sábado, 11 de octubre de 2008

Aquí está el tío

Andan los derrochadores de lo ajeno, los del Estado del Bienestar en sofá mullido, los recolectores del esfuerzo de otros, frotándose las manos y choteándose del personal. Del personal que actúa y se siente liberal, claro. Que si dónde nos metemos. Que si se nos llevó el viento. Que si andamos con las orejas gachas. Que si ahora se nos llena la boca de Estado...

Algunos, allá por Jaén -sí, donde Santana Motor y su ERE que ERE-, han dicho que ha caído el muro de Berlín del capitalismo. Deben ser los mismos que hace ya algunas décadas construyeron un muro en Despeñaperros y cercaron el cortijo. Se ve que la caída de aquel muro, el de verdad, les dejó huella y ansias de revancha contra quienes lo demolieron. Hasta el punto de que han implantado el pensamiento único y adocenado a la sociedad civil. Eso sí, sin la fuerza de las armas, lo que sería todo un detalle si no fuera porque el procedimiento empleado es aún más abyecto.

Pero volvamos al asunto, que me desparramo. Lo cierto es que, unos por ignorancia y otros, los más, por pura simpleza intelectual, piensan que el liberalismo no es más que una doctrina económica que defiende a ultranza el mercado libre. Qué digo libre, libérrimo. Y pare usted de contar. Olvidan, -bueno, olvidarían si lo hubiesen aprendido alguna vez-, que el liberalismo es fundamentalmente una doctrina política, con derivadas filosóficas, morales, económicas... Propugna el desarrollo de las libertades individuales y el establecimiento del Estado de Derecho. ¡Sorpresa, los liberales creemos en el Estado! Es de esa concepción del mundo de la que se deriva la defensa del libre mercado, pero no como una premisa del pensamiento liberal, sino como una consecuencia natural de éste. Por ello, el liberal no es ni puede ser un dogmático del libre mercado. En la medida en que los fallos del mercado, -que los tiene, aunque discrepemos en su identificación con aquellos que los confunden interesadamente con los efectos del uso de la libertad individual-, generan desigualdades injustas (riesgos monopolísticos, información asimétrica, externalidades negativas...), el Estado debe introducir elementos de control en forma de leyes que regulen e impidan esas situaciones. Ningún liberal con un mínimo de honestidad intelectual puede estar en contra de ese tipo de regulaciones, de fijar reglas de juego claras que persigan la igualdad jurídica y política entre las personas.

Ahora bien, regular para evitar ciertos fallos de mercado no debe ser confundido con intervenir en el mercado. No es lo mismo crear organismos que velen por que la información que reciben los consumidores sea cierta y completa o por que no haya pactos colusorios que permitan el dominio del mercado por un sólo oferente, que decidir el precio mínimo al que debe venderse un bien, salvar empresas privadas, máxime cuando no son viables, a costa del dinero de los contribuyentes o proveer bienes y servicios privados mediante empresas públicas.

Dicho esto, aquí hay un liberal que ni se esconde ni reniega de sus principios. Y que, lejos de pedir a grito limpio a los gobiernos que hagan un paréntesis en el libre mercado -no me digan que no estuvo sembrado el presidente de la CEOE-, se avergüenza de algunas de las medidas que los distintos gobiernos están adoptando.


8 comentarios:

Panduro dijo...

Suscribo.

(Al menos hasta que algún intelectual de fuste -Zarrías, Pepiño, Pizarro...- tenga a bien ilustrarnos con la exposición de su modelo alternativo.)

Juan Antonio González Romano dijo...

Hasta donde llegan mis conocimientos de la cosa económica, suscribo también. El intervencionismo no me ha gustado nunca, y esto de las ERE que tanto dinero nos cuestan durante tanto tiempo me parece una pasada: ¿por qué tengo yo ahora que pagar la ineptitud de otros? ¿Cómo es posible que empresas con enormes beneficios hasta hace un año ahora se declaren en quiebra y reclamen la ayuda del Estado? Uf, la que se nos viene encima...

Anónimo dijo...

Ay, la crisis maldita. Yo, en mi faceta de funcionario, la veo pasar por la puerta, pero no entra hasta el fondo. Como copropietario de un negocio inmobiliario, la cosa es distinta. Afortunadamente, yo no me he ido hipotecando en progresión geomátrica a lo ganado en época de vacas flacas y ahora creo que resistiremos. Pero manda narices que los dueños del ladrillo ahora pidan ayudas, cuando han estado especulando sin pudor, haciendo bueno aquello de que la avaricia rompe el saco...

Anónimo dijo...

¿Zarrias el que vota con el miembro?

Tato, la cosa tiene su miga, no me deje usted pasar la oportunidad de dejarnos una jugosísima entrada de Zarrias y su miembro.

¿Cón qué miembro vota Zarrías?
¿Son tan torpes estos políticos que no saben ni darle a un botón?
¿La solución será una pastillita de viagra para que no le falle más el miembro a Zarrías?

Anónimo dijo...

Dice Luis de Guindos ex secretario de Estado de Economía y experto en el tema:
El problema mundial es que se han hecho préstamos malos, que tienen activos tóxicos y que las provisiones que tienen que hacer( los Bancos) se comen el capital. Así que la liquidez no es el problema. El problema es la solvencia.
A ver si me aclaro de una vez,lo que me están diciendo en resumen es que durante todos estos años de alegrías bancarias, de cuentas de resultados abrumadores, de vivas al libre mercado y al capitalismo desaforado y por supuesto de repudio hacia cualquier amago de regulación (le llamarían intervencionismo )por parte del Estado,durante todos esos años, no hubo ni un solo lumbreras de estos que consideran el liberalismo como doctrina política, con derivadas filosóficas, morales..... y no lo digo por usted tabernero, que pensara en que el chiringuito terminaría cayéndose con solvencia o sin ella.
Claro, ahora que venga el Estado, que !Vivan las cadenas!, y que me den 50.000 millones para salir del agujero del liberalismo.
Termino con una guinda de Jose Luis Escrivá, director del Servicio de Estudios de BBVA: Muchos bancos no han aclarado su exposición al sector inmobiliario. Aquí se echa en falta a la CNMV.

A buenas horas mangas verdes.

Y mientras en Andalucía, protestando por el ERE de Santana y 400 familias en la calle. Aquí no, aquí no debe intervenir el Estado, aquí sí aplicamos el "Líbreme del Mercado".
A más ver.

del porvenir dijo...

Aquí tiene usted a otro que no se averguenza lo más mínimo en decir que es liberal, en lo económico, en lo político y en lo social. Dicho sea en una sociedad cada vez más intervenida y administrativo-dependiente.

Er Tato dijo...

Luis de Guindos, Luis de Guindos..¡Uhmmmm! ¿Ése no era hasta hace dos días el presidente de Lehman Brother en España? Ya veo que hoy te has bebido el suplemento de El Mundo. Lo que dice De Guindos es una obviedad. Hay entidades cuyos activos han perdido todo su valor y tienen un problema de solvencia. Otras entidades están sanas, pero no encuentran financiación para continuar su actividad, por lo que tienen un problema de liquidez. No se puede generalizar, aunque son los problemas de solvencia los que han generado un grave problema de confianza que, a su vez, ha restringido brutalmente el crédito a entidades sanas y bien gestionadas, porque nadie se fía de nadie.

En cuanto a si ha habido lumbreras que durante todos estos años hayan alertado de los riesgos, pues la respuesta es sí. Tanto en EEUU como en Europa, ¡y hasta en España! Precisamente el otro día estuve releyendo un libro de hace ya varios años (del 2000), titulado "Sobre los fundamentos del dinero y la banca" de un catedrático español de Teoría Económica en el que llamaba la atención sobre este asunto. A algunos, por decir estas cosas, llevan tiempo colgándoles el sambenito de antipatriotas.

También me llama la atención eso de "salir del agujero del liberalismo". ¿Qué liberalismo? Unas Cajas de Ahorros gestionadas por políticos, un gobierno que no es capaz de garantizar la igualdad política y jurídica de los ciudadanos, mercados intervenidos (energía, transportes, telecomunicaciones, servicios...), un mercado laboral que fija unos precios mínimos, unos sindicatos financiados con dinero público, una negociación colectiva que ignora la productividad y los parados y propugna el café para todos, para todos los que tienen trabajo, claro ¿sigo? Para salir de un supuesto agujero del liberalismo es condición necesaria haber caído en él, y no es ése el caso. Por cierto ¿los ciudadanos que se han endeudado inconscientemente no tienen ninguna responsabilidad? ¿los que invertían en productos que le ofrecían un 20 por ciento de rentabilidad cuando podían haber comprado Letras del Tesoro o abrir un depósito a plazo fijo son unos pobres ignorantes o unos avariciosos?

¿Y los parados, el bajo nivel educativo, el clientelismo, la baja productividad, el intervencionismo más descarado en Andalucía, también son culpa del liberalismo y el capitalismo desaforado del señor Chaves?

Pedazo de ladrillo que te acabo de endiñar, amigo Manupé.

Amigo Panduro, la suscripción es gratis. De momento. Y no me diga que no conoce usted el modelo Zarrías (votar a dos pies y a dos manos) o el modelo Pepiño (ático de lujo y niños en colegios privados).

Profe y Octavio, no sabéis lo que tenéis con el Estado como patrono.

Maese, si se me ocurre algo que no hayan dicho ya, igual escribo algo del miembro.

Y Del Provenir, bienvenido al club.

Un abrazo a todos

Pasión dijo...

Ya era hora de leer a un Hombre Liberal en Andalucía, sín miedos y sín tapujos.

Ahora bién, tenga mucho ¡Cuidado!, porque en España y sobre todo en Andalucía es muy difícil, por no decir imposible, SER UN VERDADERO LIBERAL.

Mis queridos amigos, somos una mezcla muy "rara", pero no tengo ninguna duda que desde Andalucía, podemos cambiar el panorama político que ya nos pesa desde la Edad Media.