jueves, 9 de febrero de 2017

La inquietud como cruz de guía...

"Lo digo con humildad, me gustaría ver a mí cuántos presidentes autonómicos y cuántos presidentes del gobierno, cuando los ciudadanos se manifiestan rectifican. Pero nosotros tenemos que hacerlo con humildad, claro que sí. Si hay cosas, o que no las he explicado bien o que generan inquietud, da igual, ya no hay que valorar si es mejor o peor, generan inquietud..."

Iba escuchando la radio en el coche y, de pronto, pusieron este corte de Susana Díaz hablando sobre cómo caerse en una zanja y decir que vive allí. Lo busqué para reproducirlo literalmente, para no equivocarme, para que nadie me diga que no son sus palabras exactas, para que nadie me llame sectario.

De todo lo que dice, lo más grave no es que presuma de humildad cuando te han ahorcado a la fuerza, tras algún ruido de sartenes recién estrenadas, porque aquí, en esta bendita tierra, las sartenes y las ollas sólo se han usado para hacer guisos desde hace tres décadas y media, sin un rasguño, sin una abolladura. Ni que rete a otros presidentes a ser capaces de tener el oído tan fino como ella para escuchar el estruendoso hartazgo de unos cuantos. No. Lo más grave -y no deja de serlo porque sea lo habitual, lo que hacen todos-, es afirmar que da igual, que ya no hay que valorar si es mejor o peor una determinada decisión, que no hay que hacer el esfuerzo de explicarla con argumentos, para defenderla o rectificarla, que no, que basta con que cree inquietud en el pueblo, que lo demás da igual.

Gobernar a golpe de inquietud. Pero no de cualquiera, no, sino sólo de la que aparece en Canal Sur porque es tan evidente que es inevitable. Y después, darle la vuelta a la tortilla y presumir de humildad, de capacidad de reacción y de política de altura.

Crear problemas para presumir de resolverlos. Susana en estado puro.


jueves, 26 de enero de 2017

Nada que añadir...




 

miércoles, 25 de enero de 2017

¿Ignorante o sinvergüenza?

"Las grandes empresas están en una tributación efectiva de entre el 7 y 8% [...] cuando llegamos al Gobierno en el año 2012, el tipo efectivo de los grandes grupos era del 3%, lo que quiere decir que grandes grupos de España pagaba cero" (Montoro dixit)

Que esto lo diga alguien sin conocimientos tributarios o contables en la barra de un bar tiene un pase -al fin y al cabo, cada español lleva dentro un seleccionador, un economista, un abogado...-, pero que lo diga todo un Catedrático de Hacienda Pública y Ministro de la cosa en sede parlamentaria, ilustra con absoluta claridad el despropósito en el que se ha convertido la política en este bendito país.

De esto ya hablamos por aquí hace algún tiempo, aunque en aquella ocasión la barbaridad la soltó un periodista. Ahora, visto que ninguno de los españolitos que firmó una cláusula suelo entendió lo que firmaba, tampoco resulta extraño que un Ministro de Hacienda y experto en la materia no entienda un informe que redacta su propio Ministerio.

No voy a explicar aquí de nuevo la aberración que supone hablar de tipo efectivo de tributación en referencia al resultado contable de una empresa, más aberración cuanto más sea el peso de la actividad internacional de la misma -para no repetirme, quien tenga interés en la explicación, puede echar un vistazo a esta entrada-, tan sólo subrayaré que las ratios que cita el señor Montoro, y a las que denomina inexplicablemente tipo efectivo del impuesto, se refieren al Impuesto de Sociedades devengado por las empresas en relación al resultado contable y no a la base imponible, tal y como pueden comprobar en el cuadro 3.6 de la página 45 del "Informe Anual de Recaudación Tributaria 2015" elaborado por la propia Agencia Tributaria.

A eso cabría añadir que, cuando compara la tributación de sociedades con la de las rentas del trabajo, olvida que los beneficios empresariales son gravados dos veces, una en el Impuesto de Sociedades, y otra cuando se distribuyen beneficios en forma de dividendos, lo que hace que alcancen un tipo aproximado del 40%.

Si el señor Montoro no distingue conceptos tributarios y fiscales tan básicos, deberían expulsarle de la cátedra de la que es titular. Y si los distingue, debiera dimitir por mentiroso y manipulador. Como no va a ocurrir ni lo uno ni lo otro, me conformaré con tildarle de sinvergüenza.

domingo, 22 de enero de 2017

La brocha gorda como herramienta intelectual...

En estos días de manifestaciones mundiales y sesudas tertulias poniendo a parir al nuevo presidente de los EEUU y, de paso, a los irresponsables que lo han colocado ahí con sus votos, me he topado con un tuit de alguien a quien sigo en Twitter porque sus opiniones, unas veces compartidas y otras no, son siempre interesantes. En ese tuit señalaba una entrada de su blog en el que llamaba imbéciles a cualquiera que se atreviese a cuestionar esa máxima de un ciudadano un voto. Y claro, como me estaba llamando imbécil a mí, me di por aludido y le respondí que la brocha gorda no suele ser una buena herramienta para el intelecto. No debió darse por aludido.

Quienes me siguen desde hace tiempo recordarán alguna que otra entrada a este respecto. Como puede deducirse fácilmente, a mí no me parece una imbecilidad plantear una reflexión sobre la calidad del voto, entendida no como la calidad de la opción elegida por el votante, sino como el grado de comprensión de dicha opción y de las reglas de juego del sistema político en el que se enmarca esa elección.

Cuando se plantean estas reflexiones, la mayoría -y particularmente la izquierda oficial-, te mira como con desprecio y lástima, retirándote automáticamente el carné de demócrata. Son los mismos que ahora cuestionan implícitamente -y algunos incluso explícitamente-, esa máxima de un ciudadano un voto cuando el resultado de ese voto es un engendro llamado Trump. Son los mismos que piensan que el consumidor, en general, no está capacitado para entender las consecuencias de una cláusula suelo o de la responsabilidad patrimonial universal aunque se la pongan en mayúsculas y en negrita, pero que sí es capaz de entender -menuda contradicción-, los efectos de su elección política. Son los mismos que llaman imbéciles a quienes pensamos que hay que hacer una seria reflexión sobre la calidad del voto, en el sentido antes señalado, y nos meten en el mismo saco que a los imbéciles, estos sí, que piensan que la calidad del voto tiene que ver con pertenecer a la élite del país, con ser el más inteligente o con tener un título universitario.

En fin, la brocha gorda como herramienta intelectual...

jueves, 12 de enero de 2017

De cuando hacerse el imbécil resulta rentable...

¿Estarían ustedes dispuestos a asumir públicamente que son imbéciles a cambio de un precio? Porque a eso es a lo que están dispuestos una inmensa mayoría de los que van a reclamar que le devuelvan lo pagado por aplicación de la claúsula suelo que tienen en las hipotecas que firmaron.

Recordemos que lo que dice la justicia respecto de las cláusulas suelo no es que sean abusivas en sí mismas, pues las considera perfectamente válidas, sino que son abusivas por poco transparentes. Viene a decir que, quien firmaba una hipoteca y leía que el tipo de interés era variable pero que, en ningún caso, podía bajar de una determinada cuantía, no entendía lo que leía ni era consciente de lo que eso le iba a suponer. Vamos, que era literalmente imbécil. Al menos durante los cinco minutos que duraba la firma.

No digo yo que no existan casos reales de falta de transparencia -claúsulas escondidas entre la enorme literatura jurídica de una escritura, defectuosa redacción que lleva a confusión...-, y precisamente por ello hay que ir caso por caso, porque hay contratos donde esa cláusula incluso figura en negrita y destacada o que fueron firmados por profesionales del Derecho o de las finanzas respecto de los que cabe presumir que no eran imbéciles, al menos a estos efectos. No se entiende bien que nuestro Tribunal Supremo haya optado por asumir la máxima de que, en todos los casos, el consumidor desconocía o no podía comprender el contenido y consecuencias de dicha cláusula. 

Líbreme Dios de defender a los Bancos, que eso y abusar ya lo hacen ellos solitos con bastante empeño, pero el más mínimo sentido de la equidad y de la justicia material debería impedir esa interpretación de brocha gorda. Porque no olvidemos que es razonable pensar que, sin la existencia de esa claúsula suelo, es más que probable que el préstamo hipotecario le hubiera resultado más oneroso al prestatario, posiblemente en forma de un mayor diferencial sobre el tipo de referencia o de más comisiones. Por tanto, el consumidor se benefició de unos menores tipos mientras éste estuviera por encima del suelo estipulado a cambio de asumir la cláusula suelo, pero ahora obligan al banco a devolver lo cobrado de más como si dicha cláusula no hubiera existido, sin que el banco pueda variar el resto de las condiciones, que se pactaron en aquellos términos, precisamente, porque existía esa cláusula suelo.

Por otro lado, y al hilo de todo este asunto, se ha producido hace pocos días otra sentencia de un Juzgado de lo Mercantil en la que declara abusiva y, por tanto nula, la cláusula de un préstamo hipotecario en la que se establecía la responsabilidad patrimonial universal del deudor. Si tenemos en cuenta que dicha responsabilidad está establecida en el art. 1.911 de nuestro Código Civil y que dicha cláusula se limitaba a subrayar, de manera redundante, lo que el propio precepto legal establece, ¿debemos entender que si no se hubiera incluido esa cláusula, no hubiero podido ser declarada nula y que, por simple aplicación de la Ley, el deudor seguiría respondiendo de la deuda hipotecaria con todo su patrimonio presente y futuro? ¿o debemos entender que dicho precepto nunca será aplicable por falta de transparencia? ¿o qué debemos entender de esa absurda sentencia?

Que, en términos generales, el consumidor es la parte débil en materia de contratación, que debe ser protegido con determinadas presunciones favorables a él y que hay que poner coto a los abusos contra el ciudadano en tanto actúe como consumidor, me parece justo e imprescindible. Pero de ahí a que entremos en una dinámica en la que desvistamos al consumidor de toda responsabilidad por sus decisiones, dictando sentencias que afirman implícitamente que es tonto de baba, media un abismo. Eso sólo conseguirá infantilizar -¿aún más?- el comportamiento del consumidor, fabricar consumidores irresponsables y poco exigentes con sus derechos y que la otra parte contratante se sobreproteja a partir de ahora, de tal forma que pagaremos todos los consumidores nuestra presunción de imbecilidad por la imbecilidad real de unos pocos.


miércoles, 11 de enero de 2017

Otra socialdemócrata en el gobierno...

Actualmente, los pensionistas que tienen pensiones mínimas o no contributivas no pagan nada por los medicamentos, los que, fuera de esos supuestos, tienen unos ingresos de hasta 18.000 € pagan el 10% del precio de los medicamentos con un tope de 8,23 € al mes, los que tienen ingresos desde 18.000 € hasta 100.000 € pagan el 10% con un tope de 18,52 euros al mes y los que ingresan más de 100.000 € al año, pagan el 60% con un tope mensual de 61,75.

Ése es el cuadro del copago para los pensionistas en nuestro país. Y a la nueva ministra se le ha ocurrido abrir el melón de la reflexión sobre si es o no razonable esa situación. Y claro, le han llovido hostias como panes. De los suyos, de los de enfrente y de los de al lado. Tantas y tan sonoras han sido las hostias, que la pobre mujer no acierta a quedarse quieta en un argumento y va de uno a otro dando saltitos nerviosos al estilo Chiquito para ver si consigue acertar con lo que los demás desean escuchar y se hace el silencio. Pobre mujer, ¡qué poca personalidad!

¿Y qué dice al respecto, por ejemplo, el PSOE? Pues que "no va a haber incremento de los copagos farmacéuticos a pensionistas porque el PSOE va a votar en contra de esa medida y eso tiene que pasar por el Congreso de los Diputados". Y también "que en España es necesaria una reforma fiscal en profundidad para gravar las grandes fortunas y rentas más altas, ahí es donde se puede introducir la progresividad del contribuyente de las personas jubiladas que cobran rentas más altas"

En román paladino, al partido socialdemócrata por excelencia -o eso dicen ellos-, de este bendito país le parece bien que quien ingresa 80.000 € al año pague lo mismo por los medicamentos que quien ingresa 19.000 €. O que quien ingresa 130.000 € pague como máximo al año el 0,57% de su renta mientras que el que ingresa 18.000 € paga el 1,23% de su renta.

La idea de la progresividad en la contribución de los ciudadanos al bien común que se maneja en ese partido -y en otros muchos de más a la izquierda-, resulta, como poco, incoherente. Parece como si la progresividad -que, por cierto, en nuestro país es ya escandalosamente progresiva, valga la redundancia-, sólo pudiera conseguirse por la vía de los impuestos y no por la vía de lo que el Estado le devuelve después en forma de bienes y servicios al ciudadano.

A apostillar esa idea sobre cómo se entienden estas cuestiones en ese partido viene, por ejemplo, la famosa y mal llamada gratuidad de los libros de texto en Andalucía, de la que ya hablábamos por aquí hace nada menos que nueve años, y que, por supuesto, ahí sigue, en la propaganda anual de Susana Díaz.

En fin, que a ver si va a resultar que, junto con Montoro -socialdemócrata por el lado de los ingresos-, se le ha colado a Rajoy en el gobierno otra socialdemócrata por el lado del gasto.



sábado, 7 de enero de 2017

Otro déjà vu...

Bueno, lo que le está pasando a Antonio Salas, magistrado del Tribunal Supremo, es lo de siempre. Alguien tiene una opinión, la manifiesta públicamente con argumentos que pueden o no ser compartidos, y le cae la del pulpo por ser un elemento políticamente incorrecto cuando no directamene un retrógrado. Nada nuevo bajo el sol. Salvo la valentía de muy pocos y la cobardía de muchos.

En fin, otro déjà vu...

lunes, 2 de enero de 2017

De titulares, realidades, manipulaciones... y felicidad

Leía hace unos días un artículo en un periódico digital de los considerados serios que me dejó preocupado. "¿Es la deuda de España el 100% del PIB? No. Es el 140%", es el aperitivo con el que abre boca en negrita y a quemarropa. Era tan increíble lo que se decía en él, que al principio pensé que era una inocentada dada la fecha. Pero no, el propio autor se preocupaba de negar al final del artículo que lo fuera.

El artículo es una muestra clara de la ligereza con la que cualquiera, sin la debida cualificación -o, al menos, sin demostrarla-, se atreve a exponer en un medio público, no una opinión, que siempre sería un ejercicio del derecho fundamental a la libertad de expresión, sino una información manipulada, creando opinión y desinformación en los ciudadanos que asumen -sin duda erróneamente- que, quien tiene acceso a escribir en un medio de comunicación o a hablar en una tertulia de radio o televisión, no puede ser un profano en la materia sobre la que escribe o habla y que quien le deja escribir o hablar en él -los propietarios del medio-, no serían tan irresponsables como para permitirlo.

Tan grave me pareció la manipulación y tan evidente la metedura de pata, que decidí hacerle un comentario a su autor para advertirle de su error. En él (comentario #8) le advertía, apoyándome precisamente en uno de los enlaces que el propio artículo aportaba, que estaba cometiendo un error de bulto al asimilar pasivos totales con deuda pública del Estado. El Banco de España (BdE) publica regularmente este informe -también aportado en el artículo-, en el que muestra, por un lado, el total de los pasivos en circulación de las Administraciones Públicas (AAPP) y por otro la deuda pública de esas mismas AAPP calculado según el Protocolo de Déficit Excesivo (PDE), cuya metodología también es explicada por el propio BdE. Resulta llamativo que el propio artículo aporte, para apoyar su tesis, documentos que la refutan.

¿Y qué es eso de los pasivos, la deuda y el protocolo? Se lo explicaré a ustedes con un ejemplo. Las AAPP consiguen dinero para pagar todos los servicios públicos por dos vías fundamentalmente: impuestos y, cuando gastan más de lo que ingresan, pidiendo prestado. Lo habitual es que pidan prestado emitiendo títulos de deuda pública -letras, bonos, pagarés...-, que compran los ciudadanos, las empresas, los fondos de inversión... Por otro lado, del efectivo que posee el Estado conseguido por cualquiera de esas dos vías, concede préstamos a las Comunidades Autónomas (CCAA) y a otros organismos públicos. Además de todo eso, los distintos organismos públicos del Estados suelen hacer operaciones entre ellos, por ejemplo, un organismo determinado que requiere un servicio de otro, tiene que pagárselo, y como no se hace en efectivo, se genera un crédito a favor de quien presta el servicio y una deuda -pasivo-, para quien debe pagarlo.

Pues bien, si calculásemos los pasivos totales del Estado, habría que sumar todas y cada una de las deudas que cada organismo o institución pública tiene, con independencia de a quién se lo deba. Imaginemos que el Estado es una familia y, por ejemplo, las CCAA son los miembros de esa familia. Sigamos imaginando que uno de ellos -pongamos que el padre y así parezco un machista redomado-, pide un préstamo o acepta letras de cambio por 50.000 € a una entidad financiera para mantener el tren de vida de la familia. Imaginemos también que con el dinero obtenido, además de ir pagando la luz, el agua, la comida, etc., hace un préstamo a uno de sus hijos de 10.000 € a devolver en un año. Además, otro de los hijos es carpintero y el padre le encarga que renueve todos los muebles de la vivienda familiar por 7.000 € que le pagarán dentro de seis meses. Finalmente, imaginemos que al padre le tocan 5.000 € en la lotería y decide recomprar a la entidad financiera parte de las letras de cambio que aceptó y guardarlas por si, antes de su vencimiento, tiene que volver a ponerlas en circulación para recuperar efectivo. En ese ejemplo, los pasivos totales de la familia serían la suma de todas las deudas que cada uno de los miembros tiene, con independencia de que se lo deban a miembros de la familia o a terceros, es decir, 67.000 €, resultado de sumar los 50.000 € que debe el padre a los tenedores de las letras, los 7.000 € que le debe el padre a su hijo carpintero y los 10.000 € que le debe su otro hijo al padre. Pero ¿cuál sería la deuda real de la familia, lo que la familia debe? Obviamente, la familia, como conjunto, sólo debe los 50.000 € menos los 5.000 € de las letras que recompró porque se las debe a sí mismo, es decir, 45.000 €. En resumen, los pasivos totales en circulación ascienden a 67.000 €, pero la deuda a 45.000 €.

Se entiende la diferencia, ¿verdad? Pues lo que hace el PDE básicamente -hay algunos matices adicionales pero que no son significativos a efectos del asunto que estamos analizando-, es ajustar el total de los pasivos totales de las AAPP a la deuda real de esas mismas AAPP. Y todo está documentado y es público.  Y lo que hace el señor Bermejo es afirmar que lo que debe España son los pasivos en circulación y no la deuda neta.

Volviendo de nuevo al cruce de comentarios, el autor del artículo me contesta (comentario #83) que las cuentas no las ha hecho él, sino el BdE y que él sólo ha transcrito los datos, lo cual es falso. ¿Por qué? Porque en su transcripción, conscientemente o no, ha manipulado lo que dice el BdE cuando afirma en su artículo que "La deuda total de España (pasivos en circulación) la publica el Banco de España...". En su informe, el BdE distingue claramente los conceptos "pasivos en circulación" y "deuda", mientras que el autor en su artículo los identifica, tal y como le indico en mi respuesta a su comentario (comentario #107). Pero el señor Bermejo insiste (comentario #116) y por supuesto yo también (comentario #121).

Y ahí se quedó la cosa respecto del contenido del artículo. Pero hete aquí que en un intercambio de opiniones que mantiene con otro lector afirma lo siguiente (comentario #140) respecto de lo innecesario del rescate bancario: "Los depositantes tenían garantizados sobradamente sus pasivos con los fondos propios de las entidades. Las rescataron para que los bonistas, accionistas y fondos no perdieran, o minimizaran sus pérdidas de inversión. Fue un espolio en toda regla." Y a continuación esto otro (comentario #149): "Hace tiempo hice un estudio sobre el balance de Bankia 2011 y había de sobra. Lo expliqué en un programa de economía directa. No recuerdo el día. A ver si lo encuentro y se lo enlazo." Y claro, llovía sobre mojado e intervine de nuevo (comentarios #153 y #155 respectivamente).

Como suele ocurrir cuando uno se queda sin argumentos, el intento de debate terminó de un modo algo abrupto por su parte (comentario #160) y yo zanjé la cuestión reafirmándome en mis argumentos y pidiéndole disculpas si en algún momento se había sentido ofendido por mis formas (comentario #169).

Y si todo quedó zanjado, ¿a qué viene esta entrada? Pues viene a que el citado artículo sigue divulgándose en la red como cierto, como sólido, como riguroso. Incluso el propio autor, que parece dispuesto a que la realidad no le estropee un titular populista y dañino, sigue retuiteándolo. Y viene también a que es necesario desenmascarar a quienes hacen afirmaciones gratuitas que, siendo manifiestamente falsas, manipuladas y poco rigurosas, pueden provocar mucho daño si en algún momento son asumidas como ciertas en determinados círculos, desde instituciones europeas hasta fondos de inversión que financian nuestro Estado del Bienestar.

Que conste que no conozco de nada a este señor y que nada personal tengo contra él. Ni siquiera pretendo hacer juicios de valor sobre sus intenciones, tanto en el artículo objeto de esta entrada como en otro que escribió con otros tres colegas en el que se autodenominaban "grupo de profesores y economistas independientes". Simplemente me limito a exponer el debate que tuvo lugar a raíz de aquel artículo para que cada cual, si le apetece, extraiga sus propias conclusiones sobre la credibilidad que le deben merecer los análisis del señor Bermejo cuando de cuestiones económicas se trate. Y no olviden que hay muchos señores Bermejo en los medios de comunicación y en las redes sociales.

Y después de este ladrillo, les deseo que el próximo año sean ustedes capaces de ser un poquito más críticos con todo lo que leen. Si lo consiguen, seguramente serán menos felices, pero algo más libres. Ustedes eligen.

¡Feliz 2017!


viernes, 23 de diciembre de 2016

Así se construye la credibilidad perdida...

Esto de desmontar los mantras y titulares de nuestros ínclitos políticos resultaría divertido si no fuera peligroso.

Por ejemplo, el pasado día 20, el Congreso aprobó la toma en consideración de una propuesta legislativa del Grupo Socialista para modificar el art. 42.1 del Estatuto de los Trabajadores. Al margen de la opinión que me merezca el fondo de dicha iniciativa -de eso hablaremos en otra ocasión-, me sorprendió leer en la mayoría de la prensa "seria" titulares del tipo "PSOE inicia una estrategia para "atacar" por partes la reforma laboral..." o "El Congreso inicia el camino legal para tumbar la reforma laboral...". Como no me fío mucho de los hacedores de titulares, fiel a mi costumbre, acudí a la fuente protagonista de la noticia. Y en su página web se dice:



 
Es decir, "el Grupo Socilista pide el respaldo del Congreso para frenar la precariedad laboral, el empleo temporal y la inseguridad de la reforma laboral del PP", modificando un artículo del Estatuto de los Trabajadores que no ha sido reformado por la reforma laboral del PP y cuya redacción ha permanecido intacta desde el año 2001.

En fin...


lunes, 19 de diciembre de 2016

A mí que me registren...

Pregunta: ¿Se puede ser prostituta y feminista?

Respuesta: Claro que se puede, ¿por qué no?

Pregunta: Bueno hay quien considera que la prostitución es sólo esclavitud: también desde el feminismo.

Respuesta: Esa visión en blanco y negro forma parte de los esquemas patriarcales. Con el feminismo pasa como con la izquierda: hay muchos feminismos y no se debe confundir el género con los órganos genitales. El patriarcado es muy redentor, quiere salvar a los demás: y, oiga, no me salve usted de nada, sólo permítame emanciparme. Hay asociaciones de prostitutas, como Hetaira, que plantean cuestiones muy interesantes. El redencionismo es despótico, pero no se puede hacer la revolución sin ellas. Yo no me atrevo a decirle a una mujer prostituta qué tiene qué hacer sin preguntarle qué quiere hacer. Lo que hay que conseguir es que ninguna mujer se prostituya sin su voluntad o se vea abocada a la prostitución por necesidad. Hay mujeres que prefieren prostituirse a limpiar pisos y hay que respetarlo.


Pues eso, más o menos lo que yo vengo diciendo. ¿La novedad? Que lo afirma una mujer que, además, dice ser muy de izquierdas. Y sus votantes también. A mí que me registren.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Dos caras de una misma moneda...

Cuando hablamos de los efectos que sobre el empleo o los salarios tiene la existencia de un salario mínimo por ley hay que ser prudente. Hay evidencias empíricas para casi todos los gustos. Unos estudios han comprobado que se produce un aumento del paro en determinados sectores de la población. Otros, que se produce un aumento del salario medio. Otros no han detectado efecto apreciable alguno en ninguna de las dos variables...

¿Significa eso que tales estudios son erróneos o están faltos de rigor? No necesariamente. Lo más probable es que se hayan realizado en escenarios económicos y laborales dispares. Porque el efecto de una salario mínimo impuesto por ley no será el mismo cuando su cuantía esté por debajo del salario que cobra el 99% de los trabajadores que cuando se sitúe en el salario medio. O cuando se trate de una economía con abundancia de trabajadores cualificados frente a otra donde abunden los trabajadores poco cualificados. O cuando exista un mercado laboral rígido frente a otro más flexible.

Así, situar el SMI por encima del valor que produce con su trabajo un determinado trabajador puede tener varios posibles efectos. O bien ese trabajador no es contratado. O bien el empresario tenderá a sustituir mano de obra por capital, por ejemplo mecanizando las tareas si ello es posible. O bien esa actividad terminará realizándose en la economía sumergida. O, simplemente, si el consumidor no está dispuesto a pagar ese servicio o producto al coste que supone su producción, dejará de crearse esa empresa o desaparecerá si ya está creada. Como se ve, en tal supuesto, o se destruyen puestos de trabajo, o no se crean, o se hacen invisibles. En cualquier caso, nada bueno ocurre.

Si, por el contrario, situamos el SMI en niveles por debajo del valor que produce el factor trabajo, el efecto será inocuo o, incluso, podría tener algún efecto positivo, como el aumento de los salarios a costa de margen empresarial. Tal efecto se produciría en el caso de que el empresario estuviera dispuesto a pagar, por ejemplo, 1.000 euros al mes, y el trabajador estuviera dispuesto a trabajar por 700 euros al mes. En tal supuesto, sin la existencia de un salario minimo obligatorio, lo más probable es que el salario se situara más cerca de los 700 euros que de los 1.000 euros. Pero un salario mínimo situado entre esas dos cantidades haría subir el salario a costa del margen empresarial, pues el empresario seguirá obteniendo la rentabilidad mínima necesaria del factor trabajo mientras el salario se mantenga por debajo de los 1.000 euros mensuales.

Obviamente, entre esas dos situaciones existen multitud de escenarios intermedios que producirán, también, efectos muy variados. Y también existen otras formas de implementar un salario mínimo que intente, en la medida de lo posible, paliar los efectos negativos que puede producir, estableciendo, por ejemplo, distintos SMI en función de la edad, el sector productivo, etc.

En cualquier caso, lo que no debe olvidarse es que el SMI no es sólo una prohibición jurídica al empresario de remunerar el trabajo por debajo de un determinado salario, sino que también impide al trabajador prestar sus servicios por debajo de dicho salario, aunque estuviera dispuesto a hacerlo. Dos caras de una misma moneda. 



Mi amigo Manué y sus realidades

Bueno, pues ya tenemos otra subida de impuestos sobre la mesa. Y si se creen ustedes que la van a pagar las empresas porque afecta, fundamentalmente, al Impuesto de Sociedades, van listos. Porque además de que las subidas de impuestos no son neutras para la actividad económica y, por tanto, para los ciudadanos, ésta incluye otro catastrazo, subida de impuestos especiales -menos mal que el vino y la Cruzcampo se libran-, incremento de las bases máximas de cotización, mantenimiento del atraco a mano armada que supone el Impuesto sobre el Patrimonio...

Y claro, todo ello porque hay que reducir el déficit. Que digo yo, que alguna vez tendrán que probar a reducirlo por la vía del gasto. ¿Más recortes? ¡Te quieiyarcarajo, picha!, que diría mi amigo Manué. Y es que Manué, aunque le enseñe los números, dice que vale, que mucho gráfico, que muchos colorines, pero que él no llega a fin de mes, que lleva 8 años en el paro, que los vecinos de su barrio andan más o menos igual de tiesos y que la culpa de todo es del austericidio ese. Sin duda, un magnífico caldo de cultivo para el populismo y un freno para que políticos mediocres y cortoplacistas tomen decisiones valientes.

Porque es innegable que la realidad de Manué y sus vecinos del barrio es la que es y esa realidad no la cambia un gráfico por muy verdad que sea. Pero también lo es que lo suyo no es culpa de que el Estado haya recortado el gasto corriente, el que afecta a los ciudadanos en el corto plazo. Y no lo es porque ese gasto no se ha recortado. No lo digo yo, lo dice el propio Estado.






Como puede observarse en el gráfico, el gasto corriente, el que se emplea para el funcionamiento diario del Estado, los servicios y las prestaciones al ciudadano, lejos de disminuir, se ha casi duplicado desde 2001 y se ha mantenido durante los años de la crisis, siendo además el de 2015 el más alto en términos nominales de la historia de nuestro país. El recorte brutal durante la crisis, casi de un 50% respecto del principio de la misma, se ha producido en las inversiones públicas, ésas que el ciudadano no percibe en el corto plazo, pero que reducen la competitividad del país en el medio y largo plazo, con las consecuencias que ello tiene para el crecimiento economico y el empleo futuros. Pan y votos para hoy, hambre y reproches para mañana.

Sí, ya sé que esto, a Manué, se la trae floja mientras siga sin poder pagar la luz, pero yo se lo cuento. Lo que haga con esa información ya es asunto suyo.


domingo, 27 de noviembre de 2016

Escéptico que es uno...

Por principio, no suelo creerme a los empresarios que dicen asumir su responsabilidad social y pagan más que su competencia por sus factores productivos. Ya me gustaría hacerlo -creérmelos quiero decir-, pero mi experiencia personal y profesional me lo impide. Cuando alguien sale a la palestra diciendo públicamente las cosas que ha dicho Antonio Catalán, presidente de AC Hoteles, a uno le encantaría aplaudirle, pero es que no termino de creérmelo del todo. Démosle en todo caso el beneficio de la duda y un aplauso provisional.

En lo que no puedo ni debo aplaudirle es en la mentira objetiva que vierte cuando afirma que, gracias a la última reforma laboral, puede despedir pagando 20 días por año. No es la nueva reforma laboral la que le permite ese tipo de despidos. Ni siquiera la anterior o la anterior. El despido objetivo con 20 días de indemnización por año existe en nuestro Estatuto de los Trabajadores desde su promulgación allá por 1.995. No sé por qué estas cantinelas de mentiras interesadas me suenan tanto.


lunes, 21 de noviembre de 2016

De donde no hay... (LXXI)

Cuando me lo contaron creí que me estaban tomando el pelo. Fiel a mi costumbre de acudir a la fuente original, busqué en la página web de la Asamblea de Extremadura el vídeo del pleno del 17 de Noviembre. 

Y allí estaba. La presidenta de la Asamblea, tras una votación con 6 síes, 29 noes y 29 abstenciones, ordenaba repetir la votación por empate. Sí, han leído bien, por empate. Pero ahí no queda la cosa. En la segunda votación el resultado fue el mismo. Y sí, ordena de nuevo repetir la votación por empate, aunque esta vez decide dejarla para el final de la sesión plenaria. Y al final de la sesión se repite la votación, no sin que antes pidan la palabra dos diputados -imagino que chorreando vergüenza ajena-, para hacerle ver a la presidenta lo aburdo del asunto. La presidenta, encantada de haberse conocido, dice que el Reglamento de la Cámara lo interpreta ella y que se repite la votación. Esta vez sí la da por buena, seguramente porque, al haber 27 noes y 29 abstenciones, considera que ya no hay empate. Se ve que algún diputado debió apiadarse de la criatura y se marcho de la cámara para deshacer el empate y no ir a una cuarta, quinta o sexta votación. De todas formas, incluso en esta última votación sucede algo extraño. Hay 62 presentes, pero los síes, los noes y las abstenciones suman 61. Menos mal que no se percató la presidenta, que si no, tira de Reglamento y la lía parda otra vez.

¿Que no se lo creen? Pues vean el vídeo que he editado a partir del original. ¿Que piensan que lo he manipulado? Pues véanlo en la web de la Asamblea de Extremadura, en los puntos 3h 21' y 3 h 50'.







domingo, 13 de noviembre de 2016

Invita la casa. Hoy: guardería de adolescentes

Leía ayer en la prensa una entrevista a una experta en educación. Sí, ya sé que ahora, los expertos en educación y pedagogía abundan, que cada uno cuenta su teoría y que los demás nos adherimos a una u otra según encaje más o menos con nuestra opinión, ideología o experiencia vital. Y como yo no voy a ser menos, aquí les dejo algunos pasajes de esa entrevista que dice cosas que se adecuan bastante a mi opinión, mi ideología y mi experiencia vital.

"...en el Estado del bienestar, los alumnos no sienten la urgencia de antes de estudiar para sobrevivir social y económicamente, y tampoco los padres ven así la situación. Segundo, con el Estado del bienestar se han difundido teorías permisivas en la educación que dicen que los profesores deben aceptar que no haya tanta disciplina en clase. Se dice que el aprendizaje debe ser divertido y, si no es así, los alumnos están en su derecho de rechazarlo. Esas teorías son negativas para todos, pero sobre todo para los que aprenden menos en su casa. Finalmente, esos factores han llevado a que no sea tan gratificante ser profesor, con lo cual los estudiantes más inteligentes e idóneos para ser profesores se dirigen hacia otras profesiones."

"Sin conocimientos previos sobre el mundo y sin un vocabulario que vaya más allá de las 500 palabras e incluya las abstractas, los chicos no entienden ni el telediario. No sólo es que se sientan aislados del resto de la sociedad, es que lo están. A su vez, eso lleva a que todas las noticias les lleguen de sus compañeros en el barrio y eso da por resultado una tendencia a juzgar todo desde la perspectiva del círculo inmediato de amigos y conocidos."

"La cultura de la casa es muy importante y más importante que el nivel socioeconómico. El ejemplo de los chinos en Occidente no cuaja con la visión de algunos partidos políticos de que todo depende del nivel económico y no del respeto por la educación y de la voluntad de los alumnos y de sus padres."

Por supuesto, pueden leerla aquí. Si quieren, claro.


jueves, 3 de noviembre de 2016

Un mierda más...

Los hechos, tal y como el propio protagonista los ha narrado, no sin una cierta y llamativa imprecisión. Tenía 21 años, era estudiante y no tenía un duro, así que su familia -su padre está procesado por haber ingresado sobre las mismas fechas casi 200.000 euros con este asuntillo de las tarjetas black- le presta 60.000 euros para comprarse una vivienda protegida sobre plano. Cuando se termina de construir la vivienda en 2010, da la entrada y se subroga sin mayores problemas en una hipoteca de casi 100.000 euros ganando 480 euros al mes con una beca. Pocos meses después, obtiene unas ganancias patrimoniales de 20.000 euros sobre una inversión de 60.000 euros, o sea, un rendimiento de casi un 50% anual.

En principio, a mí, salvo lo del padre y que se haga negocio con una vivienda protegida, todo me parece normal y nada reprochable. Alguien consigue recursos financieros para comprar una vivienda sobre plano y la vende más cara cuando se termina de construir, obteniendo así un beneficio tras haber asumido un cierto riesgo. Más o menos lo que han hecho miles de españoles durante la burbuja inmobiliaria.

Por contra, a quienes no les parece bien esa forma de actuar es al señor Espinar -que incluso ha participado en algún debate de nombre tan pomposo como "El saqueo de la vivienda pública en la Comunidad de Madrid"-, y a su formación política, que la han criticado hasta la saciedad. Por eso no se entiende que hayan salido en tromba diciendo aquello de la máquina del fango y movilizando a las redes sociales. ¿Qué máquina del fango? Si lo que ha contado la prensa es cierto, y lo es porque el interesado lo ha admitido en lo fundamental, no se entiende esa reacción. Salvo que el listón ético de quienes decían venir a la política para regenerarla sea una mera pose. El problema de pretender erigirse en referencia moral del comportamiento político es que mantener la coherencia es muy sacrificado e incómodo, pero es lo que hay. O se es coherente o te conviertes en un mierda más.

Por cierto, espero que el señor Espinar haya declarado la ganancia patrimonial que obtuvo en el ejercicio 2011 en su declaración del IRPF. Por aquello de que el modelo de Estado que defienden necesita impuestos, muchos impuestos para, entre otras cosas, construir viviendas sociales que terminen con la especulación de un bien de primera necesidad, según dicen defender. Yo, por si acaso, y como les gusta tanto esto de las redes sociales y la transparencia, le he pedido que haga pública su declaración del IRPF de aquel ejercicio. Si me contesta, ya les contaré a ustedes.


martes, 1 de noviembre de 2016

La culpa es del otro... otra vez

Anda el personal encantado con algunas de las cosas que le dijo Pedro Sanchez a Jordi Évole el domingo. Ya tienen a un par de culpables de que Rajoy vuelva a ser presidente: el IBEX 35 y la prensa.

Seguramente fueron ellos los que impidieron que PSOE y Podemos se entendieran. O los que consiguieron que una formación política tan peculiar como Podemos esté gobernando en muchos sitios o sea la tercera fuerza en el Parlamento. O los que pusieron a los ciudadanos la papeleta en el sobre antes de introducirla en la urna.

Decir eso es un insulto en toda regla al ciudadano en tanto que votante. Creérselo es, además, un claro indicio de imbecilidad.


miércoles, 26 de octubre de 2016

¡Cómo pasa el tiempo sin que apenas pase nada...!

Leía esta mañana un artículo de un miembro de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA) con el que me he sentido absolutamente identificado. Quizás porque dice cosas como ésta:

"No parece difícil comprender el rechazo que las reválidas provocan en los alumnos, para los que supone un obstáculo. Pero sus familias, especialmente las de peor situación sociocultural y los partidos que dicen representarlas, deberían plantearse que unos títulos académicos devaluados significan simplemente una estafa. Sus hijos no tienen más armas que el esfuerzo y el mérito para mejorar su posición laboral y social; si estas armas no sirven, el origen, el dinero o los contactos serán aún más determinantes."

...que se parece demasiado a esta otra que escribí ¡hace ya casi diez años!:

"Una pésima formación humana y académica, el desprecio hacia la necesaria autoridad de los educadores por considerarla un valor reaccionario y, en suma, la inacción en la exigencia a nuestros jóvenes de sus obligaciones, a quienes más perjudica es precisamente a los menos favorecidos. Igualar a todos en la mediocridad es impedir al desfavorecido que use lo único que le puede permitir progresar: inteligencia y esfuerzo. El rico, el poderoso, el "hijo de papá", aun siendo mediocre, tiene su vida resuelta. El pobre, el humilde, no puede permitirse el lujo de que el sistema, en nombre de un progresismo de plastilina, le iguale por debajo, le deje en el pelotón de los mediocres teniendo capacidad para no serlo."

¡Cómo pasa el tiempo sin que apenas pase nada, sin que nada cambie y parezca distinta la nada...!


martes, 25 de octubre de 2016

Del mandato imperativo y otras confusiones...

Si para algo está sirviendo todo este jaleo político es, desde luego, para que la gente se interese algo sobre nuestro sistema político, lo que no está nada mal a la vista de la ignorancia generalizada al respecto. Que si los plazos de investidura, que si las consultas al Rey, que si mayorías en primera y segunda vuelta, que si el artículo tal de la Constitución, que si la Mesa del Congreso...

Ahora, con el trajín que tienen en el PSOE por la exigencia a sus diputados de votar en el sentido decidido por la Dirección del partido, le toca el turno al dichoso mandato imperativo del art. 67.2 de nuestra Carta Magna, ése que establece que los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo. Y claro, muchos dicen que si los diputados no están sometidos a mandato imperativo, ni es democrático ni constitucional exigirles el voto a los diputados por parte de los partidos políticos.

Vayamos por partes. En efecto, un diputado o un senador no está sujeto a mandato imperativo alguno, ni de sus electores ni de nadie, de tal forma que es absolutamente libre para decidir el sentido de su voto en las Cortes Generales. Ahora bien, no podemos ignorar que quien decide libremente pertenecer a un partido político, acatar sus estatutos y presentarse a unas elecciones formando parte de sus listas asume voluntariamente una serie de obligaciones. Y no lo digo yo, lo dice, entre otras, la Ley Orgánica de Partidos Políticos en su art. 8, cuando establece que deberán cumplir las obligaciones que resulten de los estatutos del partido y, en todo caso, acatar y cumplir los acuerdos válidamente adoptados por los órganos directivos del partido.

Por tanto, ¿puede un partido político imponer legal y coactivamente el sentido del voto a sus diputados? Evidentemente no. ¿Puede tomar medidas contra el desacato de sus diputados respecto de un acuerdo válidamente adoptado por el partido? Evidentemente sí. ¿Y cuáles? Pues todas aquéllas que estén contempladas en sus estatutos o en las leyes y entre las que no figura, por supuesto, la retirada de su acta de diputado o senador.

No debiéramos confundir la prohibición constitucional de mandato imperativo a los miembros de las Cortes Generales con el derecho que tiene una organización, política o de cualquier otra índole, de aplicar a sus miembros las normas internas de las que se han dotado y que, recordémoslo una vez más, aceptaron voluntariamente cuando decidieron pertenecer a dicha organización.


jueves, 20 de octubre de 2016

El estado de la Comunidad... de vecinos

Ayer, en el debate de la Comunidad, nada nuevo bajo la mediocridad. Frente al quiero y no puedo de Juanma, la lectura a trompicones y casi ininteligible de Teresa, los besos con lengua, casi pornográficos, que se dio Marín a sí mismo y la verborrea, efectiva pero vacía, de Susana, sólo hubo un tenue brillo de Maíllo. Aunque sólo en las formas, en la pasión que le puso al asunto, que el fondo anduvo bastante deforme. 

Este hombre me cae bien, no lo voy a negar. Se le nota que se cree lo que defiende, aunque defienda cosas increíbles. Como cuando dijo en un par de ocasiones que la reforma del art. 135 de la Constitución había llevado a este país a la ruina, a la desigualdad social y al emprobrecimiento de la clase media. Ya dijimos por aquí hace mucho tiempo que los límites establecidos en esa reforma no entrarían en vigor hasta el año 2020, tal y como establece la Disposición adicional única de la reforma constitucional. Y digo yo, si no está en vigor ese límite, ¿cómo ha podido esa reforma llevar a este país a la ruina, a la desigualdad social y al empobrecimiento de la clase media de este país?

Por cierto, si quieren verles la cara mientras dicen estas tonterías, pueden hacerlo aquí.


domingo, 21 de agosto de 2016

¿Qué tal si les metemos el matasuegras por el callejón de la peste?

Anda el personal preocupado por que la fecha de las terceras elecciones, si es que llegamos a tal despropósito, sea el 25 de Diciembre. Unos, los de enfrente de Rajoy, dicen que lo ha hecho a propósito para meter presión, que ha impuesto la investidura el 30 de Agosto para que las cuentas sitúen las urnas en Navidad si no sale investido. Otros, los de Rajoy, no dicen nada pero se les entiende todo. Un servidor también piensa que Rajoy ha fijado primero el día en que preferiría amenazar con las terceras elecciones y ha hecho las cuentas para atrás. Es tan obvio y tan gallego...

Ahora bien, lo preocupante no es tanto el vergonzoso tacticismo de unos políticos que hemos elegido sufrir, como el bajo concepto que tienen de nosotros, los ciudadanos. Que unos pretendan meter presión y otros se quejen de sentirse presionados por que las posibles elecciones caigan en una u otra fecha, supone que ambos dan por hecho que votar es algo tan secundario para el ciudadano como para que ejercer tal derecho dependa de si le viene bien o no ejercerlo el día en que toque. Triste, muy triste. Aunque no tanto como constatar que es muy probable que tengan razón.

Pero, ¿qué tal si, llegado el caso, los dejamos descolocados yendo masivamente a votar? Al menos nos echaríamos unas risas y de paso, terminamos de cargarnos a las empresas demoscópicas.


jueves, 18 de agosto de 2016

De buenismos y otras torpezas

Dice el gobierno francés que el burkini no es compatible con los valores de Francia y de la República. Si mal no recuerdo, uno de esos valores es la Libertad.

Es éste un debate recurrente -ya reflexionábamos por aquí hace años sobre el velo o el burka-, y ciertamente polémico. No voy a repetir los argumentos que ya expuse en su momento en aquellas entradas o en los interesantes comentarios que suscitaron, pero sí me gustaría añadir alguna reflexión respecto del burkini, no muy distinta ni distante de las que vertí por aquel entonces.

Al parecer -y digo al parecer porque no me queda demasiado claro-, lo que se pretende con su prohibición es proteger la libertad individual de las mujeres. Veamos. Si la mujer afectada por la prohibición usa el burkini por convicción personal, por recato, por respeto a sus creencias, en definitiva, porque le da la gana, tal prohibición conculcará de manera inadmisible su libertad individual. Si usa el burkini por imposición de un tercero, lo que se conseguirá es que esa mujer no pueda ir a la playa y, además, no evitará que ese tercero siga vulnerando su libertad individual.

En definitiva, la prohibición del burkini empeorará la situación de todas las mujeres, tanto de las que lo usan voluntariamente, que haberlas haylas, como de las que no. Las primeras verán limitada su libertad individual. Las segundas, no sólo continuarán oprimidas por sus maridos o su entorno, sino que además tendrán que dejar de ir a la playa.

¿De verdad puede defenderse una prohibición que perjudica a todas las personas a las que pretende beneficiar? Como dice el refrán, el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.


miércoles, 17 de agosto de 2016

De Diarios de Sesiones y otras putadas...

"Llamo la atención de Sus Señorías, y sobre todo también respecto de las personas que se puedan sentir hoy interesadas en la  administración de la cosa pública, que tras la votación se deben comprobar los votos de los Diputados que aprueben, o rechacen, o se abstienen en  la  moción de  censura, y  también se  deben comprobar los votos populares que hay detrás de esos Diputados que se pronuncien por una u otra opción. Porque, como saben Sus Señorías, hay una cierta disfunción entre los votos en la Cámara y los votos populares, por una Ley Electoral injusta y discriminatoria." (Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados)

La cita la encuentro hoy en el magnífico artículo con el que Javier Caraballo le pone el espejo del Felipe de los 80 al Felipe de hoy. Pero no, la cita no es de Felipe, sino que corresponde a la intervención de Alfonso Guerra en el pleno del 28 de Mayo de 1980 en el que se debatía y votaba la moción de censura al Gobierno de entonces, tal y como quedó recogida en el Diario de Sesiones. Allí, ante el pleno, puso en duda la representatividad de sus señorías invitándoles a hacer las cuentas sobre el respaldo en voto ciudadadano con el que contaba el voto de cada diputado. Cuestionó, sin inmutarse ni él, ni el resto de los Diputados -como pueden comprobar en el audio de su intervención-, la calidad democrática de aquella Cámara.

Resulta cuando menos curioso que, opinando lo que opinaban, los socialistas no hayan reformado el sistema electoral tras haber estado más de dos décadas en el gobierno apoyados por una Cámara que ha sido siempre el resultado de "una Ley Electoral injusta y discriminatoria". Quizás sea porque esa injusticia y discriminación de la que con razón se lamentaban, les permitió, apenas dos años después, gobernar durante mucho tiempo.


martes, 2 de agosto de 2016

A contracorriente

Nunca habían salido tantos catedráticos de Derecho Constitucional en las tertulias políticas de televisión o radio. A este paso, nos vamos a terminar aprendiendo de memoria el Título IV de nuestra Carta Magna. No está mal que la ciudadanía empiece a conocer la Constitución, aunque sólo sea para poder discutir en la barra del bar o bajo la sombrilla sobre la inédita situación política que desde hace meses habita nuestro país.

En cuanto al fondo, todos los catedráticos que he escuchado afirman que Rajoy tiene la obligación jurídica de acudir a la investidura. Con permiso de todos ellos, y desde la humildad, yo disiento.

Si uno se lee y relee el art. 99 CE, resulta patente que se trata más de la descripción de un procedimiento que de una enumeración de obligaciones jurídicas. Quien desee ser Presidente del Gobierno, primero deberá ser propuesto por el Rey y luego presentar su programa político al Congreso de los Diputados para conseguir la confianza de la Cámara. Es decir, se trata de una serie de requisitos que debe cumplir el candidato -ser propuesto por el Rey y convencer a los diputados  de que le voten-, si desea ser Presidente del Gobierno. Si no los cumple, voluntaria o involuntariamente, no comete infracción jurídica alguna, simplemente no podrá optar a ser Presidente por no cumplir el procedimiento constitucional necesario para ello. No se deben confundir los requisitos impuestos por una norma que describe un procedimiento, que serán obligatorios en la medida en que se pretenda obtener el resultado de dicho procedimiento, con una obligación jurídica absoluta, exigible en cualquier caso.

Cuando el Rey no propuso candidato en la pasada legislatura, ninguno de estos catedráticos planteó que el Rey estuviera cometiendo una infracción jurídica por incumplir el art. 99.1 CE. ¿Por qué ahora lo plantean si el candidato propuesto se niega a presentarse a la investidura? Acudir al Congreso es sólo un requisito que debe cumplir el candidato si pretende ser Presidente del Gobierno, requisito que no tiene obligación alguna de cumplir si renuncia a tal pretensión. 

Cuestión bien distinta es si el candidato propuesto tiene la obligación política, e incluso moral, de acudir a la investidura.


domingo, 24 de julio de 2016

De donde no hay... (LXX)

Anoche le preguntaban en un programa de televisión a José Bono, ex diputado autonómico y nacional, ex presidente de Comunidad durante seis legistaturas consecutivas, ex presidente del Congreso, ex ministro -vamos, que no se puede decir que no haya tocado poder para cambiar las cosas-, por qué debía haber un gobierno cuanto antes.

Y tiró de demagogia. Por un compromiso ético, dijo. Porque a un gobierno débil, las farmacéuticas le chulean queriendo cobrar 22.000 euros por un tratamiento contra la hepatitis C, cuando su coste de producción es de 300 euros. Porque un medicamento es un bien social y como tal, no puede hacerse negocio con él.

Y quedó como Dios. Sólo hay un pequeño problemilla. Si quien puede decidir qué es un bien social -fundamentalmente quien tiene el poder político para hacerlo-, no invierte un duro en obtenerlo, es algo tramposo que cuando compañías privadas se juegan sus cuartos en investigación y tienen éxito, se las llame inmorales por pretender obtener el retorno de sus inversiones. Es obvio que producir ese medicamento no cuesta 300 euros, porque para producirlo, antes hubo que invertir mucho dinero en desarrollarlo, dinero que los accionistas de esas empresas quieren, legítimamente, recuperar.

En cualquier caso, la solución es bien sencilla. O se invierten parte de nuestros impuestos en investigación médica que después revertirá "gratuitamente" en los ciudadanos, o nos ahorramos esas inversiones y se las pagamos posteriormente a las empresas privadas que asumen esos riesgos en cómodos plazos en forma de precios que deberán cubrir, no sólo el coste real de producción, sino también las inversiones realizadas hasta obtener un producto que fabricar. Lo que es poco ético es manipular a los ciudadanos demonizando a las empresas con cuestiones tan sensibles -y tan idóneas para la demagogia-, como la salud y la vida de las personas. Porque si el Estado no invierte en investigación ni quiere permitir que las empresas que lo hacen ganen dinero con ella, dejará de haber investigación. Y seguramente también medicamentos que salven vidas. No se puede estar en misa y repicando.

Se ve que Bono se traía preparada la cuestión para soltarla en cuanto tuviera oportunidad y al ver se le acababa la entrevista sin poder colocar la mercancía, aprovechó la pregunta de por qué España necesitaba un gobierno cuanto antes. Y claro, lo necesita para que las empresas farmacéuticas no se aprovechen de un gobierno débil. ¡Acabáramos...!

Y hablando de demagogia, otra cuestión que se planteó en ese mismo programa por parte de uno de esos economistas mediáticos y verborréicos es la eterna canción de que las rentas del trabajo pagan muchos más impuestos que las rentas del capital. Para no aburrir al personal, que puede leer la entrada completa aquí, me limitaré a reproducir un párrafo de la misma:

"Imaginemos una pequeña empresa que facture 500.000 euros al año con un beneficio neto antes de impuestos de 25.000 euros. Esa empresa pagará por impuesto de sociedades 6.250 euros, suponiendo un tipo nominal del 25% y sin otras deducciones. Si los accionistas quieren retirar esos beneficios, pagarán a su vez por IRPF un 21% de los 18.750 euros restantes, es decir, otros 3.937,5 euros. El resultado es que el empresario ha pagado por las rentas empresariales obtenidas un 40,75%. ¿Algún asalariado con unos ingresos brutos de 25.000 euros al año paga un 40,75% de IRPF?


viernes, 8 de julio de 2016

Pedir con ton pero sin son...

Ha llegado a mi correo una solicitud de Change.org que, como tantas otras, son fruto de situaciones particulares que sufre el propio impulsor de la iniciativa. En muchos de los casos -y éste es uno de ellos- plantean cuestiones que tocan la fibra y con las que es difícil no estar de acuerdo, pero que apuntan a culpables equivocados y hacen un análisis del problema sesgado e interesado.

En este caso, me solicitaban que firmase a favor de una iniciativa para que los padres tengan derecho a estar con sus hijos mientras están ingresados en un hospital ¡Cómo no estar de acuerdo con eso! ¡Qué insensible podría rechazar sumarse a tal iniciativa! Los que me conocen ya intuirán que si pongo este asunto sobre el mostrador es porque no la he firmado. Analicemos con atención la propuesta.

La propia impulsora de la reivindicación reconoce implícitamente que ese derecho que reclama existe. Por ejemplo, se puede solicitar una excedencia -art. 46.3 del Estatuto de los Trabajadores-, teniendo derecho a la reserva del puesto de trabajo durante un año. Bien es cierto que durante esa excedencia el trabajador no cobra ni trabaja. Debe ser por esto por lo que, al parecer, ésta no es una solución válida para la promotora de la iniciativa. ¿Qué derecho es ése si no se recibe una remuneración aunque el empresario tenga la obligación de reservarle su puesto de trabajo? Entonces, ¿qué se plantea en la petición a ese respecto? ¿Quién debería pagar al progenitor que cuida del hijo enfermo? Se solicita la creación de un derecho, pero no se dice cómo debiera implementarse desde el punto de vista económico. Así, quien firme la petición, no sabe si deberá ser el Estado con nuestros impuestos o el empresario con su dinero quien pague ese salario.

Pero no se preocupen que, aunque no se dice expresamente, en la petición se apunta con precisión de francotirador al pagano cuando se califica de falto de humanidad al mundo empresarial. ¡Acabáramos! Ya sabemos quién es el culpable del problema, quién debería pagar ese salario: el empresario.

En fin, que como ya reflexionamos por aquí hace algún tiempo sobre los problemas de hacer recaer sobre los empresarios una carga que debiera corresponder al conjunto de la sociedad si ésta así lo decidiera, no me voy a repetir.


jueves, 7 de julio de 2016

De bares y otras bibliotecas

Según el barómetro del CIS publicado ayer, dos de cada tres españoles no leen un libro nunca, pero van todas las semanas al bar.

Que conste que uno, como tabernero, está encantado, pero después nos quejaremos de todo lo que nos pasa como sociedad... Porque digo yo, leer y cervecear no es incompatible, ¿no?


miércoles, 6 de julio de 2016

De encuestazos y otras paranoias

Afirmaba el otro día Pedro Jose que en las pasadas elecciones generales los españoles acudieron a votar bajo la coacción -¡toma ya!-, de unas inquietantes encuestas y que, aunque no ha habido pucherazo, sí ha habido encuestazo. Enmierda, que algo queda.

Si no he entendido mal el argumento central de aquel artículo, el encuestazo no deja de ser una especie de refinamiento del clásico pucherazo en el que, en lugar de meter con descaro la mano en la urna, se usa la mano invisible de la desinformación para manipular al electorado con objeto de que vote en un determinado sentido que, lógicamente, no es el que realmente desea.

Se pregunta el visionario Pedro José que cuántos votantes cambiaron su voto a causa del inminente peligro de que Pablo Iglesias se convirtiera en presidente y de que el país se fuera al carajo. A poco que se analice el argumento empleado para justificar que las elecciones han sido manipuladas, se llegará a la conclusión de que es una absoluta memez.

El aparente razonamiento por el que Pedro José llega a su conclusión es que, si al votante se le informa falsamente de que la opción A es la que va a ganar y decide dejar de votar a la opción A debido a esa información, entonces el votante ha sido manipulado. Pero para que tal silogismo sea consistente, debería cumplirse que el votante, antes de disponer de esa información supuestamente manipulada, tuviera la intención de votar la opción A y que la información de que dicha opción sería ganadora le indujera a votar a otra opción distinta. ¿Se dan cuenta de lo absurdo que resulta concluir que quien tenga la intención de votar la opción A -obviamente, porque quiere que gane-, cambiará su voto cuando le informen de que va a ganar la opción que desea que gane? 

Vale, vale, ya sé que Pedro José pretende hilar más fino en su argumento. En concreto, se pregunta sin preguntárselo, cuántos votantes dejaron de votar a Ciudadadnos para hacerlo al PP debido a esa supuesta manipulación de las encuestas, orquestada, cómo no, por el PP. La respuesta a esa pregunta se la dejo a aquellos de ustedes que dispongan de bola de cristal. Porque, ¿de verdad hay argumentos para concluir que el PP se garantizaba más votos procedentes de Ciudadanos o del PSOE haciendo correr el bulo de que ganaría Pablo Iglesias?

En definitiva, si la supuesta desinformación manipuladora no ha hecho que dejen de votar a Pablo quienes deseaban hacerlo, ni parece justificado pensar que haya trasvasado un número significativo de votos de Ciudadanos al PP, ¿dónde está la coacción y el encuestazo? 

En fin, que de alguna forma hay que justificar el descenso de Ciudadanos. Ya sabemos que el chivo expiatorio es el mejor amigo del hombre.


domingo, 3 de julio de 2016

De preguntas retóricas y otras insolaciones

Cuando ayer me topé con esta noticia, no podía salir de mi asombro. Un ciudadano de a pie consiguiendo su minuto de gloria por unos 300 euros. Un periodista escribiendo un artículo en el que afirma, entre otras sandeces, que el RD de autoconsumo obliga a los hogares que produzcan su propia electricidad a pagar ese peaje de respaldo o impuesto al sol por una red que no pueden usar. Y unos europarlamentarios que, según cuenta el periodista, se quedaron admirados con la exposición de este ciudadano.

Sin entrar en las cuestiones puramente políticas, como el asunto de las puertas giratorias, y centrándonos en el meollo, ni este ciudadano, ni los 250.000 que firmaron su petición en la plataforma Change.org, ni los europarlamentarios boquiabiertos por su discurso han entendido nada de nada. Sí, sí, el Tato contra el mundo. Ya sé que suena pretencioso, pero ya saben, pocos tan sabihondos como un tabernero.

A ver si aprovechando el falaz símil que este ciudadano ha usado para ilustrar su petición consigo explicarlo una vez más. Decía ese ciudadano en su intervención en el Parlamento Europeo: "Es como si planto un manzano en mi jardín, cojo una manzana y el frutero se enfada porque no recibe los 50 céntimos que cuesta la manzana. Y entonces decide pedirme 10 céntimos por cada manzana que me coma del árbol que yo he plantado y regado en mi jardín"

¿En que consiste la falacia? En que si tú decides plantar un manzano en tu jardín -instalar placas fotovoltaicas en tu tejado-, nadie te va a pedir que pagues ni un céntimo por cada manzana -por cada kilovatio/hora- que te comas. El RD no dice eso.

¿Y qué dice el RD? Pues que si tú plantas un manzano en tu jardín y obligas al frutero a tener a tu disposición durante todo el año manzanas para que las puedas consumir cuando tu manzano no te  surta de ellas, deberás pagar algo por esa disponibilidad, ya que el frutero tendrá unos costes  determinados con independencia de que finalmente le compres o no manzanas. Si no le pagas nada al frutero por esa obligación, parece obvio que tanto sus costes fijos -por ejemplo, tener abiertas fruterías por toda la geografía, tenga o no clientes-, como la merma del género que debía tener disponible pero que no vendió a los plantadores de manzanos y otros costes impuestos por el gobierno, deberá repercutirlos en el precio de cada una de las manzanas que venda, aumentando lógicamente el precio de éstas.

En definitiva, lo que está pidiendo este ciudadano, sus 250.000 seguidores y los ojipláticos europarlamentarios es que los clientes del frutero que decidieron no plantar su manzano -porque no les apetece, porque no tienen jardín o porque no les da la gana-, paguen más caras sus manzanas para que quien plantó su manzano pueda exigirle al frutero que tenga manzanas disponibles para él en cualquier momento.

Se podrá discutir si el importe que deben pagar por garantizarse el suministro -repito, garantizarse-, de manzanas debe ser de 10 o de 8 céntimos, si debe ser un importe fijo o variable, si debe estar en función de las manzanas consumidas del propio manzano o de las manzanas adquiridas al frutero o si debe pagarse mensual o anualmente, pero el fondo del asunto, a saber, que quien desee tener garantizado el suministro de cualquier producto o servicio -repito, tener garantizado-, debe pagar por el coste que le supone al proveedor dar esa garantía, es, en mi opinión, indiscutible por obvio.

¿Son conscientes cada uno de esos 250.000 firmantes de que, si quienes plantasen manzanos en su jardín para autoconsumo no pagaran nada por que se mantuviera una frutería abierta a su disposición, vendiera o no las manzanas de su estantería, aumentaría considerablemente el precio de las manzanas que ellos compran, tanto más cuanto más autoconsumidores surgieran?


sábado, 11 de junio de 2016

Estoy pensando...

Estoy pensando que a lo mejor voto a Unidos Podemos. Que como nadie escarmienta por cabeza ajena, quizás una inmersión de este bendito país en esas ideas comunitaristas termine definitivamente con la especulación sobre lo evidente. Que cuanto antes toquemos fondo, antes nos desengañaremos de la perversidad del colectivismo y de su ropaje demagógico.

Estoy pensando que si la razón práctica y la historia no son ya argumentos suficientes, entonces ha llegado la hora de facilitar el suicidio colectivo como estrategia, como argumento. 

Y ahora que lo pienso...