La Fundación Heritage ha publicado un año más su Index of Economic Freedom (índice de libertad económica) para 162 países, aunque cinco de ellos no han sido evaluados por distintos motivos.
A través de diez parámetros específicos que se consideran relacionados con el grado de libertad económica de un país, elabora un ranking que los clasifica en 5 grupos que van desde la máxima libertad (free) hasta la represión económica (repressed).
Nuestro país se sitúa en el tercer grupo (moderately free). Y de los diez parámetros, en tres de ellos estamos particularmente mal: presión fiscal (fiscal freedom), intervencionismo económico del Estado (freedom for government) y flexibilidad laboral (labor freedom). La credibilidad que a cada cual le merezca este trabajo no es asunto en el que deba entrar, pero mi percepción personal es que el diagnóstico se acerca bastante a la realidad.
Por otro lado, hay una cuestión adicional que se pone de manifiesto en el resumen ejecutivo del informe y que es importante subrayar. En el gráfico número 3 se representa la correlación entre el índice y el PIB per cápita. En el gráfico número 5 se muestra el PIB per cápita de cada uno de los cinco grupos. El primer grupo duplica al segundo y el segundo casi duplica al tercero. La conclusión es obvia: crear las condiciones adecuadas para que la economía sea lo más libre posible mejora la renta de los ciudadanos y, por tanto, su bienestar. ¿A qué esperamos?
Cuando el gobierno dice que él no tiene la culpa de la evolución de la economía cuando va mal, o asume que tampoco la tiene cuando va bien, o es que no sabe qué hacer. Y parece que aquello de que nuestra economía jugaba en Champions no fue más que un intento de frase ingeniosa. Como diría Pepiño, se confirma lo que ya se sabía.
