lunes, 30 de abril de 2012

Adam Smith y la mano invisible del pueblo

Esta semana culminará la reintepretación que de la voluntad del pueblo hacen unos y otros, y de la que hablamos hace ya algunos años en la taberna. Curiosamente con los mismos protagonistas. Esa supuesta conciencia colectiva, esa mano invisible que le niegan al mercado pero que le atribuyen sin el menor rubor al mercadeo de votos, según la cual los andaluces queríamos que gobernaran socialistas y comunistas, juntos o revueltos, a pesar de que votamos mayoritariamente a otro partido.

Nuestros políticos, todos, desean una democracia de mala calidad, mediocre a su imagen y semejanza, en la que el pueblo hable, aunque poquito y con lengua gorda. Lo suficiente para guardar las apariencias, aunque no tanto como para evidenciar que la mano existe, sí, pero que ni es invisible ni colectiva. Seguro que habrán pensado, por nuestro bien, que una segunda vuelta entre PP y PSOE hubiera sido demasiada democracia para tan poco pueblo. Y, como casi siempre, todos tendremos lo que sólo algunos se merecen.


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