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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Al rico refranero...

Dios, o quien sea, los cría, y ellos se juntan. Ya saben, más vale nacer con estrella que nacer estrellados. 

En fin, que vaya dos patas para un banco.


sábado, 26 de julio de 2014

El hombre que amó a Bambi...

Pregunta del periodista: ¿Usted se perdona haber indultado a un banquero?

Respuesta de Zapatero: Es que el indulto al señor Sáenz no tuvo nada que ver con un delito económico ni contra la administración pública, era por una denuncia falsa. Y conllevaba dejar el primer banco por una pena de tres meses. Entiendo la crítica, por ser un banquero y tal, y después de lo que ha pasado, igual no lo volvería a hacer. Pero no dimos ni un indulto en delitos económicos o contra la administración.

Claro. Sólo era una denuncia falsa que esa amable criaturita llamada Alfredo Sáenz presentó contra unos empresarios, a sabiendas de que era falsa, para presionarles con objeto de que pagaran una deuda. Y esos empresarios pasaron una temporadita en la cárcel siendo inocentes y sabiendo el señor Sáenz que lo eran. Pero vamos, que sólo era una denuncia falsa. ¿Y por tres meses de nada iba a tener que dejar el primer banco? Venga hombre, eso Bambi jamás lo habría permitido...

En fin, que deben parecerle al señor Zapatero mucho más graves los delitos económicos o contra la administración pública, que al fin y al cabo no dejan de ser delitos sobre bienes materiales, que los delitos que provocan la privación de libertad -uno de los derechos fundamentales contenidos en nuestra Carta Magna-, de un ciudadano que es inocente. Curiosas prioridades las del hombre que ama a Bambi.

¡Ah! Y antes de que se me olvide, aquí les dejo un botón de muestra. En Febrero de 2011 indultó a Juan Hormaechea, condenado por un delito de malversación de caudales públicos y prevaricación. 

Pero vamos, que no, que ellos no dieron ni un indulto en delitos económicos o contra la administración.


martes, 24 de diciembre de 2013

De reinserciones y cutrez...

Según la doctrina penal más consolidada, las penas persiguen la reafirmación del ordenamiento jurídico vulnerado, la retribución, material o moral, del mal causado, prevenir la comisión de delitos por parte de la sociedad -prevención general-, y del condenado -prevención especial-, y la reeducación y reinserción social.

El señor Del Nido va a solicitar su indulto, entre otras razones, porque entiende que no es necesario que ingrese en prisión "para conseguir su reinserción y porque los once años transcurridos desde la comisión de los hechos (2002) acreditan su plena integración en la sociedad, fin último y principal del ingreso en la cárcel".

Está muy extendida la idea, sobre todo entre los delincuentes y los progres de salón, de que el fin último y principal de la privación de libertad es la reinserción. Aluden quienes así piensan a nuestra Constitución, pero obvian la literalidad de nuestra Carta Magna al respecto: "Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados". Parece obvio que entre que un determinado acto deba estar orientado a un propósito y que ese propósito sea el fin último y principal de ese acto media un abismo.

Pero incluso aceptando que la reeducación y la reinserción social pudieran ser los fines últimos de la pena, resulta evidente que son imposibles de cumplir en los supuestos de delincuencia de cuello blanco en general, y en el del señor Del Nido en particular. A diferencia del delincuente común, que suele actuar desde la marginalidad y por su causa, los señores Del Nido que pululan por nuestra sociedad delinquen desde el privilegio de formar parte de la élite, de codearse con la crema de la sociedad, incluso de ser admirados por nosotros, pobres mortales. ¿Cómo reeducar y reinsertar a quienes, bien educados y absolutamente integrados, se dedican a delinquir aprovechandose precisamente de ello?

Si el señor Del Nido nunca ha sido un marginado social, ni antes, ni durante, ni después de delinquir, ¿cómo puede justificar su indulto afirmando que está acreditada su integración en la sociedad tras la comisión de los hechos? ¿No deberían los privilegios que disfrutaba y desde los que delinquió suponer un agravamiento de la pena y no un argumento para el indulto?

Sería esperable, si no fuera a estas alturas una absoluta ingenuidad, algo más de gallardía en quienes se supone que son el espejo en el que se debieran mirarse los ciudadanos de a pie. En lugar de ponerse a lloriquear mendigando indultos, deberían empezar su verdadera reinserción reconociendo públicamente sus culpas y asumiendo sus consecuencias. Eso es lo que hacen las personas que aspiran a ser decentes.

En fin, tenemos lo que tenemos. Al frente de muchas de nuestras instituciones sociales y políticas sólo hay mediocridad aplaudida. ¿Cuántos correos de apoyo habrá recibido ya el señor Del Nido, empezando posiblemente por el señor alcalde de Sevilla? Pues eso. 

Y por cierto, ¿una cuenta gratuita de gmail para los apoyos? Definitivamente el señor Del Nido ha perdido ya todo su glamour si es que alguna vez lo tuvo.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Menudo ojo clínico...

"Vengo en indultar a don Miguel Errecalde Treviño la mitad de la pena privativa de libertad impuesta, a condición de que no vuelva a cometer delito doloso en el plazo de tres años desde la publicación del real decreto. Dado en Madrid, el 26 de septiembre de 2008. Firmado: Mariano Fernández Bermejo" (Uno de los numerosos indultos de Zapatero)

"Por último, procede instruir del art. 118 de la LECrim a las siguiente personas: [...] Don Miguel Errecalde Treviño, director gerente de la empresa CENFORPRE, al resultar de lo actuado que la Dirección General de Seguridad y Salud Laboral de la Junta de Andalucía no tenía ningún expediente de gasto en relación a la Campaña de Divulgación que pudiera haber realizado la sociedad Cenforpre, y a sabiendas de lo anterior el inculpado en nombre de dicha sociedad se prestó como beneficiario..." (Auto de la jueza Alaya de 31 de Julio de 2013 imputando al indultado)

De los indultos ya hemos hablado alguna que otra vez por la taberna, pero de la reincidencia de un indultado es la primera, aunque me temo que no será la última visto el ojo clínico y la calaña de quienes nos gobiernan.


domingo, 17 de febrero de 2013

Todo un símbolo...

Un gobierno socialista lo indultó. El Tribunal Supremo acaba de decir que aquel gobierno se pasó de frenada. Y ahora, un gobierno conservador y tramposo, en previsión de que el Tribunal Supremo hiciera lo que ha hecho, comenzó a preparar un Real Decreto cuya audiencia pública terminó el 7 de Febrero, en el que se modifica el art. 2.2 del RD 1245/1995 en el sentido de redefinir el concepto de honorabilidad, de tal forma que cuando se apruebe, si se es un delincuente pero poco, se sigue teniendo la suficiente honorabilidad como para seguir siendo banquero. Por supuesto, el listón se ha bajado lo suficiente como para que Alfredo Sáenz, condenado en firme por acusación falsa y estafa procesal, pueda saltarlo sin despeinarse.

Cuando uno de los graves problemas de este país es el desarme ético y de valores de nuestra sociedad, rebajar la exigencia moral del oficio de banquero -o de cualquier otro con cierta repercusión en nuestras vidas diarias-, no puede ser el camino en un momento en el que el sentido del cambio debiera ser justo el contrario.

Es posible que muchos piensen que, con la que está cayendo, todo esto es una nimiedad. Es posible. Pero a mí me parece que es todo un símbolo de podredumbre institucionalizada. Incluso lo es que todo esto pudiera parecernos una nimiedad. 

miércoles, 14 de marzo de 2012

De la regeneración a la degeneración media un abismo pero una sola letra

Ayer publicó el BOE el indulto de un tal Josep María Servitje, militante de CIU y ex secretario general de la Consejería de Trabajo catalana, y de un tal Víctor Manuel Lorenzo Acuña, militante de CIU y ex cuñado de Josep Sánchez Llibre. Ambos fueron condenados en firme como autores de un delito continuado de prevaricación en concurso medial con un delito continuado de malversación de caudales públicos. Ambos metieron la mano en la caja y se lo llevaron calentito. Y el indulto ni siquiera les exige que devuelvan lo malversado, sino tan sólo que paguen 3.650 euros en 365 cómodos plazos, y que no vuelvan a cometer delito doloso en el plazo de tres años. Después ya pueden, claro.

¿Qué necesidad tiene el gobierno de quedar en evidencia con este tipo actuaciones? Ninguna. Entonces, ¿por qué las hace? Sin duda, porque obtiene algo cambio. Y ese algo debe ser lo suficientemente importante como para cagarse en la justicia y quedar en evidencia ante los ciudadanos de esta manera. Y con la que está cayendo.

¿Regeneración democrática, señor Rajoy? ¿Combatir la corrupción, señor Rajoy? ¿Dignificar la política, señor Rajoy? ¡Y un mojón para usted, señor Rajoy...!

viernes, 25 de noviembre de 2011

Id y llevad la palabra del socialismo...



"Cuando encontréis a un acaudalado, a uno de gran fortuna y privilegios, no pedidle el voto, que vote al partido popular, ellos le representarán mejor..."


Cuando leí el otro día que el gobierno planeaba conceder el indulto que Alfredo Sáenz le había solicitado, no pude evitar acordarme de estos dos pájaros -sobre los que algo he comentado ya en la taberna-, y que hace mes y medio pidieron también el indulto al ejecutivo.

Hoy, Zapatero y sus secuaces han cometido la que esperemos que sea su última felonía: otorgar el indulto a un banquero condenado por el Tribunal Supremo. Y todo, para que no pierda la honorabilidad que el Banco de España y nuestras leyes exigen -o exigían...-, para ejercer el oficio de banquero. Algunos olvidan que cuando la honorabilidad se pierde... ¿O eso era la virginidad?

Sin duda, el presidente más rojo de la democracia -¡y un mojón...!-, haría bien en revisar su concepto de justicia e igualdad. Sobre todo estando en funciones.

Triste país de telepredicadores.