasta que este año han decidido que el limonero de nuestro jardín era una buena opción para construir su hogar. Fíjense como posa coqueta para la foto. Y hasta sonríe. Ahora son los pequeños de la familia.





jueves, 19 de junio de 2014

Cosas mías...

Tan extraño se me hace escuchar de un sacerdote la condena ad eternum de los homosexuales, criaturas de su Dios al fin y al cabo, como de un demócrata defender a ultranza la monarquía. Pero deben ser cosas mías y de mi particular forma de entender la coherencia personal de cada cual...


viernes, 30 de mayo de 2014

Dedicatoria...




martes, 25 de marzo de 2014

Invita la casa. Hoy: el Suárez ocultado

Nunca le voté, así que no soy sospechoso. O sí, quién sabe. En cualquier caso, acabo de leer una entrevista que le hicieron a Adolfo Suárez en 1.980 y que nunca fue publicada porque su propio entorno la censuró. Ahora, a pocos días de su muerte y casi siete lustros después, ha visto la luz. Y dice cosas que resultan tremendas por sinceras, por humanas, por actuales.

Dice, en fin, cosas como éstas: 

"Nadie intenta hacer una crítica objetiva de las actuaciones políticas, con independencia del partido que realiza la acción."

"En España está ocurriendo un fenómeno muy grave: las cosas entran por el oído, se expulsan por la boca y no pasan nunca por el cerebro... Casi nunca pasan por la reflexión previa. Pero es un hecho que está ahí; que sucede. Y luchar contra ello es muy difícil... Yo he intentado combatirlo muchas veces... ¡Y así me va!...Así me va... Soy un hombre absolutamente desprestigiado. Sé que he llegado a unos niveles de desprestigio bastante notables..."

"No me apoyaban por ilusiones y anhelos de libertades, sino por miedo a esa confrontación; porque yo los apartaba de los cuernos de ese toro... Cuando en el año 77 se consolida la democracia y las leyes reconocen libertades nuevas, pero también traen aparejadas responsabilidades individuales y colectivas, empieza lo que llaman el desencanto..."

"Tuvimos que aprender que los problemas reales de un país exigen que todos arrimemos el hombro; exigen un altísimo sentido de corresponsabilidad. Y sin embargo, los políticos no transmitimos esa imagen de esfuerzo común.. La clase política le estamos dando un espectáculo terrible al pueblo español."

"La democracia exige a todos una responsabilidad permanente. Si nosotros fuéramos capaces de transmitir al pueblo ese sentido de responsabilidad, si lo tuviéramos perfectamente informado, el pueblo español asumiría todo lo que supone la soberanía ciudadana. Pero le hemos hecho creer que la democracia iba a resolver todos los grandes males que pueden existir en España...Y no era cierto. La democracia es sólo un sistema de convivencia. El menos malo de los que existen."

Dice hoy la periodista entonces censurada al final del artículo, que reconoce que un presidente no podía ser públicamente tan sincero. Aceptar eso es tanto como admitir la inmadurez de los ciudadanos para asumir que los políticos son personas, tan brillantes o imperfectas como nosotros. Tanto como admitir la inmadurez para votarlos tras descubrir sus luces y sus sombras, las mismas que todos arrastramos a lo largo de nuestras vidas. Aunque quizás, lamentablemente, tenga razón esa periodista...

No, nunca le voté. La primera vez porque no tenía edad. Después, cuando la tuve, porque no pude leer esta entrevista no publicada.

Pero la entrevista dice otras muchas cosas. Léanla, léanla. Si quieren, claro.

Descanse en paz.


viernes, 21 de marzo de 2014

De lo mínimo y otras grandezas...

De las muchas definiciones, reflexiones, análisis, consejos, opiniones,... que he leído sobre lo que debe ser un microrrelato, este decálogo me parece especialmente interesante. Y no sólo porque orienta bastante bien a quienes quieran iniciarse en este fascinante género literario como autor, que también, sino fundamentalmente porque aporta una buena perspectiva a quienes se inician en su lectura.

Se trata de un género relativamente moderno -algunos ni siquiera lo consideran género-, y que contiene unas claves de lectura que no son las habituales. Todos sabemos leer una novela. O creemos saberlo. Pero a quienes se enfrentan por primera vez a la lectura de un microrrelato, en el mejor de los casos, les suele crear una cierta desazón no terminar de captar el fondo, e incluso la forma, de lo que su autor quiere transmitir. Y en el peor, pasan por encima de él pensando en lo a gusto que se habrá quedado su autor escribiendo tamaña chorrada.

Es cierto que hay verdaderos bodrios de microrrelatos circulando por ahí. Y que además son muy abundantes. Es lógico. Resulta infinitamente más fácil escribir un mal micro que una mala novela, aunque sólo sea porque esta última requiere al menos el esfuerzo de escribir más de un centenar de folios. Para encontrar un micro verdaderamente brillante, es necesario -y yo añadiría que imprescindible-, leer decenas de ellos. Y de entre esas decenas, seguramente más de la mitad serán verdaderas chorradas, ocurrencias de barra de bar, malos chistes reconvertidos a pretendida literatura.

Pero cuando se encuentra una joya... ¡Ay, cuando se encuentra! Entonces es un pellizco en el estómago, una explosión, que compensa la lectura de tanta mediocridad. Y merece la pena estar preparado, entrenarse a conciencia, para reconocerla y no pasar por encima de ella como una más.

Y por eso he pensado que sería una buena idea traer aquí este decálogo:


    Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

    Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

    Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

    Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

    El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

    Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

    Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

    Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

    Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

    Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.



Ahora que ya intuyen al menos por dónde deben empezar a buscar la brillantez, ¿quieren ejemplos de esas joyas a las que aludía antes para que puedan empezar el entrenamiento, para que puedan iniciar la educación de su paladar? Pues echen un vistazo aquí o aquí.

Que les aproveche.


¡Manque pierda...!

Cuando despertó, el Sevilla todavía estaba allí...

Enhorabuena al Sevilla por haber ganado. Y enhorabuena a mi Betis por no haber perdido.


miércoles, 1 de enero de 2014

Empieza el año usando protector solar...




La famosa columna de Maria Schmidt, publicada el 1 de junio de 1997 en el Chicago Tribune convertida en videoclip por el director de cine Bazz Luhrmann. Su título fue "Advice, like youth, probably just wasted on the young" pero se popularizó como "Wear Sunscreen", "Usa protector solar". En ella se daban consejos sobre como aprovechar la vida y la juventud.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Invita la casa. Hoy: sencillamente, Alvite

Querido Carlos Herrera:

Por primera vez no puedo culpar de mi ausencia a la desidia, ni alegar que una monada ciega de Denver me salió al paso y sin motivo alguno se encaprichó conmigo. Tampoco me servirá de excusa la vieja historia de cuando era un niño muy delgado y el viento al azotar me levantaba del suelo y me cambiaba de acera, de raza y de familia.

Esta vez es el cáncer, amigo Herrera, esa cosa que yo pensaba que en mi caso sólo podría ser una mancha que, puesto en lo peor, haría una metástasis como de tebeo en la tapicería del coche. Cáncer de colon y cáncer de pulmón. Dos golpes en un solo mazazo. Fue algo desproporcionado, como encontrar un centollo en el interior de una almeja, pero, ¡qué demonios!, tantos años entre el humo del Savoy me enseñaron que la penumbra te salva del disgusto de que con la luz descubras que en la cola del piano no estaba sentada la mujer con la que contabas, sino el tipo impasible que viene a precintar las manos del pianista.

Es una de esas veces en mi vida que la peor noticia no me la da Hacienda. ¡Qué quieres que te diga!, el caso es que lo he encajado sin pestañear, no porque sea un valiente, sino, sencillamente, porque siempre supe que el mío en la vida sería un viaje en el que inesperadamente al tren se le acabarían por detrás el humo, y por delante, las vías. No sé, Carlos, amigo mío..., estas cosas ocurren y seguro que tienen algún sentido. Dice mi oncólogo que "la situación es muy comprometida" y eso significa que mi buena suerte puede haber cambiado a peor y que la vida ya no me dará la siguiente patada en el culo apócrifo de otro hombre. No importa. Ojalá pueda volver a tu lado. Y si no vuelvo, por favor, piensa que fue sólo porque me empeñé en el estúpido sueño de llegar por ferrocarril a una ciudad sin tren.

Hoy, 27 de noviembre, en La Razón.







Por cierto, un colega tuyo dice que te puedes quedar a vivir en su coche.

Mucha suerte maestro y un fuerte abrazo.

jueves, 24 de octubre de 2013

De victorias pírricas y otras tristezas...

Salió con esa sonrisa obligada de aparente soberbia, como intentando disimular la consciencia de su rotundo fracaso vital. A su alrededor, más sonrisas de compañía, como reconfortantes palmaditas de veneración en la espalda, casi fetichistas, de quienes en el fondo sólo se compadecen de su ingenuidad, de su simpleza, de su infantilidad. De quienes desean compartir la gloria de una guerrillera de cartón piedra sin mancharse las manos ni vaciar sus vidas. De indeseables como ella, aunque menos estúpidos y osados.

Durante todo este tiempo, su pueblo, ése por el que decía luchar sin que nadie decente se lo hubiera siquiera insinuado, se levantaba temprano para ir a trabajar, llevaba a sus hijos al colegio, celebraba cumpleaños, iba al cine o al teatro, lloraba de alegría por el nacimiento de un hijo, se entristecía serenamente por el abuelo que murió de puro viejo, organizaba barbacoas con familiares y amigos, viajaba a otras tierras, amaba, enfermaba, sanaba... En fin, vivía.

Mientras, a ella la vida se le había parado durante más de veintiséis años. Sólo le quedará probablemente la mitad de lo malvivido -ojalá que algo menos-, y se había desvivido por no vivirla ni dejar que otros lo hicieran. ¿Y todo para qué? Para que la inmensa mayoría de su pueblo la desprecie, para que algunas familias la odien profunda y merecidamente, para sentirse utilizada y vacía, para subirse a la misma vida, ahora algo más usada, de la que se bajó cuando apenas había cumplido los veintinueve, para salir al mismo paisaje que dejó el siglo pasado.

Sonreía, sí. Con esa sonrisa de nudo en la garganta, de vértigo ante la convicción de ser nadie y convertirse en nada dentro de poco. Pero al menos debía aparentar entereza ante su tribu. ¿Quién la abrazaría si no? ¿Quién le explicaría una y otra vez la grandeza de su estéril sacrificio? ¿Quién sino su clan la haría sentirse alguien al menos unas horas al día y durante algunas semanas? Porque sólo así podrá soportar las largas noches desnuda del disfraz de esa heroína que, ahora lo sabe, nunca fue.


domingo, 22 de septiembre de 2013

La mala suerte de los afortunados...

Hay quienes tienen la suerte de nacer en una familia acomodada, de nacer altos, guapos, sanos y listos. Sí, es una suerte. Y además, aunque su soberbia y estupidez les convenzan de lo contrario, no fue mérito suyo, no fue el resultado de su trabajo, de su esfuerzo, de su sacrificio. Llegaron allí como podían haber llegado a una chabola rodeados de ratas, o haber nacido tullidos y con la inteligencia justa para no babear. Sería también suerte. Mala, pero suerte. Y tampoco sería demérito suyo ni resultado de su indolencia.

Son las cartas que a uno le tocan en la vida. Y no puede elegirlas. Lo que sí puede elegir es cómo jugarlas. Y mostrarse todos los días de su vida agradecido a quien fuera que se las repartió si fue una buena mano. Y no vivir en un eterno lamento si la mano no fue tan buena. Y en ambos casos, exprimir al máximo la partida. Porque las cartas serán las que sean, nos vienen dadas, pero el resultado suele depender de cómo las juguemos.

Por ello, cuando alguien recibe buenas cartas sin más mérito que el azar y decide vivir de las rentas de su buena estrella, suele terminar fracasando. Y culpando a los demás de su mala suerte, ¡qué desvergonzada paradoja...! Y parapetando su fracaso tras el de aquéllos que recibieron peores cartas, disfrazándolo mezquinamente de éxito, un éxito postizo. ¡Miren, miren a aquél que lo ha hecho aún peor...! Cuando eso lo hace alguien anónimo o un simple conocido, resulta triste y ruin. Cuando lo hace alguien a quien quieres resulta, además, doloroso.


viernes, 1 de febrero de 2013

Esperando sentado...

Como decíamos ayer...

Que yo recuerde, lo único que ha dicho a cámara Rajoy sobre todo este asunto de las remuneraciones en negro es un tímido ¡sí hombre...! Y esto, en una respuesta medio robada a un periodista mientras subía -o eso parecía-, en una escalera mecánica. Y con esa boquita que pone, que nunca se sabe si está sorbiendo sopa o soplando una vela. O ambas cosas a la vez.

Cuando se está cuestionando la honorabilidad de un presidente de gobierno -y de paso se pone en jaque la credibilidad de un país con la que está cayendo-, no se entiende que no convoque inmediatamente una rueda de prensa y diga alto y claro: ¡Jamás, repito, jamás he cobrado un euro que no haya declarado a Hacienda! O mejor dicho, lo que se entiende de que no la haya convocado es lo que se entiende.