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martes, 30 de septiembre de 2014

Sigamos así...

De los beneficios que produce para el país y para los interesados la existencia de una amplia capa de trabajadores con una formación técnica de nivel medio ya hemos hablado por aquí en varias ocasiones.

Ahora, un estudio pone negro sobre blanco ese grave problema en nuestro país. Un problema del que son conocedores nuestros políticos desde hace tiempo y respecto del que no piensan tomar medida alguna, visto lo visto. Porque este año volverán a quedarse sin posibilidad de estudiar un módulo de Formación Profesional decenas de miles de jóvenes por falta de plazas mientras las Universidades -hay más que provincias-, seguirán repartiendo títulos como churros.

Sigamos así, que vamos a cambiar nuestra estructura productiva cuando Rajoy convoque una rueda de prensa con preguntas y repreguntas.


lunes, 9 de septiembre de 2013

De promesas y otras chucherías de campaña...

Al hilo de lo que comentaba el otro día, ando buscando información de cuántos alumnos se quedan cada año sin la posibilidad de estudiar Formación Profesional en un país en el que esta carencia es tan evidente y dañina. Y no he encontrado gran cosa. Si acaso esta noticia, algo antigua aunque probablemente de rabiosa actualidad y hasta benévola, que afirma que unos 40.000 alumnos se quedan cada año fuera de la Formación Profesional por falta de plazas.

Y no crean que la información no existe porque sea muy difícil obtenerla, no. No existe porque a nuestros políticos no les interesa reconocer que andan en misa y repicando, animando a estudiar FP con una mano, y estrangulando ilusiones con la otra. Fíjense si el asunto es opaco, que uno, que suele estar al loro, hasta este año en el que ha intentado matricular a su hija en un módulo de Formación Profesional de Grado Medio, no ha sido consciente de la enorme cantidad de jóvenes andaluces que, ilusionados con la posibilidad de poder estudiar un oficio y descartada la Universidad, apenas les queda más opción que recoger su frustración y asumir el papel de nini. Porque no se engañen, hay ninis por vocación, pero también los hay por obligación.

No obstante las dificultades, y como a falta de pan buenas son tortas, partamos de algún dato cierto e incuestionable para intentar inferir cuántos alumnos se quedan fuera del sistema aproximadamente. La imagen inferior es parte de una captura de los datos que ofrece la Secretaría Virtual de la Consejería de Educación de Andalucía, correspondiente a la solicitud de admisión de mi hija en el Ciclo Formativo de Grado Medio de Farmacia y Parafarmacia. Como se puede comprobar, se ha quedado definitivamente sin plaza, pero no es eso en lo que quiero que se fijen, sino en el puesto de la lista de espera en que quedó en cada uno de los centros. Si sumamos el puesto que alcanzó en cada centro, obtendremos 1.081 plazas sin cubrir en tan solo 8 centros. Además, como no tenemos el dato de cuántos aspirantes a alumno habría en posiciones aún más atrasadas que la de mi hija, ni tampoco cuántos se quedarán fuera en Septiembre, esa cifra constituiría el umbral mínimo. En todo caso, démosla por válida y asumamos la premisa más favorable para el gobierno andaluz.  




Bien, pues a partir de esa cifra, la media de plazas que se han quedado sin atender en cada centro, y sólo para esa titulación, ascendería a 135, que es el resultado de dividir las 1.081 plazas entre 8 centros. En la provincia de Sevilla existen, según la Consejería, 120 centros que imparten módulos de FP. La mayoría de esos centros ofrecen más de una titulación, pero asumamos que sólo ofrecen una, y que en cada centro sólo se quedan sin plaza los 135 aspirantes a alumno que hemos calculado a partir de datos reales y para una sola titulación. En tal caso, el resultado para la provincia de Sevilla ascendería a 16.200 plazas que quedarían sin cubrir. Multipliquen por el número de provincias, con todas las matizaciones que quieran, y la cifra es sencillamente espectacular.





¿Mi formación, mi futuro? ¿Andalucía al máximo? ¡Y un mojón...!


domingo, 1 de septiembre de 2013

Deformación profesional...

Mientras la nota de corte para matricularse en muchas carreras se sitúa en el cinco pelado, a muchos módulos de Formación Profesional no se puede acceder con menos de un seis o un siete. Así sucede, por ejemplo, en la provincia de Sevilla, donde hay carreras universitarias que ofertan más plazas de las que se ofertan en algunos módulos, y con notas de corte inferiores.

De esta forma, un alumno que haya decidido encauzar su futuro mediante la Formación Profesional, bien porque es lo que desea, bien porque considera que no tiene capacidad suficiente para cursar con garantías una carrera universitaria, se enfrenta a una tarea bastante más complicada -y en algunos casos imposible-, que quien quiera matricularse, por ejemplo, en las carreras de Ingeniería de la Edificación, Periodismo, Ingeniería Industrial o Física.

A esto hay que añadir que quien acaba de terminar la ESO puede matricularse automáticamente en Bachillerato, pero no en cualquier módulo de Formación Profesional. Así que, ¿a qué puede aspirar un chaval que acaba de terminar la ESO con un cinco raspadillo y no puede matricularse en un módulo de Formación Profesional ni quiere cursar el Bachillerato porque no desea o no puede estudiar una carrera?  

Mientras nuestros políticos ponen el foco en una enseñanza universitaria de baja calidad y universal -o viceversa-, desenfocan el potencial profesional de muchos jóvenes que terminarán siendo, en el mejor de los casos, unos mediocres licenciados pudiendo haber sido unos brillantes profesionales.