jueves, 12 de abril de 2012

El abrazo del oso

Ayer bastó con que el BCE amenazara con comprar deuda española para que los mercados de deuda se relajaran un poco. ¡Maldito neoliberalismo...!

Hacerle el boca a boca una y otra vez a quien ha decidido no aprender a nadar y seguir tirándose a la piscina a pesar de todo, es la mejor manera de garantizar que nunca aprenda a nadar. Y de que en una de ésas se quede en el sitio.

2 comentarios:

Juan Carlos Garrido dijo...

Prueba irrefutable de que, como ya he afirmado en más de una ocasión, los mercados se comportan como un corrillo de comadres histéricas.

Saludos.

Er Tato dijo...

Pues vuelvo a discrepar, Juan Carlos. En general, los mercados atienden a cuestiones bastante racionales.

Si los mercados aprietan demasiado exigiendo a la deuda española un 6% de rentabilidad y el BCE amenaza con intervenir, prefieren aflojar un poco, ganar un 5% y evitar que el BCE intervenga, a seguir apretando y obligar al BCE a intervenir realmente y que sólo puedan ganar un 3%.

El problema es que es una mejora ficticia, que no responde a la capacidad real de pago del país y que permite pegarle una patada hacia delante a los problemas.

Saludos