domingo, 24 de julio de 2016

De donde no hay... (LXX)

Anoche le preguntaban en un programa de televisión a José Bono, ex diputado autonómico y nacional, ex presidente de Comunidad durante seis legistaturas consecutivas, ex presidente del Congreso, ex ministro -vamos, que no se puede decir que no haya tocado poder para cambiar las cosas-, por qué debía haber un gobierno cuanto antes.

Y tiró de demagogia. Por un compromiso ético, dijo. Porque a un gobierno débil, las farmacéuticas le chulean queriendo cobrar 22.000 euros por un tratamiento contra la hepatitis C, cuando su coste de producción es de 300 euros. Porque un medicamento es un bien social y como tal, no puede hacerse negocio con él.

Y quedó como Dios. Sólo hay un pequeño problemilla. Si quien puede decidir qué es un bien social -fundamentalmente quien tiene el poder político para hacerlo-, no invierte un duro en obtenerlo, es algo tramposo que cuando compañías privadas se juegan sus cuartos en investigación y tienen éxito, se las llame inmorales por pretender obtener el retorno de sus inversiones. Es obvio que producir ese medicamento no cuesta 300 euros, porque para producirlo, antes hubo que invertir mucho dinero en desarrollarlo, dinero que los accionistas de esas empresas quieren, legítimamente, recuperar.

En cualquier caso, la solución es bien sencilla. O se invierten parte de nuestros impuestos en investigación médica que después revertirá "gratuitamente" en los ciudadanos, o nos ahorramos esas inversiones y se las pagamos posteriormente a las empresas privadas que asumen esos riesgos en cómodos plazos en forma de precios que deberán cubrir, no sólo el coste real de producción, sino también las inversiones realizadas hasta obtener un producto que fabricar. Lo que es poco ético es manipular a los ciudadanos demonizando a las empresas con cuestiones tan sensibles -y tan idóneas para la demagogia-, como la salud y la vida de las personas. Porque si el Estado no invierte en investigación ni quiere permitir que las empresas que lo hacen ganen dinero con ella, dejará de haber investigación. Y seguramente también medicamentos que salven vidas. No se puede estar en misa y repicando.

Se ve que Bono se traía preparada la cuestión para soltarla en cuanto tuviera oportunidad y al ver se le acababa la entrevista sin poder colocar la mercancía, aprovechó la pregunta de por qué España necesitaba un gobierno cuanto antes. Y claro, lo necesita para que las empresas farmacéuticas no se aprovechen de un gobierno débil. ¡Acabáramos...!

Y hablando de demagogia, otra cuestión que se planteó en ese mismo programa por parte de uno de esos economistas mediáticos y verborréicos es la eterna canción de que las rentas del trabajo pagan muchos más impuestos que las rentas del capital. Para no aburrir al personal, que puede leer la entrada completa aquí, me limitaré a reproducir un párrafo de la misma:

"Imaginemos una pequeña empresa que facture 500.000 euros al año con un beneficio neto antes de impuestos de 25.000 euros. Esa empresa pagará por impuesto de sociedades 6.250 euros, suponiendo un tipo nominal del 25% y sin otras deducciones. Si los accionistas quieren retirar esos beneficios, pagarán a su vez por IRPF un 21% de los 18.750 euros restantes, es decir, otros 3.937,5 euros. El resultado es que el empresario ha pagado por las rentas empresariales obtenidas un 40,75%. ¿Algún asalariado con unos ingresos brutos de 25.000 euros al año paga un 40,75% de IRPF?


viernes, 8 de julio de 2016

Pedir con ton pero sin son...

Ha llegado a mi correo una solicitud de Change.org que, como tantas otras, son fruto de situaciones particulares que sufre el propio impulsor de la iniciativa. En muchos de los casos -y éste es uno de ellos- plantean cuestiones que tocan la fibra y con las que es difícil no estar de acuerdo, pero que apuntan a culpables equivocados y hacen un análisis del problema sesgado e interesado.

En este caso, me solicitaban que firmase a favor de una iniciativa para que los padres tengan derecho a estar con sus hijos mientras están ingresados en un hospital ¡Cómo no estar de acuerdo con eso! ¡Qué insensible podría rechazar sumarse a tal iniciativa! Los que me conocen ya intuirán que si pongo este asunto sobre el mostrador es porque no la he firmado. Analicemos con atención la propuesta.

La propia impulsora de la reivindicación reconoce implícitamente que ese derecho que reclama existe. Por ejemplo, se puede solicitar una excedencia -art. 46.3 del Estatuto de los Trabajadores-, teniendo derecho a la reserva del puesto de trabajo durante un año. Bien es cierto que durante esa excedencia el trabajador no cobra ni trabaja. Debe ser por esto por lo que, al parecer, ésta no es una solución válida para la promotora de la iniciativa. ¿Qué derecho es ése si no se recibe una remuneración aunque el empresario tenga la obligación de reservarle su puesto de trabajo? Entonces, ¿qué se plantea en la petición a ese respecto? ¿Quién debería pagar al progenitor que cuida del hijo enfermo? Se solicita la creación de un derecho, pero no se dice cómo debiera implementarse desde el punto de vista económico. Así, quien firme la petición, no sabe si deberá ser el Estado con nuestros impuestos o el empresario con su dinero quien pague ese salario.

Pero no se preocupen que, aunque no se dice expresamente, en la petición se apunta con precisión de francotirador al pagano cuando se califica de falto de humanidad al mundo empresarial. ¡Acabáramos! Ya sabemos quién es el culpable del problema, quién debería pagar ese salario: el empresario.

En fin, que como ya reflexionamos por aquí hace algún tiempo sobre los problemas de hacer recaer sobre los empresarios una carga que debiera corresponder al conjunto de la sociedad si ésta así lo decidiera, no me voy a repetir.


jueves, 7 de julio de 2016

De bares y otras bibliotecas

Según el barómetro del CIS publicado ayer, dos de cada tres españoles no leen un libro nunca, pero van todas las semanas al bar.

Que conste que uno, como tabernero, está encantado, pero después nos quejaremos de todo lo que nos pasa como sociedad... Porque digo yo, leer y cervecear no es incompatible, ¿no?


miércoles, 6 de julio de 2016

De encuestazos y otras paranoias

Afirmaba el otro día Pedro Jose que en las pasadas elecciones generales los españoles acudieron a votar bajo la coacción -¡toma ya!-, de unas inquietantes encuestas y que, aunque no ha habido pucherazo, sí ha habido encuestazo. Enmierda, que algo queda.

Si no he entendido mal el argumento central de aquel artículo, el encuestazo no deja de ser una especie de refinamiento del clásico pucherazo en el que, en lugar de meter con descaro la mano en la urna, se usa la mano invisible de la desinformación para manipular al electorado con objeto de que vote en un determinado sentido que, lógicamente, no es el que realmente desea.

Se pregunta el visionario Pedro José que cuántos votantes cambiaron su voto a causa del inminente peligro de que Pablo Iglesias se convirtiera en presidente y de que el país se fuera al carajo. A poco que se analice el argumento empleado para justificar que las elecciones han sido manipuladas, se llegará a la conclusión de que es una absoluta memez.

El aparente razonamiento por el que Pedro José llega a su conclusión es que, si al votante se le informa falsamente de que la opción A es la que va a ganar y decide dejar de votar a la opción A debido a esa información, entonces el votante ha sido manipulado. Pero para que tal silogismo sea consistente, debería cumplirse que el votante, antes de disponer de esa información supuestamente manipulada, tuviera la intención de votar la opción A y que la información de que dicha opción sería ganadora le indujera a votar a otra opción distinta. ¿Se dan cuenta de lo absurdo que resulta concluir que quien tenga la intención de votar la opción A -obviamente, porque quiere que gane-, cambiará su voto cuando le informen de que va a ganar la opción que desea que gane? 

Vale, vale, ya sé que Pedro José pretende hilar más fino en su argumento. En concreto, se pregunta sin preguntárselo, cuántos votantes dejaron de votar a Ciudadadnos para hacerlo al PP debido a esa supuesta manipulación de las encuestas, orquestada, cómo no, por el PP. La respuesta a esa pregunta se la dejo a aquellos de ustedes que dispongan de bola de cristal. Porque, ¿de verdad hay argumentos para concluir que el PP se garantizaba más votos procedentes de Ciudadanos o del PSOE haciendo correr el bulo de que ganaría Pablo Iglesias?

En definitiva, si la supuesta desinformación manipuladora no ha hecho que dejen de votar a Pablo quienes deseaban hacerlo, ni parece justificado pensar que haya trasvasado un número significativo de votos de Ciudadanos al PP, ¿dónde está la coacción y el encuestazo? 

En fin, que de alguna forma hay que justificar el descenso de Ciudadanos. Ya sabemos que el chivo expiatorio es el mejor amigo del hombre.


domingo, 3 de julio de 2016

De preguntas retóricas y otras insolaciones

Cuando ayer me topé con esta noticia, no podía salir de mi asombro. Un ciudadano de a pie consiguiendo su minuto de gloria por unos 300 euros. Un periodista escribiendo un artículo en el que afirma, entre otras sandeces, que el RD de autoconsumo obliga a los hogares que produzcan su propia electricidad a pagar ese peaje de respaldo o impuesto al sol por una red que no pueden usar. Y unos europarlamentarios que, según cuenta el periodista, se quedaron admirados con la exposición de este ciudadano.

Sin entrar en las cuestiones puramente políticas, como el asunto de las puertas giratorias, y centrándonos en el meollo, ni este ciudadano, ni los 250.000 que firmaron su petición en la plataforma Change.org, ni los europarlamentarios boquiabiertos por su discurso han entendido nada de nada. Sí, sí, el Tato contra el mundo. Ya sé que suena pretencioso, pero ya saben, pocos tan sabihondos como un tabernero.

A ver si aprovechando el falaz símil que este ciudadano ha usado para ilustrar su petición consigo explicarlo una vez más. Decía ese ciudadano en su intervención en el Parlamento Europeo: "Es como si planto un manzano en mi jardín, cojo una manzana y el frutero se enfada porque no recibe los 50 céntimos que cuesta la manzana. Y entonces decide pedirme 10 céntimos por cada manzana que me coma del árbol que yo he plantado y regado en mi jardín"

¿En que consiste la falacia? En que si tú decides plantar un manzano en tu jardín -instalar placas fotovoltaicas en tu tejado-, nadie te va a pedir que pagues ni un céntimo por cada manzana -por cada kilovatio/hora- que te comas. El RD no dice eso.

¿Y qué dice el RD? Pues que si tú plantas un manzano en tu jardín y obligas al frutero a tener a tu disposición durante todo el año manzanas para que las puedas consumir cuando tu manzano no te  surta de ellas, deberás pagar algo por esa disponibilidad, ya que el frutero tendrá unos costes  determinados con independencia de que finalmente le compres o no manzanas. Si no le pagas nada al frutero por esa obligación, parece obvio que tanto sus costes fijos -por ejemplo, tener abiertas fruterías por toda la geografía, tenga o no clientes-, como la merma del género que debía tener disponible pero que no vendió a los plantadores de manzanos y otros costes impuestos por el gobierno, deberá repercutirlos en el precio de cada una de las manzanas que venda, aumentando lógicamente el precio de éstas.

En definitiva, lo que está pidiendo este ciudadano, sus 250.000 seguidores y los ojipláticos europarlamentarios es que los clientes del frutero que decidieron no plantar su manzano -porque no les apetece, porque no tienen jardín o porque no les da la gana-, paguen más caras sus manzanas para que quien plantó su manzano pueda exigirle al frutero que tenga manzanas disponibles para él en cualquier momento.

Se podrá discutir si el importe que deben pagar por garantizarse el suministro -repito, garantizarse-, de manzanas debe ser de 10 o de 8 céntimos, si debe ser un importe fijo o variable, si debe estar en función de las manzanas consumidas del propio manzano o de las manzanas adquiridas al frutero o si debe pagarse mensual o anualmente, pero el fondo del asunto, a saber, que quien desee tener garantizado el suministro de cualquier producto o servicio -repito, tener garantizado-, debe pagar por el coste que le supone al proveedor dar esa garantía, es, en mi opinión, indiscutible por obvio.

¿Son conscientes cada uno de esos 250.000 firmantes de que, si quienes plantasen manzanos en su jardín para autoconsumo no pagaran nada por que se mantuviera una frutería abierta a su disposición, vendiera o no las manzanas de su estantería, aumentaría considerablemente el precio de las manzanas que ellos compran, tanto más cuanto más autoconsumidores surgieran?