domingo, 12 de septiembre de 2010

Ayudas perversas

Probablemente esto no le importe a casi ningún parroquiano, pero creo que es interesante traer aquí de vez en cuando lo que dicen algunos organismos públicos, como la CMT o la CNC, cuya misión es velar por la eficiencia de los mercados. Acaba de publicarse el segundo informe anual sobre los efectos de las ayudas públicas sobre la competencia y su primer párrafo reza así:

"La concesión de ayudas públicas por parte de las Administraciones constituye una forma de intervención pública en la economía que, sin perjuicio de la persecución de ciertos objetivos de interés público, puede alterar el funcionamiento de los mercados, introduciendo distorsiones al juego competitivo y a la eficiencia de los mismos. El establecimiento de mecanismos de control, seguimiento y revisión del impacto de las ayudas públicas contribuye al funcionamiento eficiente de los mercados, disminuyendo o evitando el intervencionismo injustificado por parte de los poderes públicos, intervencionismo que conduce, según demuestra la experiencia, a una reducción de la competitividad de las empresas, al debilitamiento de las economías y, en última instancia, al perjuicio sobre el bienestar económico general y del consumidor en particular."

Incluye también un análisis de los efectos del Plan 2000E de ayudas a la compra de automóviles entre cuyas conclusiones (pág. 123) se dicen cosas como ésta:

"El diseño del programa ha sido deficiente en la medida en que no ha incluido los elementos necesarios para precisar y controlar el cumplimiento de la condición del descuento de precio por fabricantes o importadores. En particular, el hecho de que en el Real Decreto de entrada en vigor del Plan 2000E no se haya establecido a que período de tiempo debe corresponder el precio de referencia para aplicar dicho descuento, puede haber permitido a los fabricantes/importadores incrementar el precio en la cuantía del descuento."


4 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Lo de las ayudas a la compra de coches fue un engañabobo. Compartía oficina con compañeros de una financiera de autos que tiene mi empresa y ellos lo confirmaban.
De casi treinta que erán hoy quedan solo cuatro en recobros.
Al final la gente de los coches son como los agricultores, sa han acostumbrado a la subvención.
Un abrazo

Er Tato dijo...

Y como los mineros. Si todo el dinero que se han gastado en subvencionar el carbón nacional, más caro y de peor calidad como ya dije en alguna ocasión lo hubiesen empleado en reconvertir el sector, ahora no tendríamos una industria ineficiente, a unos trabajadores sin futuro y el déficit eléctrico -ése que le vamos a dejar de herencia a nuestros hijos-, sería menor.

Un abrazo y una fresquita, ¡ojú, qué caló!

P.S: Lo de las negritas, cojonudo, Rafael. Ya sólo te falta poner enlaces en los comentarios. y un tirador de Cruzcampo en una esquinita de tu blog ;-)

Juan Carlos Garrido dijo...

Sin subvenciones, por ejemplo, sería imposible la supervivencia de la agricultura minifundista de Castilla y León, en una zona donde no existe otra alternativa. Las subvenciones no son malas per se, lo perverso es fundamentar en ellas la economía.

Saludos.

Er Tato dijo...

Como ya habrás imaginado, Juan Carlos, no estoy en absoluto de acuerdo con tu afirmación. Si en Castilla y León no es rentable por sí misma la agricultura, hasta el punto de que entre todos hemos de pagar su falta de rentabilidad, es evidente que se están tirando recursos a la basura que empeoran el bienestar del conjunto del país.

Y claro que no existe otra alternativa, porque es más incómodo buscarla que seguir haciendo lo de toda la vida. Y claro que las subvenciones públicas a actividades privadas son malas per se, porque maquillan ineficiencias, porque son injustas, porque crean paniguados, porque mata la ambición de properidad y atrofia la imaginación. El Estado debe dedicarse a lo que debe dedicarse, velar por el cumplimiento de unas reglas de juego justas, transparentes y equitativas lo menos intervencionistas posible, garantizar a los ciudadanos una igualdad de oportunidades real y efectiva, y ayudar a los más desfavorecidos, pero a los de verdad, a los que no pueden, no a los que no quieren.

Saludos