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jueves, 28 de junio de 2018

Crónica de urgencia

Ábalos, a la sazón secretario de Organización del PSOE y ministro, dice que el presidente de la Diputación de Valencia, de su propio partido, no puede seguir en su cargo "dada la aparotosidad de su detención". Al carajo la presunción de inocencia. Lo determinante no es si finalmente será o no imputado, si se mantendrá esa imputación durante la instrucción o si es condenado. No. Es la aparatosidad de la detención. Política de postureo.

La ministra de Justicia, jurista bien formada, dice que para los cambios legislativos penales hay que contar con expertos, y que entre esos expertos están las víctimas, porque son expertas en sufrimiento. Las víctimas decidiendo las penas a las que se debe someter a sus delicuentes. Ley del Talión y Derecho penal de otros siglos.

Y a Sánchez el intermitente le dicen, en sede parlamentaria y retransmitido en directo, que en este país que él gobierna hay políticos secuestrados. Y en la réplica, el presidente le tiende la mano al diálogo. Sin inmutarse. Sin negar con contundencia que en España haya políticos secuestrados. Sin pestañear.  

Y en fin, así es casi todo en este nuevo gobierno. Sin chicha, sin fundamento, improvisado. Y muy de foto, gafas de sol y brazos con venas.


martes, 13 de junio de 2017

¡Coño, que no son horas....!

En mi calle sigue habiendo tipuanas de flor amarilla y resinosa, como ya conté por aquí hace años. Y también como hace años siguen sin podarse, sin fumigarse, inundando aceras, coches y jardines, de hojas en invierno, y de flores pegajosas y pulgones en primavera y verano, levantando aceras con sus raíces y colándose en las casas.

Pero no crean ustedes que la cosa sigue igual, no. La cosa está peor. Porque el ayuntamiento compró maquinitas sopladoras para sustituir las escobas. Y camioncitos barredores para sustituir los recogedores. La cosa no tendría mayor importancia si no fuera porque, cuando empieza la época de las dichosas florecitas que dejan calles, aceras y coches alfombrados de amarillo pringoso, la empresa municipal de limpieza reparte esos juguetitos a los operarios y los deja sueltos a horas intempestivas para que se diviertan.

Sin ir más lejos, esta pasada madrugada de muchos grados a la sombra y persiana hasta arriba, a las cuatro de la mañana apareció una cuadrilla armada con sus sopladores en la acera de enfrente y, tras ellos, la dichosa maquinita barredora. Casi tres cuartos de hora tardó en recorrer la calle de un lado a otro varias veces. Cuando terminó con la acera de enfrente, comenzó con la de mi lado. Otros tres cuartos de hora. Total, las cinco y media y sin pegar ojo desde la cuatro, así que me levanté, me pegué una ducha y me fui a trabajar.

Por supuesto, he hecho un completo reportaje en vídeo de la fiesta -abajo les dejo una pequeña muestra-, y voy a enviarle un recadito al alcalde recordándole lo del derecho al descanso y esas cosillas sin importancia. Como ya hice, por cierto, con el señor Zoido cuando era alcalde y tuvo el detallazo de responderme a través de su jefe de gabinete. Por supuesto, jamás obtuve más respuesta que ésa, tan atenta e inútil como un político en busca de votos. Tampoco la espero ahora del señor Espadas. O sí. Ya les contaré.





viernes, 9 de junio de 2017

De donde no hay... (LXXIII)

La presidenta andaluza ha decidido que la enseñanza universitaria sea gratuita para todo aquel estudiante que apruebe. Que simplemente apruebe. Asignatura aprobada, asignatura gratis. Con nuestros impuestos, claro. Atrás quedó el premio al estudiante que obtenía Matrícula de Honor. A partir de ahora, tendrá la misma recompensa el aprobadillo raspado que la excelencia. Bueno, no, el aprobadillo deberá pagar un 1% de la matrícula, pero no por falta de ganas de Susana para igualar por abajo, sino por culpa de Rajoy. Curiosa manera de fomentar el esfuerzo. Y todo ello con independencia de la capacidad económica del alumno. Curiosa forma de redistribuir la renta. Como el engañabobos de los libros gratuitos de la Junta de Andalucía.

Y mientras se dedican varias decenas de millones de euros a esta nueva ocurrencia del gobierno andaluz, algunas decenas de miles de jóvenes andaluces se quedan todos los años sin poder cursar un módulo de formación profesional. Ante el superávit de titulados universitarios y el déficit de titulados medios, incentivemos a los primeros y castiguemos a los segundos, debió pensar Susana. ¿O era el revés?


viernes, 28 de abril de 2017

De donde no hay... (LXXII)

Dice la Presidenta Susana Díaz que ésta es la "diferencia cuando hay un buen gobierno y un mal gobierno".


Tasa de paro (fuente: INE)


No termino de entender muy bien si se está flagelando, si se está pegando un tiro en el pie o si está presumiendo de la buena gestión de los últimos 35 años de gobiernos socialistas en Andalucía. O a lo mejor piensa que los ciudadanos somos tontos que, visto lo visto y atendiendo a su propia experiencia política, sería lo más razonable.




jueves, 9 de febrero de 2017

La inquietud como cruz de guía...

"Lo digo con humildad, me gustaría ver a mí cuántos presidentes autonómicos y cuántos presidentes del gobierno, cuando los ciudadanos se manifiestan rectifican. Pero nosotros tenemos que hacerlo con humildad, claro que sí. Si hay cosas, o que no las he explicado bien o que generan inquietud, da igual, ya no hay que valorar si es mejor o peor, generan inquietud..."

Iba escuchando la radio en el coche y, de pronto, pusieron este corte de Susana Díaz hablando sobre cómo caerse en una zanja y decir que vive allí. Lo busqué para reproducirlo literalmente, para no equivocarme, para que nadie me diga que no son sus palabras exactas, para que nadie me llame sectario.

De todo lo que dice, lo más grave no es que presuma de humildad cuando te han ahorcado a la fuerza, tras algún ruido de sartenes recién estrenadas, porque aquí, en esta bendita tierra, las sartenes y las ollas sólo se han usado para hacer guisos desde hace tres décadas y media, sin un rasguño, sin una abolladura. Ni que rete a otros presidentes a ser capaces de tener el oído tan fino como ella para escuchar el estruendoso hartazgo de unos cuantos. No. Lo más grave -y no deja de serlo porque sea lo habitual, lo que hacen todos-, es afirmar que da igual, que ya no hay que valorar si es mejor o peor una determinada decisión, que no hay que hacer el esfuerzo de explicarla con argumentos, para defenderla o rectificarla, que no, que basta con que cree inquietud en el pueblo, que lo demás da igual.

Gobernar a golpe de inquietud. Pero no de cualquiera, no, sino sólo de la que aparece en Canal Sur porque es tan evidente que es inevitable. Y después, darle la vuelta a la tortilla y presumir de humildad, de capacidad de reacción y de política de altura.

Crear problemas para presumir de resolverlos. Susana en estado puro.


jueves, 12 de enero de 2017

De cuando hacerse el imbécil resulta rentable...

¿Estarían ustedes dispuestos a asumir públicamente que son imbéciles a cambio de un precio? Porque a eso es a lo que están dispuestos una inmensa mayoría de los que van a reclamar que le devuelvan lo pagado por aplicación de la claúsula suelo que tienen en las hipotecas que firmaron.

Recordemos que lo que dice la justicia respecto de las cláusulas suelo no es que sean abusivas en sí mismas, pues las considera perfectamente válidas, sino que son abusivas por poco transparentes. Viene a decir que, quien firmaba una hipoteca y leía que el tipo de interés era variable pero que, en ningún caso, podía bajar de una determinada cuantía, no entendía lo que leía ni era consciente de lo que eso le iba a suponer. Vamos, que era literalmente imbécil. Al menos durante los cinco minutos que duraba la firma.

No digo yo que no existan casos reales de falta de transparencia -claúsulas escondidas entre la enorme literatura jurídica de una escritura, defectuosa redacción que lleva a confusión...-, y precisamente por ello hay que ir caso por caso, porque hay contratos donde esa cláusula incluso figura en negrita y destacada o que fueron firmados por profesionales del Derecho o de las finanzas respecto de los que cabe presumir que no eran imbéciles, al menos a estos efectos. No se entiende bien que nuestro Tribunal Supremo haya optado por asumir la máxima de que, en todos los casos, el consumidor desconocía o no podía comprender el contenido y consecuencias de dicha cláusula. 

Líbreme Dios de defender a los Bancos, que eso y abusar ya lo hacen ellos solitos con bastante empeño, pero el más mínimo sentido de la equidad y de la justicia material debería impedir esa interpretación de brocha gorda. Porque no olvidemos que es razonable pensar que, sin la existencia de esa claúsula suelo, es más que probable que el préstamo hipotecario le hubiera resultado más oneroso al prestatario, posiblemente en forma de un mayor diferencial sobre el tipo de referencia o de más comisiones. Por tanto, el consumidor se benefició de unos menores tipos mientras éste estuviera por encima del suelo estipulado a cambio de asumir la cláusula suelo, pero ahora obligan al banco a devolver lo cobrado de más como si dicha cláusula no hubiera existido, sin que el banco pueda variar el resto de las condiciones, que se pactaron en aquellos términos, precisamente, porque existía esa cláusula suelo.

Por otro lado, y al hilo de todo este asunto, se ha producido hace pocos días otra sentencia de un Juzgado de lo Mercantil en la que declara abusiva y, por tanto nula, la cláusula de un préstamo hipotecario en la que se establecía la responsabilidad patrimonial universal del deudor. Si tenemos en cuenta que dicha responsabilidad está establecida en el art. 1.911 de nuestro Código Civil y que dicha cláusula se limitaba a subrayar, de manera redundante, lo que el propio precepto legal establece, ¿debemos entender que si no se hubiera incluido esa cláusula, no hubiera podido ser declarada nula y que, por simple aplicación de la Ley, el deudor seguiría respondiendo de la deuda hipotecaria con todo su patrimonio presente y futuro? ¿o debemos entender que dicho precepto nunca será aplicable por falta de transparencia? ¿o qué debemos entender de esa absurda sentencia?

Que, en términos generales, el consumidor es la parte débil en materia de contratación, que debe ser protegido con determinadas presunciones favorables a él y que hay que poner coto a los abusos contra el ciudadano en tanto actúe como consumidor, me parece justo e imprescindible. Pero de ahí a que entremos en una dinámica en la que desvistamos al consumidor de toda responsabilidad por sus decisiones, dictando sentencias que afirman implícitamente que es tonto de baba, media un abismo. Eso sólo conseguirá infantilizar -¿aún más?- el comportamiento del consumidor, fabricar consumidores irresponsables y poco exigentes con sus derechos y que la otra parte contratante se sobreproteja a partir de ahora, de tal forma que pagaremos todos los consumidores nuestra presunción de imbecilidad por la imbecilidad real de unos pocos.


sábado, 7 de enero de 2017

Otro déjà vu...

Bueno, lo que le está pasando a Antonio Salas, magistrado del Tribunal Supremo, es lo de siempre. Alguien tiene una opinión, la manifiesta públicamente con argumentos que pueden o no ser compartidos, y le cae la del pulpo por ser un elemento políticamente incorrecto cuando no directamene un retrógrado. Nada nuevo bajo el sol. Salvo la valentía de muy pocos y la cobardía de muchos.

En fin, otro déjà vu...

sábado, 3 de diciembre de 2016

Mi amigo Manué y sus realidades

Bueno, pues ya tenemos otra subida de impuestos sobre la mesa. Y si se creen ustedes que la van a pagar las empresas porque afecta, fundamentalmente, al Impuesto de Sociedades, van listos. Porque además de que las subidas de impuestos no son neutras para la actividad económica y, por tanto, para los ciudadanos, ésta incluye otro catastrazo, subida de impuestos especiales -menos mal que el vino y la Cruzcampo se libran-, incremento de las bases máximas de cotización, mantenimiento del atraco a mano armada que supone el Impuesto sobre el Patrimonio...

Y claro, todo ello porque hay que reducir el déficit. Que digo yo, que alguna vez tendrán que probar a reducirlo por la vía del gasto. ¿Más recortes? ¡Te quieiyarcarajo, picha!, que diría mi amigo Manué. Y es que Manué, aunque le enseñe los números, dice que vale, que mucho gráfico, que muchos colorines, pero que él no llega a fin de mes, que lleva 8 años en el paro, que los vecinos de su barrio andan más o menos igual de tiesos y que la culpa de todo es del austericidio ese. Sin duda, un magnífico caldo de cultivo para el populismo y un freno para que políticos mediocres y cortoplacistas tomen decisiones valientes.

Porque es innegable que la realidad de Manué y sus vecinos del barrio es la que es y esa realidad no la cambia un gráfico por muy verdad que sea. Pero también lo es que lo suyo no es culpa de que el Estado haya recortado el gasto corriente, el que afecta a los ciudadanos en el corto plazo. Y no lo es porque ese gasto no se ha recortado. No lo digo yo, lo dice el propio Estado.






Como puede observarse en el gráfico, el gasto corriente, el que se emplea para el funcionamiento diario del Estado, los servicios y las prestaciones al ciudadano, lejos de disminuir, se ha casi duplicado desde 2001 y se ha mantenido durante los años de la crisis, siendo además el de 2015 el más alto en términos nominales de la historia de nuestro país. El recorte brutal durante la crisis, casi de un 50% respecto del principio de la misma, se ha producido en las inversiones públicas, ésas que el ciudadano no percibe en el corto plazo, pero que reducen la competitividad del país en el medio y largo plazo, con las consecuencias que ello tiene para el crecimiento economico y el empleo futuros. Pan y votos para hoy, hambre y reproches para mañana.

Sí, ya sé que esto, a Manué, se la trae floja mientras siga sin poder pagar la luz, pero yo se lo cuento. Lo que haga con esa información ya es asunto suyo.


jueves, 31 de marzo de 2016

De donde no hay... (LXIX)



miércoles, 9 de marzo de 2016

De la política y otras enfermedades de transmisión intelectual

Cuando uno escucha a un economista que echó los dientes en un determinado partido, léase los hermanos Garzón sin ir más lejos, uno sabe ya a qué atenerse. Pero cuando un economista, hasta hace bien poco brillante e independiente, se pone al servicio de una ideología y está dispuesto a manipular la realidad para defenderla, uno empieza a pensar que para entrar en política debe ser requisito indispensable dejarse la honestidad intelectual colgada del perchero antes de salir de casa.

Que conste que no se es peor ni mejor economista por defender que se deben subir o bajar los impuestos. No, no es eso lo que me parece indecente, sino mentir para justificar una u otra postura. Y hacerlo a sabiendas. Porque quien ha dicho lo que ha dicho sabe perfectamente que es mentira que las empresas que hacen operaciones internacionales estén pagando un 5% de impuestos. Hasta tal punto lo sabe, que ha matizado, como quien no quiere la cosa, que las que pagan eso son aquellas que hacen operaciones internacionales.

"Los impuestos españoles son unos impuestos con unos tipos muy elevados pero con muchísimos agujeros. Son como un queso gruyer en los que al final termina pagando una empresa grande con operaciones internacionales un 5% cuando el tipo es cinco veces mayor". Eso dijo ayer el señor Garicano en una entrevista radiofónica que pueden escuchar entera aquí.

Pues no, señor Garicano, usted sabe perfectamente que las grandes empresas internacionales no pagan un 5% en el Impuesto de Sociedades. Y además, no es necesario mentir para defender una subida del tipo efectivo, que yo no comparto, pero cuyo planteamiento es legítimo. Claro, que es posible que la política le fría a uno las neuronas e incluso la honestidad. A lo mejor no le vendría mal echarle un vistacillo a lo que contábamos por la taberna el verano pasado. Que uno no da clases en la London School of Economics, pero tiene su puntito...


miércoles, 19 de agosto de 2015

Esto es la leche...

Los ganaderos del sector lácteo han pedido a la ministra Tejerina que fije el precio de la leche a un nivel que les permita cubrir costes pues, según dicen, la están vendiendo por debajo de sus costes.

La ministra les ha contestado que España tiene una economía de libre mercado y que los precios no se pueden acordar ni pactar porque no lo permite la legislación española ni la comunitaria, pero que no se preocupen, que va a solicitar a la UE el incremento temporal de los precios de intervención de leche desnatada en polvo y mantequilla, y que si no le hacen caso, el gobierno español intervendrá en el mercado con una compra masiva para reducir la oferta y elevar el precio. Y les recuerda que ya se han acordado subvenciones directas a los ganaderos por 247 millones de euros. Pero que vamos, que tenemos una economía de libre mercado en la que los precios no se pueden pactar. Y todo eso lo ha dicho en el mismo sitio, a la misma hora -grande Chiquetete...-, sin siquiera sonrojarse, oigan.

Está clarísimo, señora ministra, que en España y en Europa tenemos una economía de libre mercado. Una economía en la que existen sectores protegidos con precios de intervención, subvenciones directas a la producción y cuotas. Una economía que prohíbe fijar precios, pero permite que el Estado decida a partir de qué precio intervendrá en el mercado para reducir la oferta y que, ahora sí, mediante el juego del libre mercado se incremente el precio. En defintiva, dejamos que el precio fluctúe conforme a las reglas del libre mercado para dar verosimilitud a la pantomima -neoliberalismo y capitalismo salvaje lo llama la izquierda ignorante-, mientras manipulamos las cantidades que se ofertan en el mercado o se subvenciona a los productores para que el precio vaya con absoluta libertad en la dirección que necesitamos. Una economía de libre mercado, sí, señora ministra.

No me digan que esto no es la leche...


martes, 18 de agosto de 2015

De transparencias, despelotes y despendoles

Resulta entretenido curiosear por la Base de Datos Nacional de Subvenciones que el gobierno puso en marcha a raíz de la Ley de Transparencia. Es una lástima que sólo contenga las subvenciones de la Admministración General del Estado y sus organismos, aunque a partir del 1 de Enero de 2016 va a resultar mucho más divertido porque se incluirán las subvenciones de las Comunidades, diputaciones y ayuntamientos. Y entonces sí que nos vamos a reir. Por no llorar, claro.

En esa página pueden buscar mucha información. Incluso pueden exportarla a una hoja de cálculo y procesarla como les venga en gana, aunque les advierto que contiene más de 700.000 registros y algunos de ellos incompletos. Quienes me conocen ya imaginarán que ayer anduve jugueteando con ella un buen rato. Y les adelanto algunas datos y curiosidades.

En 2014, la AGE se gastó en subvenciones más de 3.600 millones de euros -¡casi 600.000 millones de pesetas!-, de los que, por ejemplo, 375 se emplearon en ayudar a la industria automovilística a través de los planes PIVE, más de 107 millones a Air Europa, más de 26 millones a Telefónica, casi quince millones a Bankinter, siete millones a los supermercados Día, más de dos a Mercadona, casi dos millones a BBVA o a Banco Santander, casi doce millones a San Miguel, más de cinco millones a El Corte Inglés, y así sucesivamente. O multitud de subvenciones de entre tres y cinco mil euros para editar libros tan innovadores como "Caperucita Roja" o "Alicia en el país de las maravillas". O casi 55 millones para "amortización de largometrajes". Incluso 1,3 millones a una fundación dependiente del partido que soporta, en el amplio sentido del término, al gobierno actual y en la que, como ya se puso de relieve por aquí hace algún tiempo, la coherencia brilla por su ausencia.

En total, 706.842 subvenciones concedidas graciosamente por la AGE en 2014, a las que hay que sumar las que hayan concedido el conjunto de los niveles inferiores de la Administración Pública. ¿Se imaginan cuántos recursos y funcionarios se han utilizado para gestionar todas esas subvenciones? Pues sí, también eso nos lo ahorraríamos.

Debe haber gente a la que le parezca bien eso de que el Estado nos quite nuestro dinero, incluso a los que no compran coches, para repartírselo a los fabricantes de coches, o a las editoriales para publicar libros que nunca compraríamos, o a los bancos que después nos cobran por sacar dinero en los cajeros, o a los supermercados que nos cobran la comida que les compramos. Seguro que hay gente a la que le parece bien que el gobierno de turno decida a qué empresas privadas les reparte nuestro dinero, pero como yo soy un poco rarito, a mí me parece fatal que se usen nuestros impuestos para transferir renta de los ciudadanos al sector privado mientras se recorta en educación, sanidad o dependencia.

En fin, que les aproveche la transparencia que, de momento, sólo sirve para verle las vergüenzas al Estado. Y a algunos, para hacernos mala sangre.


viernes, 7 de agosto de 2015

¡Y que viva la Blanca Paloma, oigan...!

Leía ayer que el 44% de las jubilaciones del primer semestre de 2015 fueron anticipadas, a pesar de las medidas que supuestamente han adoptado este gobierno y los anteriores. Se ve que no han andado muy finos. Como casi siempre.

Esta misma semana, la ministra Báñez, aquélla que lanzaba vivas a la Blanca Paloma para que le echara una manita en la salida de la crisis, ha afirmado en una una entrevista que sí, que "rotundamente, el sistema de pensiones es sostenible" y que, fíjense si está convencida, que igual que Fraga se encasquetó el meyba para darse un bañito en Palomares, ella no tiene plan privado de pensiones porque confía plenamente en el sistema público. Claro, sólo hay que echar un vistazo a su declaración de bienes del Congreso para darse cuenta de que a ella no le hace falta un plan privado de pensiones.

Cuando Báñez nos anima a confiar en el sistema público de pensiones y, simultáneamente, nos desanima a ahorrar para complementar las escasas pensiones que cobraremos, o no tiene ni puñetera idea de la cosa, o miente con el mismo desparpajo con el que jalea a la Blanca Paloma como remedio a la crisis. Y en ninguno de los dos supuestos sale demasiado bien parada.


viernes, 13 de marzo de 2015

Invita la casa. Hoy: A la chiquilla sólo le falta hablar...

Hoy está Javier Caraballo sembrado. Bueno, él y Teresa Rodríguez. ¿De verdad los andaluces aspiramos a colocar a esta señora al frente de la Junta? Una selección antes de que se echen unas risas. Sobran los comentarios.

"Al principio de la campaña electoral le preguntaron qué políticas pensaba aplicar para sacar a Andalucía del marasmo, y ella contestó, directa y sincera, que le faltaba una semana para que le mandaran el programa electoral y que hasta entonces, que estaba deseando que le llegara, no podía concretar ninguna medida. Como quien está esperando el pedido de un bestseller del Círculo de Lectores."

"Una pregunta directa: ¿financiación pública o modelo mixto, público-privado, para las infraestructuras? Se trata, como comprobarán, de una pregunta directa que, además de pragmática, también es útil para definir la ideología de una persona, dependiendo de su defensa del sector público o del apoyo a las empresas privadas. Pues bien, a la pregunta, Teresa Rodríguez contestó: “Defendemos pasar del paradigma de la movilidad al de la accesibilidad. Lo realmente necesario es acceder a los lugares y los servicios, y no moverse por moverse”"

Léanlo, léanlo. Si quieren, claro.


lunes, 9 de marzo de 2015

Donde las dan...

Ha dicho Susana Díaz que va a poner en marcha un plan contra la brecha salarial entre hombres y mujeres. Y lo ha dicho en el acto de entrega de los premios Clara Campoamor con motivo del Día Internacional de la Mujer. También lo dice en su programa. Es la medida 408. Pero nada concreto, no se alarmen. 

Por cierto, si uno creyera en esas gilipolleces del lenguaje sexista, de los las y los o de los los y las, podría pensar que los y las socialistas -o las y los socialistas-, andaluces y andaluzas son un pelín machistas. Si no he contado mal, en su programa aparece 122 veces la expresión "los y las socialistas", frente a las 51 veces que aparece la expresión "las y los socialistas". También aparece 28 veces "andaluces y andaluzas", frente a la única ocasión en que aparece "andaluzas y andaluces". Y además, han pecado en 24 ocasiones de machismo extremo, al emplear el término "andaluces" sin más matices, sin su correspondiente los y las, o las y los.

Donde las dan, las toman...  


viernes, 6 de marzo de 2015

¿En serio...?

Es el primero que me voy a leer, pero no he conseguido pasar aún de la primera página. Sí, ese aún debe ir con tilde, a diferencia del aun que se muestra en el segundo párrafo del programa, ése que empieza con un horrendo "los y las socialistas de Andalucía"

Pero no es por eso por lo que no he podido seguir leyendo. Las arcadas me han dado sin salir de esa primera página, cuando he leído que "Andalucía es el territorio español con una democracia más madura", para afirmar a continuación que "la ciudadanía está desencantada con la calidad de su democracia y de las instituciones, de manera que las perciben poco transparentes y sujetas a relaciones clientelares".

¿Perciben? ¿La democracia más madura? ¿Cómo va a tomarse uno en serio las más de doscientas páginas que vienen a continuación?


martes, 20 de enero de 2015

De chirigota...

Menudo repaso le han dado a quien redactó el nuevo proyecto de Reglamento de Circulación. Lo más bonito que le dicen es que es impreciso. Y afirmar de una norma legal que es imprecisa es confirmar que creará más problemas de los que resuelve.

Y la verdad es que basta con leer una frase para preguntarse quién coño ha redactado ese nuevo Reglamento: "Los vehículos en los que su conductor circule a pie no sobrepasarán la velocidad del paso humano"

Todavía estoy intentando imaginar qué vehículo es ése en el que su conductor circula a pie, aunque me viene a la cabeza el troncomóvil. Y también cuál es la velocidad del paso humano. Porque, digo yo, no será la misma la de Soraya Sáenz de Santamaría que la de Pau Gasol. Y tampoco será la misma el día que te estés meando vivo que el día que vayas relajadito. Y la del campeón del mundo de marcha...

En todo caso, hay que reconocer que la frase es genial. Pero para un monólogo o una chirigota, picha, no para una norma legal.


sábado, 11 de octubre de 2014

Redondo y hueco como un balón...

Escribe hoy Pedro Sánchez una interesante tribuna política en la prensa. Dice cosas imposibles de no compartir para cualquiera que se sienta demócrata.

"La democracia no es tan solo votar cada cuatro años, es una forma de gobernar que, siguiendo a Dahl, para su plena efectividad y calidad requiere una alta participación e implicación ciudadana en los asuntos públicos; un sistema electoral suficientemente representativo; una ciudadanía informada que conoce las políticas existentes, las alternativas posibles y sus previsibles consecuencias; una sociedad sin desigualdades lacerantes y sin exclusión social; un respeto escrupuloso a la ley; y, finalmente, un electorado que controla la agenda del sistema y del Gobierno"

Después entra ya en valoraciones sobre la gestión del adversario, legítimas pero partidarias, como por otra parte cabe esperar de cualquier dirigente político. Y aquí surgen los primeros problemas, porque sus afirmaciones pueden ser contrastadas con la realidad y, sobre todo, con lo que realmente hacen en aquellas administraciones en las que gobiernan.

Afirma que "bajo el mandato del PP hemos llegado a niveles de desigualdad económica lacerantes". Si acudimos al indicador más utilizado para medir la desigualdad, el coeficiente de Gini, podemos comprobar que el índice más alto de desigualdad desde 2002 se produjo en los años 2010 y 2011 -gobiernos del PSOE-, y en 2012 -gobierno del PP-, recuperándose en 2013 -gobierno del PP-, pero manteniéndose todavía en niveles superiores a los años 2009 y anteriores. Como se ve, no hay grandes diferencias entre la gestión de unos y otros. Cuando la economía va mal, aumentan las desigualdades, y cuando mejora, disminuyen. Ningún mérito que resaltar. Ninguna diferencia entre la gestión de los socialistas del PP y los del PSOE.

Continúa diciendo que "un Gobierno que usa el decreto-ley como forma natural de ejercer la iniciativa legislativa [...] no puede hablar seriamente de renovación democrática". Y tiene toda la razón. Pero nuevamente los hechos le sacan los colores a su buen criterio. El abuso del decreto-ley de este gobierno y del anterior, al que él apoyó como diputado en el Congreso, es cuantitativamente similar.

Y añade que "un Gobierno que coloniza hasta límites extremos las instituciones de control y que nombra para dirigir RTVE a un «ferviente militante» no puede creer en los pesos y contrapesos de la democracia representativa". Y también tiene toda la razón. Y de nuevo, la realidad le estropea su impecable argumento. Por ejemplo, allá donde gobierna su mentora, Susana Díaz, la televisión autonómica es tan sectaria y manipuladora como la de las comunidades gobernadas por el PP. Ni más ni menos. Y como guinda de esa alergia a los pesos y contrapesos de la democracia que defiende el señor Sánchez, la señora Díaz aprobó hace ya año y medio un decreto por el que el subdirector de RTVA, elegido a dedo, asumía las funciones del dimitido director general hasta que las fuerzas políticas se pusieran de acuerdo para elegir al nuevo director general. Año y medio hace ya. ¿Para qué se van a poner de acuerdo si la que manda obtiene más rédito con el desacuerdo?

Podríamos seguir con otras afirmaciones, más que razonables, imprescindibles para una democracia sana, como la promoción de una Administración imparcial y meritocrática, la democracia interna de los partidos, la transparencia, la lucha contra la corrupción... El problema es que no hay más que mirar a Andalucía, esa tierra donde podrían poner en práctica todo ese repertorio de magníficas y plausibles ideas, y percatarse de que ni están ni se las espera.

"Están invitados a exigirnos", titula Pedro Sánchez su artículo, y dice estar convencido de que cuanto más les observemos, mejor se comportarán, quizás sin percatarse muy bien de lo que subyace bajo esas palabras. La aparente humildad de esa convicción, su obvio infantilismo, no encierra más que la desconfianza crónica de ellos hacia ellos mismos, conscientes de que allí arriba no llegan precisamente los más capaces, los más honestos, los más brillantes. No, allí arriba llegan los más hábiles en esquivar los navajazos de los suyos, casi siempre más certeros e invisibles que los de enfrente, llegan los que han aprendido a nadar vestidos sin mojarse la ropa. Y esos, sólo sintiéndose observados serán capaces de controlar su soberbia ontológica. Por eso lo piden ahora que aún no están ebrios, que aún no tienen la botella a mano, que aún tienen momentos de lucidez, porque saben que cuando estén borrachos de poder ya será tarde.  

Sí, el artículo le ha quedado tan redondo como hueco al señor Sánchez. Un ejercicio más de catecismo político, de palabras abrochadas como corbatas de primera comunión a su impecable camisa blanca, de ilusiones garabateadas en modernas pizarras digitales, tan pulcras y desmemoriadas, que no dejan el más mínimo rastro de tiza en la tarima.