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lunes, 19 de diciembre de 2016

A mí que me registren...

Pregunta: ¿Se puede ser prostituta y feminista?

Respuesta: Claro que se puede, ¿por qué no?

Pregunta: Bueno hay quien considera que la prostitución es sólo esclavitud: también desde el feminismo.

Respuesta: Esa visión en blanco y negro forma parte de los esquemas patriarcales. Con el feminismo pasa como con la izquierda: hay muchos feminismos y no se debe confundir el género con los órganos genitales. El patriarcado es muy redentor, quiere salvar a los demás: y, oiga, no me salve usted de nada, sólo permítame emanciparme. Hay asociaciones de prostitutas, como Hetaira, que plantean cuestiones muy interesantes. El redencionismo es despótico, pero no se puede hacer la revolución sin ellas. Yo no me atrevo a decirle a una mujer prostituta qué tiene qué hacer sin preguntarle qué quiere hacer. Lo que hay que conseguir es que ninguna mujer se prostituya sin su voluntad o se vea abocada a la prostitución por necesidad. Hay mujeres que prefieren prostituirse a limpiar pisos y hay que respetarlo.


Pues eso, más o menos lo que yo vengo diciendo. ¿La novedad? Que lo afirma una mujer que, además, dice ser muy de izquierdas. Y sus votantes también. A mí que me registren.

jueves, 16 de abril de 2015

Del afán liberticida y otras transversalidades...

De la prostitución ya hemos hablado por aquí en varias ocasiones. Porque hablar de prostitución no es sólo hablar de sexo y vicio, sino también, y sobre todo, de libertad individual.

Sobre su posible regulación, una ha dicho que va contra la dignidad de las personas, y otra que no cuenten con ella para mercadear con los derechos de las mujeres ni con sus cuerpos, que las mujeres son ciudadanas de pleno derecho.

Para que nadie tenga la tentación de desvirtuar el debate, quede claro desde el principio que hablamos, ellas y yo, de prostitución voluntaria. Y también que, aunque algunos en su ignorancia hablen de legalizarla, la prostitución no es un delito en nuestro país. Fijada pues la premisa del debate, vayamos al asunto.

La señora Botella dice estar en contra de la prostitución arrogándose el derecho de imponer a los demás su concepto de dignidad, como si fuera el único admisible, y calificando implícitamente de indignas a aquellas mujeres que la ejercen. La señora Montón, portavoz de Igualdad del PSOE, dice estarlo porque las mujeres son ciudadanas de pleno derecho, aunque ella piense, curiosamente, que en tal plenitud de derechos no debe quedar incluido uno de los más elementales, el de la libertad individual. Dignidades impuestas -y tal vez impostadas-, y plenitudes incompletas, todo un ejemplo de incoherencia intelectual.

La  cuestión no tendría la menor importancia si se quedara en el simple ejercicio legítimo de la libertad individual de estas dos señoras de expresar su opinión sobre cualquier tema y en una crítica igualmente legítima de este tabernero a su inconsistencia argumental. Pero da la casualidad de que se trata de dos ciudadanas con poder institucional, con capacidad para regular, e incluso legislar en el caso de la señora Montón, sobre el asunto que estamos debatiendo. Y en tal caso, sus opiniones pueden llegar a tener trascendencia sobre las vidas ajenas, lo que debería obligarlas a ser especialmente coherentes en sus trajines intelectuales.

En fin, parece claro que el afán liberticida es transversal, que no entiende de colores.


jueves, 7 de noviembre de 2013

El manifiesto de los 343 salauds (es que suena mejor en francés...)

Sobre este asunto ya he manisfestado mi opinión al menos en un par de ocasiones. Una y otra. Ahora, unos cuantos intelectuales -o lo que sean-, del país vecino han suscrito un manifiesto sobre el mismo asunto para protestar contra un proyecto de ley que castiga a los clientes de las prostitutas, pero sin prohibir formalmente la prostitución. 

Como un servidor también podría adherirse a su contenido sin el más mínimo problema moral aunque jamás haya pagado por esos servicios, aquí lo dejo por si a alguien le interesa. Lo pueden leer en versión original o conformarse con la traducción. Total, vienen a decir lo mismo...


"En materia de prostitución, somos creyentes, practicantes o agnósticos.

Algunos de nosotros han ido, van o irán de «putas», y no se avergüenzan de ello.

Otros, que nunca han sido personalmente clientes (por razones que sólo a ellos les competen) nunca han tenido y nunca tendrán el comportamiento ciudadano de denunciar a aquellos de sus semejantes que recurren al amor tarifado.

Homosexuales o heterosexuales, libertinos o monógamos, fieles o volubles, somos hombres. Eso no nos convierte en los frustrados, perversos o psicópatas que describen los defensores de una represión disfrazada de lucha feminista. Paguemos o no por relaciones carnales, bajo ningún pretexto lo haríamos sin el consentimiento de nuestras parejas. Pero consideramos que cualquiera tiene derecho a vender libremente sus encantos, y que incluso le guste. Y rechazamos que los diputados dicten normas sobre nuestros deseos y nuestros placeres.

No nos gustan ni la violencia, ni la explotación, ni el tráfico de seres humanos. Y esperamos que los poderes públicos hagan todo lo posible para luchar contra las redes y sancionar a los proxenetas.

Amamos la libertad, la literatura y la intimidad. Y cuando el Estado se mete en nuestros pantalones, las tres están en peligro.

Hoy la prostitución, mañana la pornografía: ¿qué se prohibirá pasado mañana?

No cederemos ante las ligas de la virtud que están en contra de las mujeres (y los hombres) de poca virtud. Contra lo sexualmente correcto, pretendemos vivir como adultos.

Todos juntos, proclamamos:

¡No toques a mi puta!"


sábado, 19 de septiembre de 2009

Dudas existenciales (XVII)

¿Acaso no es un fracaso del propio Estado que éste aspire a prohibir las libertades individuales que no es capaz de garantizar? Cuando se pretende prohibir el uso del burka con el argumento de que la mayoría de las mujeres que lo usan no lo hacen libremente ¿no estamos negando el derecho de usarlo a quienes lo hacen voluntariamente y aniquilando la presunción de inocencia de sus maridos? ¿no estamos admitiendo el fracaso del Estado para proteger la libertad de las primeras e impedir la coacción a los segundos? Cuando se aboga por prohibir la prostitución argumentando que las mujeres, y los hombres, que la ejercen no lo hacen libremente y que existen mafias y proxenetas que les obligan a prostituirse contra su voluntad ¿no está admitiendo el Estado que es incapaz de impedir los delitos de proxenetismo, secuestro y tráfico de seres humanos y que por ello va a crear un nuevo delito, la prostitución? ¿Acaso no resulta patético tanto atajo disfrazado de sensibilidad social?


domingo, 31 de agosto de 2008

Porque tú la pagas

Resulta llamativo que a nuestro queridísimo alcalde hispalense se le haya ocurrido una campaña contra la prostitución. A él, que prostituye día sí y día no su palabra y la voluntad de los ciudadanos que no le eligieron como alcalde. Es posible que ese "¿Tan poco vales que tienes que pagar? La prostitución existe porque tú la pagas" de la campaña, se le ocurriera una mañana mirándose al espejo.

Quienes pagan a cambio de sexo o quienes follan a cambio de dinero, si lo hacen libremente, no son menos decentes que quienes hayan decidido satisfacer sus deseos carnales y sus necesidades laborales de cualquier otra forma. La prostitución no es un delito y pretender combatirla insultando a quienes hacen uso de ella, no es más que otra muestra de la ineptitud y el talante del señor Monteseirín.

Si lo que pretende es erradicar el desagradable espectáculo que la prostitución callejera ofrece en algunos barrios, o los abusos de los chulos que expolian y obligan a prostituirse a quienes no quieren hacerlo, que se deje de cartelitos en los que insulta a quienes hacen uso de estos servicios, prejuzgándolos e intentando mostrarlos como escoria. Mejor haría incrementando la vigilancia policial en las calles, regulando la actividad, ofreciendo seguridad a prostitutas y usuarios. Pero eso supondría una clara voluntad de solucionar el problema...

Porque no es la prostitución, entendida como servicio libremente prestado y solicitado por las partes, la que debe ser perseguida, sino los delitos que revolotean a su alrededor con total impunidad. Se me ocurren muchas actividades, todas ellas legales, a las que se les podría aplicar el cartelito.