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jueves, 20 de julio de 2017

Psicoanalizando el neoliberalismo... ¡Toma ya!

Leía el otro día un artículo en el que, si no entendí mal, se hablaba del psicoanálisis como instrumento para explicar y combatir aquellas decisiones de la colectividad que ponen en peligro la propia democracia y el Estado de Derecho. Al parecer, todo se fraguó a raíz de las últimas elecciones presidenciales francesas ante la posibilidad de que Marine Le Pen pudiera gobernar. Desde luego, el asunto invita a la reflexión. El psicoanálisis para alertar de los actos que los ciudadanos realizan contra sí mismos. El problema, como siempre que se reflexiona sobre estas cuestiones, estriba en quién decide lo que es conveniente o no que el ciudadano decida. O piense. O diga.

Pero no era sobre el psicoanálisis sobre lo que quería hablarles -que uno, de lo que no sabe, prefiere escuchar más que hablar-, sino del salto al vacío que da el autor del artículo cuando reprocha a ese movimiento de psicoanalistas que no incluya en su punto de mira al neoliberalismo, ese sistema que aspira a la reducción al mínimo  imprescindible del tamaño del Estado, a la ausencia absoluta de intervención del Estado en la economía, a la supremacía de lo individual frente a lo colectivo. En ese sentido afirma, por ejemplo:

"Mucho se ha escrito sobre el neoliberalismo y sus consecuencias. Las formas de explotación se han refinado hasta el extremo de hacer muy difícil la vida de los sectores menos favorecidos: precarización de los salarios y de las pensiones, ausencia crónica de trabajo, recorte de los derechos sociales, una política suicida de austeridad, pérdida de derechos laborales, endeudamiento del Estado por generaciones, sometimiento de las naciones a los designios de un poder económico no elegido democráticamente, etcétera."

Con más o menos matices, todo lo que afirma es cierto excepto la premisa mayor: que todas esas consecuencias traigan causa del neoliberalismo. Aunque sólo sea porque no existe ni un solo país donde impere tal sistema. Y desde luego, en Europa menos que en ningún otro lugar del mundo.

Es una absoluta barbaridad afirmar que el endeudamiento del Estado por generaciones es una consecuencia del neoliberalismo, pues es una contradicción en sus propios términos. ¿Cómo iba a permitir un sistema neoliberal, deseoso de que el Estado quede reducido a Defensa y Justicia, y poco más, que éste se endeude hasta las cejas para mantener además pensiones, prestaciones por desempleo, sanidad, educación, subvenciones...?

Respecto de la precarización de los salarios, resulta obvio que es una consecuencia de la tremenda crisis económica que hemos padecido. Sobre la política suicida de austeridad -al menos el autor no se ha referido al famoso austericidio, cosa que le agradezco-, sólo hay que ver la evolución del gasto público en los países europeos y el enorme endeudamiento de algunos, como España, durante la crisis para mantener e incluso aumentar el nivel de gasto.

En relación con el sometimiento de las naciones a los designios de un poder económico no elegido democráticamente, la cosa tiene su aquél. No se sabe bien si el autor recrimina que el poder económico no se haya elegido democráticamente o que las naciones estén sometidas al poder económico. Sobre lo primero, no sé qué decir porque, ¿en qué consiste un poder económico elegido democráticamente? Sobre lo segundo, suele ocurrir que uno es tanto menos libre cuanto más endeudado esté con un tercero y la solución es fácil: no endeudarse hasta el punto de llegar al sometimiento. Los gobiernos tienen otras alternativas -gastar menos, subir impuestos...-, y cuando eligen endeudarse para no perder el voto del ciudadano, ¿quién es responsable de que el Estado deudor deba cumplir los compromisos que le impone su acreedor? Pues parece claro que, en principio, quien toma esa decisión política de entre todas las disponibles y, en última instancia, del ciudadano, que amenaza con no votar a quien le recorte su bienestar o le suba los impuestos. Desde luego, no del supuesto neoliberalismo.

También habla el autor en el artículo de lo que Étienne de la Boétie llamó la servidumbre voluntaria, el sometimiento voluntario al discurso del amo -referido a un contexto histórico y político radicalmente distinto-, asimilándolo a un actual sometimiento voluntario del ciudadano a la lógica de un neoliberalismo que, como resulta evidente, ni está ni se le espera y que, de existir en un contexto democrático, muy poco tendría que ver con aquella servidumbe voluntaria de la que hablaba La Boétie. Un sometimiento que, en su caso, de ser realmente voluntario, ¿por qué no debiera ser aceptable y aceptado? Salvo que lo que el autor pretenda plantear es que esa voluntariedad sea sólo aparente, que el individuo no posee libre albedrío. Que cuando decide gastarse 30 o 40 euros al mes en un móvil y en la televisión por cable en lugar de, por ejemplo, ahorrarlos para imprevistos futuros, está siendo una pobre víctima del consumismo sin posibilidad de tomar decisiones alternativas. Pero admitir tal cosa no es más que una manera de infantilizar al individuo y, por extensión, a la sociedad. Es tanto como romper el imprescindible nexo que debe existir entre la libertad individual y la asunción de la responsabilidad derivada de su uso.


sábado, 15 de abril de 2017

Del microrrelato y el neoliberalismo totalizador

"La nueva situación ideológica contemporánea, derivada del neo-liberalismo dominante/globalizante/totalizador, que no es otra cosa que la transformación cualitativa del capitalismo triunfante a escala mundial, y que ha empapado de la denominada posmodernidad todos los discursos de la actual crítica cultural, política, económica e intelectual (Harvey, 2008), ha derivado en una triple desconfianza: el, hasta ahora, consolidado estatuto de la realidad; las relaciones e implicaciones entre el lenguaje y la referida realidad, que estaban consolidadas en esa inalterabilidad y, por último, la crisis de los metadiscursos. Esta situación, en el marco literario que es el que nos interesa, ha desarrollado, en líneas generales, un discurso narrativo desideologizado, evasivo y lúdico-hedonista, todo bajo el común denominador filosófico-teórico de la destrucción de la imagen del sujeto [...] Desde estos planteamientos socio-ideológicos se sitúa la expansión y práctica escritural del microrrelato en tanto que texto reflejo de la inconsistencia, relatividad, contingencia, hibridismo e intrascendencia (Ródenas 2008: 8) de esta nueva episteme posmoderna..." (Francisco Álamo Felices, "Poéticas del microrrelato" y en "Espéculo. Revista de estudios literarios")

Pues eso, que estos días de sosiego he leído algunos libros que tenía pendientes desde hace algún tiempo. Entre ellos, uno denominado "Poéticas del microrrelato", de uno de cuyos capítulos he extractado el texto anterior y que, además, he encontrado completo en la red, por si alguien quiere contextualizar el párrafo reproducido. La verdad es que me quedé un poco alucinado. Resulta que el género -o subgénero o simple evolución del cuento, según distintos estudiosos-, del microrrelato es consecuencia del neoliberalismo galopante que ha triunfado a escala mundial.

Si tenemos en cuenta que el microrrelato comenzó a adquirir cierto relieve a partir de finales del XIX y principios del XX, siendo cultivado por autores consagrados de aquella época, fundamentalmente hispanohablantes, no parece que su génesis tenga demasiado que ver con el supuesto neoliberalismo dominante/globalizante/totalizador. Es más, sobre lo que se ha dado en llamar peyorativamente neoliberalismo o capitalismo exacerbado o como quieran ustedes denominarlo con tal de que suene fatal, ya hemos escrito largo y tendido en la taberna. Para negar su existencia, por supuesto. Y si no, ya me contarán ustedes cuándo y dónde ha existido libre mercado o libre competencia exacerbada.

miércoles, 17 de agosto de 2016

De Diarios de Sesiones y otras putadas...

"Llamo la atención de Sus Señorías, y sobre todo también respecto de las personas que se puedan sentir hoy interesadas en la  administración de la cosa pública, que tras la votación se deben comprobar los votos de los Diputados que aprueben, o rechacen, o se abstienen en  la  moción de  censura, y  también se  deben comprobar los votos populares que hay detrás de esos Diputados que se pronuncien por una u otra opción. Porque, como saben Sus Señorías, hay una cierta disfunción entre los votos en la Cámara y los votos populares, por una Ley Electoral injusta y discriminatoria." (Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados)

La cita la encuentro hoy en el magnífico artículo con el que Javier Caraballo le pone el espejo del Felipe de los 80 al Felipe de hoy. Pero no, la cita no es de Felipe, sino que corresponde a la intervención de Alfonso Guerra en el pleno del 28 de Mayo de 1980 en el que se debatía y votaba la moción de censura al Gobierno de entonces, tal y como quedó recogida en el Diario de Sesiones. Allí, ante el pleno, puso en duda la representatividad de sus señorías invitándoles a hacer las cuentas sobre el respaldo en voto ciudadadano con el que contaba el voto de cada diputado. Cuestionó, sin inmutarse ni él, ni el resto de los Diputados -como pueden comprobar en el audio de su intervención-, la calidad democrática de aquella Cámara.

Resulta cuando menos curioso que, opinando lo que opinaban, los socialistas no hayan reformado el sistema electoral tras haber estado más de dos décadas en el gobierno apoyados por una Cámara que ha sido siempre el resultado de "una Ley Electoral injusta y discriminatoria". Quizás sea porque esa injusticia y discriminación de la que con razón se lamentaban, les permitió, apenas dos años después, gobernar durante mucho tiempo.


martes, 2 de febrero de 2016

De amígdalas y cíngulos

Curioseando esta mañana la prensa me topé con un curioso artículo encabezado por un titular que rezaba "Tus genes deciden si eres de izquierdas o de derechas". Con un aperitivo así, cómo resistirse a desayunárselo y encontrar por fin una justificación a este liberalismo de izquierdas que me aqueja.

Pero mi gozo en un pozo y la primera en la frente. ¿Creen ustedes que quienes desean un Estado cuanto mayor mejor, que cubra cualquier contingencia que pueda padecer el individuo, que controle la economía y las decisiones individuales de los ciudadanos lo hacen porque tienen una mayor  capacidad de aceptar la incertidumbre y de adaptarse a situaciones novedosas? ¿Y que quienes prefieren un Estado más pequeño, que interfiera lo menos posible en las libertades individuales y que impulse la libre competencia en los mercados lo hacen porque son más temerosos y exageran los riesgos?

Pues más o menos eso dice el artículo, que los conservadores son más miedosos y tienen aversión al riesgo por no sé qué problema en la amígdala cerebral y que los progresistas aceptan mejor la incertidumbre por alguna historia del cíngulo anterior. A ver si ahora va a resultar que Alberto Garzón o Monedero son más de derechas que el grifo de agua fría y la Esperanza Aguirre una peligrosa comunista.

A lo mejor los unos y la otra debieran revisarse la amígdala y el cíngulo, porque lo que es uno, se ha quedado igual que antes de leer esa tontería de artículo. Pero eso sí, no me negarán que conseguir que te paguen por escribir tal gilipollez no tiene su mérito.   

¡Mira que seguir confundiendo a estas alturas conservadores con derecha y progresistas con izquierda...!

domingo, 6 de diciembre de 2015

El uno por fandangos y el otro por peteneras...

Hay que reconocer que, en términos generales, el presidente no estuvo mal.

Teniendo en cuenta que sus antecesores en el mal trago de tener que dar explicaciones a los ciudadanos a cara de perro nunca han gobernado y podían hacer castillos en el aire, en efecto, no estuvo mal el presidente, no.

Pero... Siempre hay un pero. Y es que el señor Rajoy salió por peteneras cuando uno de los ciudadanos le preguntó por el erróneamente denominado impuesto al sol. Ese ciudadano se refería a esto y no al recorte de las primas a las renovables. Cierto es que el presidente se fue hábilmente por los cerros de Úbeda, pero no deja de ser curioso y significativo que el ciudadano ni se enterase. Seguramente alguien le había preparado la pregunta y no tenía ni zorra idea de lo que estaba preguntando. Como para pedirle encima que se enterase de la respuesta y repreguntara...





martes, 23 de junio de 2015

¿Necesidad? ¿Solidaridad? ¿Marketing?

Esta mañana leí este tuit, retuiteado por alguien a quien sigo. Como podéis ver, se trata de una estudiante que no puede pagarse la matrícula de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla porque "el Gobierno no me concede la beca para continuar mis estudios", según afirma. Al parecer, sólo necesita 500 € para seguir estudiando, y para conseguirlos vende poemas exclusivos a 1,5 € o ilustraciones a acuarela por un precio de 5 € a 10 €.

Me asomé a su Twitter por curiosidad y comprobé que había conseguido un importante eco de simpatía y solidaridad. Muchos querían comprar sus poemas o sus acuarelas, o retuiteaban su tuit para darle difusión, o le daban ánimos, o criticaban a este sistema por impedir a alguien cumplir sus sueños. No hay nada como poner en una coctelera un "el gobierno no me concede la beca" junto a un "no me permiten cumplir mis sueños" y una pizca de desesperación, impotencia y mala situación económica de los padres, agitarlo todo adecuadamente y servirlo en las redes sociales para que se produzca automáticamente una corriente de simpatía para la presunta víctima y otra de signo opuesto para este gobierno presuntamente insensible.

Nadie le preguntaba las razones por las que no le daban la beca. Todos daban por hecho que era una injusticia. Nadie se planteaba si le denegaban la beca por ser una mala estudiante, por tener unos ingresos que sobrepasaban el umbral o por una verdadera injusticia, así que se lo pregunté yo. Le envié un tuit en el que le preguntaba cuál era la razón de que no le concedieran la beca, si era económica, académica o un error administrativo. De eso hace bastantes horas, tiempo durante el cual ha seguido tuiteando de forma activa.

Obviamente ella tiene todo el derecho a no responder. Y yo tengo todo el derecho a sacar mis propias conclusiones de ese silencio. Puede que le hayan denegado la beca por bajo rendimiento académico, en cuyo caso no parece que su sueño sea tan importante como para esforzarse y aprobar al menos el 90% de las asignaturas en las que se ha matriculado. Pudiera ser también que los ingresos de la unidad familiar sean superiores al umbral fijado para obtener la beca de matrícula -por ejemplo, para una familia de tres personas, los padres y una hija, los ingresos deben ser superiores a 32.697 euros, que no está nada mal-, en cuyo caso no parece que deban tener problemas para hacer frente a un gasto de 500 euros. O también podría tratarse de una magnífica campaña de marketing para vender poemas, acuarelas y retratos a lápiz. En cualquier caso, parece claro que no lo vamos a averiguar.

Y que conste que no conozco de nada a esta chica y que le deseo sinceramente que consiga su objetivo de continuar sus estudios. Este tipo de usos, y en ocasiones de abusos, de las redes sociales, y esas corrientes espontáneas de solidaridad acrítica en las que de paso se pone a parir al gobierno de turno, son comunes en los tiempos que corren. Sólo he usado el caso de Cynthia para ilustrar este tipo de iniciativas que comienzan a ser habituales.


viernes, 15 de mayo de 2015

Justicia poética...

Anda últimamente muy dicharachera Susana, nuestra presidenta en funciones y protagonista del mayor de los ridículos electorales de nuestra democracia. Que si son los andaluces los que pierden con todo este jaleo -aunque no sé yo, porque Bélgica estuvo sin gobierno dieciocho meses allá por 2010, y mejoró el PIB, el empleo y el déficit-, que si esto es surrealista, que si hay que ir a unas elecciones se va... Y lo último, que los partidos de la oposición están usando el Estatuto de Autonomía para bloquear el gobierno.

Curioso y desmemoriado lamento el de nuestra querida Susana. Sobre todo si tenemos en cuenta que el Estatuto de Autonomía de 1.981, en su art. 37.2, establecía que "si, transcurrido el plazo de dos meses a partir de la primera votación, ningún candidato hubiera obtenido la mayoría simple, quedará designado Presidente de la Junta el candidato del partido que tenga mayor número de escaños". Y que dicho artículo fue modificado en la reforma del Estatuto de Autonomía de 2007, convirtiéndolo en el art. 118, que establece que "si, transcurrido el plazo de dos meses a partir de la primera votación, ningún candidato hubiera obtenido la mayoría simple, el Parlamento quedará automáticamente disuelto y el Presidente de la Junta en funciones convocará nuevas elecciones".

Ellos, los socialistas andaluces, sabrán por qué reformaron ese artículo en 2007. Quizás pensaron que era una buena forma de bloquear un posible gobierno de mayoría insuficiente sin pensar que algún día padecerían en sus carnes esa insuficiencia mayoritaria.

Algunos debe estar tirándose de los pelos por aquella ocurrencia.


viernes, 10 de abril de 2015

Contumacia o de cómo rectificar sin cambiar de opinión...

No sé si a raíz del correo que les envié o porque han recibido alguna que otra llamada de atención en el mismo sentido, pero lo cierto es que el famoso bufete de abogados al que me refería en mi anterior entrada ha vuelto a tratar el asunto en su blog. ¿Para rectificar? ¡Qué va! Para ratificarse. Además, de una manera bastante curiosa. "Matizo e insisto. No es cierto que el Tribunal Supremo disienta del legislador", titula la nueva entrada.

En primer lugar, reconoce que el Tribunal Supremo ha sobrepasado el límite impuesto por el legislador en la Disposición Transitoria 5ª -tal y como yo sostenía-, afirmando que "es cierto que en los cálculos hechos por la Sala Cuarta, para uno de los dos casos analizados, se concede a una de las recurrentes 836,19 € más de la cantidad que debería haber procedido en aplicación de la ecuación de la disposición transitoria quinta del Real Decreto ley 3/2012."

En segundo lugar, da "por hecho que la parte vencida en el recurso resuelto por la Sala habrá pedido aclaración para minorar la condena, en ese concreto exceso derivado del error", y añade que "de ese error no puede deducirse, si no es por el emperramiento del que en mi anterior artículo hablaba, que el Tribunal Supremo haya elevado la indemnización por despido improcedente incluida en la reforma laboral o que haya introducido un nuevo elemento de “disenso” entre lo querido por el legislador en la reforma laboral de 2012 y la interpretación judicial del contenido de la reforma laboral”.

Resumiendo, la tesis del bufete es que el Tribunal Supremo se ha saltado el límite impuesto por el legislador -cuestión que negaba en su tesis anterior-, pero que ello no significa que contradiga ni a la norma ni al legislador porque se trata de un error. El problema de esa tesis es que, que se sepa, la parte vencida no ha pedido aclaración de la sentencia. Tampoco el Tribunal Supremo, transcurridos casi 7 meses de dictada la sentencia, y a pesar del revuelo mediático tanto en la prensa generalista como especializada, ha dicho esta boca es mía cuando, tras dicho revuelo, y pudiendo haber rectificado o aclarado de oficio la sentencia, no lo ha hecho.

Por tanto, objetivamente, y mientras el Tribuanl Supremo no corrija el error -si es que se trata de un error-, ese órgano jurisdiccional disiente claramente del legislador y usurpa el poder legislativo. Afirmar lo contrario apoyándose en la certeza de que se trata de un error material sobre el que el presunto errado mantiene un significativo silencio, no deja de ser un ejercicio de funambulismo intelectual.

Y también de contumacia. Tanto más llamativa cuanto que rectifica el fondo del asunto sin modificar su conclusión y reitera la regañina a sus compañeros de profesión por mantener la tesis contraria. 


miércoles, 1 de abril de 2015

De internet y otros escaparates de doble filo...

El otro día leía en varios medios una noticia interesante y curiosa. Se trataba de una sentencia del Tribunal Supremo que interpretaba de una manera muy suya un precepto de la reforma laboral de 2012. Vamos, que más que interpretarlo, lo reescribía, usurpando así el poder judicial las funciones del poder legislativo. Lo que venía a decir básicamente el Tribunal Supremo es que se saltaba a piola el límite de indemnización establecido en la Disposición Transitoria 5ª del Real Decreto Ley 3/2012.

El objeto de las Disposiciones Transitorias de cualquier Ley, como su propio nombre indica, consiste en establecer las reglas que se deben aplicar a las situaciones anteriores a su promulgación. En definitiva, establece las reglas que deben aplicarse a los derechos que una persona ha adquirido en virtud de la Ley anterior a la que viene a sustituir, durante la transición de una Ley a otra.

Por si les interesa y les apetece comparar lo que dice el Fundamento de Derecho 3º de la sentencia con esa Disposición Transitoria 5ª, aquí tienen lo que ésta dice:

"La indemnización por despido improcedente de los contratos formalizados con anterioridad a la entrada en vigor del presente real decreto-ley se calculará a razón de 45 días de salario por año de servicio por el tiempo de prestación de servicios anterior a dicha fecha de entrada en vigor y a razón de 33 días de salario por año de servicio por el tiempo de prestación de servicios posterior. El importe indemnizatorio resultante no podrá ser superior a 720 días de salario, salvo que del cálculo de la indemnización por el periodo anterior a la entrada en vigor de este real decreto-ley resultase un número de días superior, en cuyo caso se aplicará éste como importe indemnizatorio máximo, sin que dicho importe pueda ser superior a 42 mensualidades, en ningún caso."

Pero el verdadero objeto de esta entrada no es aportarles a ustedes algo de culturilla jurídica ni informarles de que el Tribunal Supremo ha deshecho, de momento, parte de la reformilla laboral que hizo Rajoy, sino ilustrar con un ejemplo real los peligros de usar la red como herramienta de marketing empresarial. Desde páginas web de empresas o profesionales absolutamente desactualizadas, que transmiten una desidia difícilmente compatible con la seriedad que uno espera de la empresa a la que pretende contratar un servicio, hasta herramientas como redes sociales o blog, utilizadas por las empresas con demasiada alegría, hasta el punto de que se vuelven contra ellas como un bumerán. 

El ejemplo real al que me refiero es el de un bufete internacional, aparentemente prestigioso, que tiene un blog en el que escribe artículos relacionados con el Derecho. Pues bien, buscando información sobre la sentencia de la que les hablaba, me topé con un artículo en ese blog, en el que se afirma que el Tribunal Supremo aplica perfectamente la Ley, además de poner a parir a sus colegas de otros despachos jurídicos por no saber leer correctamente una sentencia.

Tras leer ese artículo, y sorprendido por el grave error cometido por el bufete -y también, por qué no decirlo, por el tono de reproche empleado en el artículo-, intenté hacerles un comentario en su blog. Como no me permitía hacerlo -al parecer, hay que tener permiso-, me tomé la molestia de buscar en la página un correo electrónico y les escribí advirtiéndoles de su error. Como no recibí respuesta, les hice un comentario en su Twitter, precisamente en el tuit en que promocionaban ese artículo. Hasta hoy, nada de nada. Eso fue hace ya una semana y el artículo sigue ahí, en su blog.

Desde el punto de vista del marketing en la red, al error cometido por la falta de rigor del artículo, sin duda el más grave, se suman la dificultad de cualquier usuario de comunicarse con ellos, desaprovechando la interacción con potenciales clientes, y el uso de redes sociales como Twitter, absolutamente desatendidas. Después del esfuerzo realizado por la empresa para presentar en la web sus bondades, es una lástima que lo tiren por la borda de esa manera.

Cada día más, los consumidores usamos la información existente en la red para tomar nuestras decisiones sobre los productos y servicios que necesitamos. Muchas empresas piensan que con hacer una página web y colgarla ya tienen el problema solucionado, olvidando que la página no sólo tiene que estar bien diseñada y ser atractiva -ça, va de soi...-, sino que debe estar permanentemente actualizada y atendida, debe ser accesible para su cliente objetivo y debe transmitir rigor en el sector de que se trate.

¿Contratarían ustedes sus asuntos con un bufete tan descuidado? Pues eso.


lunes, 9 de marzo de 2015

Donde las dan...

Ha dicho Susana Díaz que va a poner en marcha un plan contra la brecha salarial entre hombres y mujeres. Y lo ha dicho en el acto de entrega de los premios Clara Campoamor con motivo del Día Internacional de la Mujer. También lo dice en su programa. Es la medida 408. Pero nada concreto, no se alarmen. 

Por cierto, si uno creyera en esas gilipolleces del lenguaje sexista, de los las y los o de los los y las, podría pensar que los y las socialistas -o las y los socialistas-, andaluces y andaluzas son un pelín machistas. Si no he contado mal, en su programa aparece 122 veces la expresión "los y las socialistas", frente a las 51 veces que aparece la expresión "las y los socialistas". También aparece 28 veces "andaluces y andaluzas", frente a la única ocasión en que aparece "andaluzas y andaluces". Y además, han pecado en 24 ocasiones de machismo extremo, al emplear el término "andaluces" sin más matices, sin su correspondiente los y las, o las y los.

Donde las dan, las toman...  


viernes, 30 de enero de 2015

Lo que me he reído, aunque sea para llorar...







martes, 20 de enero de 2015

De chirigota...

Menudo repaso le han dado a quien redactó el nuevo proyecto de Reglamento de Circulación. Lo más bonito que le dicen es que es impreciso. Y afirmar de una norma legal que es imprecisa es confirmar que creará más problemas de los que resuelve.

Y la verdad es que basta con leer una frase para preguntarse quién coño ha redactado ese nuevo Reglamento: "Los vehículos en los que su conductor circule a pie no sobrepasarán la velocidad del paso humano"

Todavía estoy intentando imaginar qué vehículo es ése en el que su conductor circula a pie, aunque me viene a la cabeza el troncomóvil. Y también cuál es la velocidad del paso humano. Porque, digo yo, no será la misma la de Soraya Sáenz de Santamaría que la de Pau Gasol. Y tampoco será la misma el día que te estés meando vivo que el día que vayas relajadito. Y la del campeón del mundo de marcha...

En todo caso, hay que reconocer que la frase es genial. Pero para un monólogo o una chirigota, picha, no para una norma legal.


sábado, 1 de noviembre de 2014

¡Es que es tan escasa...!

No estamos acostumbrados a que el mundo de la cultura le afee el gesto al poder a título individual. En rebaño, para pedir y siempre que salga gratis, sí. Pero a solas, de frente y renunciando a una pasta, no. Y eso ha hecho Jordi Savall.

Hay que aplaudir su coherencia. Critica la falta de subvenciones del gobierno al mundo de la cultura y cuando ese gobierno le premia, le responde alto, claro y de su bolsillo, que no quiere nada de él.

Uno, que abomina de las subvenciones estatales, incluso a la cultura, no está de acuerdo con lo que defiende Jordi Savall, pero sí con cómo lo defiende. Siempre he respetado y admirado la honestidad intelectual, máxime cuando hay que pagar por mantenerla erguida. ¡Y es que es tan escasa...!


lunes, 11 de agosto de 2014

¡Sí hombre, para que la dilapiden...!

En una de esas tertulias mañaneras que uno sólo puede disfrutar en vacaciones como ruido de fondo mientras da cuenta del desayuno y hojea el periódico, andaba colocando su discurso un televisivo economista a propósito de la viabilidad de las pensiones futuras.

Decía que la solución consiste en que el empresario que contratase a un trabajador, además de pagar las cotizaciones sociales, debería obligatoriamente aportar una cantidad mensual a una especie de caja, intocable por el trabajador, que complementase su pensión futura.

En ese momento, un contertulio, dizque liberal aunque sea a ratos, le interrumpe diciéndole que él preferiría que esa cantidad se la entregase el empresario al trabajador y que él decidiera libremente qué hacer con ella. La respuesta del economista, que le salió del alma, fue clarificadora: ¡sí hombre, para que la dilapide...!

Pues eso, que uno no termina de entender por qué, quienes no creen en el individuo, en su derecho a decidir y equivocarse, y en su obligación de asumir las consecuencias de esas decisiones, en cambio creen en la capacidad del Estado, gobernado también por individuos que deciden por los demás, aciertan y se equivocan por los demás, y trasladan siempre las consecuencias de sus decisiones, buenas o malas, a los demás, disfrutando del éxito de las primeras y protegidos del fracaso de las segundas.

Si piensan que el ciudadano no es suficientemente capaz de tomar decisiones acertadas que afectan a su bienestar futuro, ¿por qué deberíamos creer que esos mismos ciudadanos están capacitados para elegir acertadamente a quienes van a tomar las decisiones por ellos?

Escribiendo esta entrada me ha venido a la mente aquella otra en la que reflexionaba sobre la calidad del votante, reflexión que en alguna ocasión me ha hecho merecedor, a juicio de algunos, del calificativo de totalitario. Esa misma calidad que cuestionan rotunda e implícitamente los partidarios de ese Estado ultraprotector que aspira a anular al individuo incapaz, según ellos, de saber lo que le conviene, y aplaudidos, ellos sí, con entusiasmo por su pureza democrática, quizás por la refinada sutileza de su contradicción.


martes, 22 de julio de 2014

El síndrome del nido vacío...

¿Recuerdan ustedes a estos dos artistas? Pues ahí tienen a uno de ellos correteando ya por el jardín. Y dentro de nada, se irán, como si nada hubiera pasado. Pero ha pasado.







miércoles, 16 de julio de 2014

Adelantando por la izquierda...

Dice el PP andaluz, por boca de su jefe, que va a llevar al Parlamento la Ley de Inclusión Social, que incorporará la Renta Básica. Porque es una promesa que el gobierno andaluz lleva incumpliendo desde hace años. ¡Toma ya...!

martes, 8 de julio de 2014

Pasados unos días...

¿Recuerdan a la mirla presumida? Pues les presento a su familia...




martes, 1 de julio de 2014

Por un puñado de votos...

El candidato a dirigir el PSOE, Pedro Sánchez, decía ayer en su página web, como cuarto punto de su decálogo de propuestas, lo siguiente:

"No tiene sentido que mientras una persona mayor sin recursos no tiene garantizada una endodoncia en la Seguridad Social, un ciudadano con seguro privado pueda hacerlo cuando quiera operándose en un hospital público. No tiene sentido que un estudiante universitario cuya familia tiene rentas superiores al millón de euros pague lo mismo en la Universidad Pública que una familia con rentas de 30.000 euros. Debemos introducir racionalidad en la prestación de los servicios de salud y educación introduciendo nuevos criterios de ciudadanía a quienes no puedan sufragarlos. Mi compromiso consiste en ajustar la prestación de los servicios sociales básicos en función de la renta de cada ciudadano, siguiendo el modelo de algunos países avanzados."

En román paladino, su propuesta consiste en que para poder recibir los servicios sociales básicos que ya pagamos entre todos -unos más que otros, como ya sabemos-, habrá que pagar. Más quienes más renta tengan. Más quienes más pagan para que no paguen los que menos renta tienen. Vamos, un copago modulado por la renta.

Bueno, cada cual tendrá su opinión al respecto. Pero no era exactamente sobre ese debate sobre el que hoy quería llamar la atención, sino sobre el hecho, que para la mayoría habrá pasado desapercibido, de que esta mañana, ese punto cuatro de su decálogo había sido sustituido por este otro:

"Debemos garantizar en primer lugar que los servicios básicos del Estado de bienestar sean universales y gratuitos para todos los ciudadanos. Pero, además, debemos avanzar en la prestación de nuevos servicios hasta ahora no incluidos y en la atención de los nuevos riesgos sociales. Es necesario eliminar los copagos y extender por ejemplo las coberturas en materia de salud y educación infantil. Por eso debemos introducir racionalidad en la prestación de los servicios públicos y aumentar los recursos destinados a sostener el Estado de bienestar, de manera que podamos ampliar el catálogo de prestaciones gratuitas a aquellos que no puedan sufragarlas y atender las nuevas necesidades surgidas como consecuencia de la crisis, la inmigración, las nuevas estructuras familiares o el envejecimiento." 

Como se puede leer, consiste en una propuesta radicalmente opuesta a la inicial. Claro, que alguno podrá pensar que como no se puede comprobar lo que se decía en la página web antes del cambio, puedo estar manipulándolo. Si piensan eso tienen varias opciones.

La primera, ir al final de la página web de Pedro Sánchez, y del enlace que hay justo debajo de su firma, bajarse en formato PDF el decálogo. A esta hora todavía contiene el texto original.

La segunda, como yo ya me lo he bajado antes de que lo modifiquen, descargárselo de aquí. Les prometo que no lo he manipulado.

La tercera, comprobar en la caché de Google lo que había en esa página antes de su modificación. Esta opción dejará de mostrar la información antigua cuando se actualice la caché de Google, pero mientras tanto, conservará la información antigua de la página. Si usan el navegdor Firefox pueden hacerlo usando este enlace.

Y ahora que ya están convencidos de que no ha existido manipulación por mi parte, saquen ustedes sus propias conclusiones sobre la consistencia y honradez intelectual del candidato Pedro Sánchez. Consistencia y honradez intelectual que, por cierto, no es muy distinta de la de la mayoría de nuestros políticos.


domingo, 29 de junio de 2014

La mirla presumida...

Años atrás nos visitaban con cierta asiduidad, como exploradores precavidos. Al principio, tímidamente, huyendo cuando nuestra cercanía les parecía amenazante. Después, con cierto descaro. Hasta que este año han decidido que el limonero de nuestro jardín era una buena opción para construir su hogar. Fíjense como posa coqueta para la foto. Y hasta sonríe. Ahora son los pequeños de la familia.





jueves, 1 de mayo de 2014

De donde no hay... (LXII)

Algunos ayuntamientos costeros lo tienen claro. A los no residentes ni agua. Eso sí, sólo del 1 de Junio al 30 de Septiembre y del 1 de Octubre al 31 de Mayo. El resto del año pueden aparcar sin retratarse, nunca mejor dicho. Venga, digan pa-ta-ta...