viernes, 28 de agosto de 2015

Invita la casa. Hoy: Cosas que nadie quiere saber

Hoy, en esta invitación aún veraniega, en los coletazos de la indolencia vacacional y el ánimo perezoso de los que apuran sus últimos bostezos, ni siquiera voy a hacer introducción alguna al artículo que les dejo sobre el mostrador. Basta con la reproducción literal de su último párrafo. 

"Que la democracia interna es un ideal no exento de paradojas es obvio, pero seguramente habrá que procurar que exista algo más y algo distinto a que los partidos se limiten a ser conjuntos de palmeros que aplauden a rabiar la última ocurrencia de sus líderes, como que Rajoy decida que hay que debatir sobre la Constitución para decir quince días después que ya no toca.

Los partidos no simplemente imitan la pobreza del debate social, sino que la inducen, han descubierto que con esa simplicidad ideológica que gastan pueden seguir en lo suyo, y eso es algo que no puede sino ir a peor (para nosotros, naturalmente). En una situación de tan extrema escasez de argumentos, de tal anorexia política, debiera surgir de los medios de comunicación y de la sociedad civil un revulsivo, un empeño en hablar de lo que no se habla y en pensar sobre lo que no se piensa, porque aunque los políticos se esfuercen en negarlo, es nuestro porvenir el que está en juego, con una sociedad anestesiada, con una evolución demográfica que asusta, en una nación cuya unidad amenaza quiebra, internacionalmente casi insignificante, pese a nuestro volumen relativo, endeudada hasta mucho más allá de lo razonable y sometida, por tanto, a contingencias que pueden ocasionar una catástrofe en cualquier momento, mientras los partidos siguen dándole irresponsablemente a la manivela del gasto porque saben que todavía no nos hemos dado cuenta de que ese dinero que derrochan es el nuestro.
"

El resto pueden leerlo aquí. Si quieren, claro.

miércoles, 26 de agosto de 2015

El hombre que susurraba a los presupuestos...

Decía el otro día la ministra Báñez que el sistema de pensiones está asegurado. Un mojón. También le escuchaba hace unos días al Secretario de Estado de Seguridad Social reiterar que el sistema está garantizado y que, como muestra de ello, actualmente es absolutamente estable. Otro mojón. Debe ser por eso, porque es estable, por lo que todos los meses tienen que echar mano a la hucha de las pensiones para llegar a fin de mes.

Pero la prueba del algodón, por si lo obvio no fuera aún suficientemente contundente, son los Presupuestos Generales del Estado defendidos ayer en el Congreso por el trilero mayor del reino. Ya sé que a ustedes les parecen un jeroglífico, pero ya verán lo facilito que se lo explico sin meternos en demasiados berenjenales.

Si miran ustedes el resumen de ingresos por capítulos, verán fácilmente que las aportaciones previstas por los trabajadores a la Seguridad Social, las cotizaciones, ascienden aproximadamente a 117.000 millones de euros. Ésta es la partida de ingresos que sube si aumenta el número de trabajadores y que disminuye si baja. En definitiva, la partida que soporta realmente al sistema.

Si miran ahora el resumen de gastos por capítulos, verán que, sin contar el coste de funcionamiento del propio sistema, que serían las tres primera líneas -unos 3.800 millones-, el coste de las pensiones y prestaciones de la Seguridad Social asciende a algo más de 136.000 millones.

En resumen, y por simplificar, el sistema va a ingresar por cotizaciones 117.000 millones y se va a gastar en prestaciones 136.000 millones. O eso dice el señor Montoro en sus presupuestos.

Como se ve, con un déficit operativo presupuestado de casi 20.000 millones, el sistema es de lo más estable y está absolutamente garantizado. Ya decíamos por aquí hace tiempo aquello de que por sus presupuestos los conoceréis


viernes, 21 de agosto de 2015

Y para muestra, un botón...

Al Estado, o mejor, a nuestros gobernantes, no les gusta que les demuestren que pueden no ser imprescindibles. Pretenden el monopolio de la solidaridad para justificar así que ellos, y sólo ellos, son capaces de proteger a quienes requieren de protección. Porque si llegara a saberse que los ciudadanos organizados, la sociedad civil en definitiva, es capaz de sustituirlos a poco que se lo propongan, esto sería el caos. Para ellos, claro.

Y para muestra, un botón.


miércoles, 19 de agosto de 2015

Esto es la leche...

Los ganaderos del sector lácteo han pedido a la ministra Tejerina que fije el precio de la leche a un nivel que les permita cubrir costes pues, según dicen, la están vendiendo por debajo de sus costes.

La ministra les ha contestado que España tiene una economía de libre mercado y que los precios no se pueden acordar ni pactar porque no lo permite la legislación española ni la comunitaria, pero que no se preocupen, que va a solicitar a la UE el incremento temporal de los precios de intervención de leche desnatada en polvo y mantequilla, y que si no le hacen caso, el gobierno español intervendrá en el mercado con una compra masiva para reducir la oferta y elevar el precio. Y les recuerda que ya se han acordado subvenciones directas a los ganaderos por 247 millones de euros. Pero que vamos, que tenemos una economía de libre mercado en la que los precios no se pueden pactar. Y todo eso lo ha dicho en el mismo sitio, a la misma hora -grande Chiquetete...-, sin siquiera sonrojarse, oigan.

Está clarísimo, señora ministra, que en España y en Europa tenemos una economía de libre mercado. Una economía en la que existen sectores protegidos con precios de intervención, subvenciones directas a la producción y cuotas. Una economía que prohíbe fijar precios, pero permite que el Estado decida a partir de qué precio intervendrá en el mercado para reducir la oferta y que, ahora sí, mediante el juego del libre mercado se incremente el precio. En defintiva, dejamos que el precio fluctúe conforme a las reglas del libre mercado para dar verosimilitud a la pantomima -neoliberalismo y capitalismo salvaje lo llama la izquierda ignorante-, mientras manipulamos las cantidades que se ofertan en el mercado o se subvenciona a los productores para que el precio vaya con absoluta libertad en la dirección que necesitamos. Una economía de libre mercado, sí, señora ministra.

No me digan que esto no es la leche...


martes, 18 de agosto de 2015

De transparencias, despelotes y despendoles

Resulta entretenido curiosear por la Base de Datos Nacional de Subvenciones que el gobierno puso en marcha a raíz de la Ley de Transparencia. Es una lástima que sólo contenga las subvenciones de la Admministración General del Estado y sus organismos, aunque a partir del 1 de Enero de 2016 va a resultar mucho más divertido porque se incluirán las subvenciones de las Comunidades, diputaciones y ayuntamientos. Y entonces sí que nos vamos a reir. Por no llorar, claro.

En esa página pueden buscar mucha información. Incluso pueden exportarla a una hoja de cálculo y procesarla como les venga en gana, aunque les advierto que contiene más de 700.000 registros y algunos de ellos incompletos. Quienes me conocen ya imaginarán que ayer anduve jugueteando con ella un buen rato. Y les adelanto algunas datos y curiosidades.

En 2014, la AGE se gastó en subvenciones más de 3.600 millones de euros -¡casi 600.000 millones de pesetas!-, de los que, por ejemplo, 375 se emplearon en ayudar a la industria automovilística a través de los planes PIVE, más de 107 millones a Air Europa, más de 26 millones a Telefónica, casi quince millones a Bankinter, siete millones a los supermercados Día, más de dos a Mercadona, casi dos millones a BBVA o a Banco Santander, casi doce millones a San Miguel, más de cinco millones a El Corte Inglés, y así sucesivamente. O multitud de subvenciones de entre tres y cinco mil euros para editar libros tan innovadores como "Caperucita Roja" o "Alicia en el país de las maravillas". O casi 55 millones para "amortización de largometrajes". Incluso 1,3 millones a una fundación dependiente del partido que soporta, en el amplio sentido del término, al gobierno actual y en la que, como ya se puso de relieve por aquí hace algún tiempo, la coherencia brilla por su ausencia.

En total, 706.842 subvenciones concedidas graciosamente por la AGE en 2014, a las que hay que sumar las que hayan concedido el conjunto de los niveles inferiores de la Administración Pública. ¿Se imaginan cuántos recursos y funcionarios se han utilizado para gestionar todas esas subvenciones? Pues sí, también eso nos lo ahorraríamos.

Debe haber gente a la que le parezca bien eso de que el Estado nos quite nuestro dinero, incluso a los que no compran coches, para repartírselo a los fabricantes de coches, o a las editoriales para publicar libros que nunca compraríamos, o a los bancos que después nos cobran por sacar dinero en los cajeros, o a los supermercados que nos cobran la comida que les compramos. Seguro que hay gente a la que le parece bien que el gobierno de turno decida a qué empresas privadas les reparte nuestro dinero, pero como yo soy un poco rarito, a mí me parece fatal que se usen nuestros impuestos para transferir renta de los ciudadanos al sector privado mientras se recorta en educación, sanidad o dependencia.

En fin, que les aproveche la transparencia que, de momento, sólo sirve para verle las vergüenzas al Estado. Y a algunos, para hacernos mala sangre.


domingo, 16 de agosto de 2015

Invita la casa. Hoy: con la mano en el corazón

Casi siempre me reconforta leerle a alguien que es un liberal de izquierdas -un puñetero liberal de izquierdas, escribe contundente Javier Cercas-, quizás por no sentirme tan solo, o quizás porque nunca he entendido cómo se puede ser genuinamente de izquierdas sin ser liberal, aunque se pueda ser liberal sin ser de izquierdas.

En un breve y delicioso artículo, Javier Cercas dice cosas como ésta, aunque puestas en boca de un Xavier Rubert cuarentón que ahora, a la vista del relato, resulta evidente que ha envejecido mal, muy mal.

"...en democracia, la política no debe ser épica ni sentimental sino aburrida y sosa, que hay que dejar la épica y los sentimientos para el arte y la vida privada, que la política es prosa y no poesía, que la tarea del político no consiste en intentar traer el cielo a la tierra sino sólo en mejorar la tierra –en esa humildad estriba su grandeza–, que el político no debe prometer la felicidad: debe conformarse con facilitar las condiciones para que cada uno la busque por su cuenta."


sábado, 15 de agosto de 2015

¡A quién se le ocurre...!

Tras la comparecencia del ministro Fernández Díaz, lo único que ha quedado meridianamente claro es que cometió una enorme torpeza política. Del resto, como no hay testigos, sólo se puede deducir lo que cada cual quiera deducir.

En todo caso, y haciendo el esfuerzo de creernos lo que el ministro dijo, a saber, que lo recibió por haber sido vicepresidente del gobierno y porque estaba recibiendo amenazas, la primera reflexión que se le viene a uno a la cabeza es si esas amenazas las estaba recibiendo por mor de los cargos ejercidos o por su deleznable comportamiento posterior. Si fuera a causa de lo primero, parecería razonable que el Estado se hiciera cargo de su seguridad personal. Si fuera a causa de lo segundo, lo razonable sería que su seguridad se la procurase él mismo, pues no parece que ande escaso de recursos.

A algunos, que todavía defienden a Rato con aquello de la presunción de inocencia, de que es un presunto delincuente, subrayando lo de presunto, y de que un imputado es sólo eso, un imputado, habría que recordarles que Rato, que fue vicepresidente del gobierno, dos veces Ministro de Economía y una de Hacienda, diputado durante más de dos décadas o director del FMI, tuvo que acogerse a la amnistía fiscal porque había defraudado a Hacienda, es decir, a todos los españoles. Y no presuntamente. Fraude que no es delito porque el gobierno del que fue su partido abrió un paréntesis durante el cuál decidió que no lo fuera.

En resumen, Rato no es oficialmente un delincuente. Todavía. Pero sí es un sinvergüenza. Defraudó a Hacienda, gestionó Bankia de manera irresponsable y se lucró de ello, y es corresponsable del dineral que nos ha costado a los españoles el rescate de esa entidad financiera. Todo ello lo hizo como persona particular, no en el ejercicio de sus funciones como vicepresidente del gobierno, ministro o diputado. Y parece que haber actuado así tras ejercer todas esas responsabilidades políticas le hace merecedor de un trato privilegiado por parte del Ministro del Interior. Pretende además el señor Fernández que le alabemos el gusto.

Con la que está cayendo, ¡a quién se le ocurre...!

viernes, 7 de agosto de 2015

¡Y que viva la Blanca Paloma, oigan...!

Leía ayer que el 44% de las jubilaciones del primer semestre de 2015 fueron anticipadas, a pesar de las medidas que supuestamente han adoptado este gobierno y los anteriores. Se ve que no han andado muy finos. Como casi siempre.

Esta misma semana, la ministra Báñez, aquélla que lanzaba vivas a la Blanca Paloma para que le echara una manita en la salida de la crisis, ha afirmado en una una entrevista que sí, que "rotundamente, el sistema de pensiones es sostenible" y que, fíjense si está convencida, que igual que Fraga se encasquetó el meyba para darse un bañito en Palomares, ella no tiene plan privado de pensiones porque confía plenamente en el sistema público. Claro, sólo hay que echar un vistazo a su declaración de bienes del Congreso para darse cuenta de que a ella no le hace falta un plan privado de pensiones.

Cuando Báñez nos anima a confiar en el sistema público de pensiones y, simultáneamente, nos desanima a ahorrar para complementar las escasas pensiones que cobraremos, o no tiene ni puñetera idea de la cosa, o miente con el mismo desparpajo con el que jalea a la Blanca Paloma como remedio a la crisis. Y en ninguno de los dos supuestos sale demasiado bien parada.


miércoles, 5 de agosto de 2015

Pía, pía, que algo queda...

Cada vez me gusta más esto de Twitter. La verdad es que es divertido comprobar cómo gente que aspira a gobernarnos con un discurso de presunta honestidad y rigor, sean rojos o azules a tiempo completo o a ratos, no son más que los demagogos manipuladores de siempre disfrazados de solidarios y sentidos ciudadanos que vienen a salvarnos de nosotros mismos.

El último, el dicharachero y dizque intelectualmente solvente Pablo Iglesias, critica que el gobierno se haya subido el sueldo, "mientras que sanidad sólo recuperará un 3,6% tras el recorte del 35% de 2014". Y como algunas veces borran lo que escriben cuando se dan cuenta de que hacen el ridículo, he decidido dejar una huella indeleble de estas perlas en la taberna con una nueva etiqueta, que aquí no las pueden borrar.




Desconozco de dónde saca Pablo Iglesias sus datos, aunque me lo imagino consultándose cada mañana la entrepierna. ¿Confunde Pablo el gasto del Ministerio de Sanidad con el gasto en sanidad? Lo cierto es que el gasto sanitario no sufrió un recorte del 35% en 2014 sino del 0,21%. Ni siquiera llega a esa cifra el recorte acumulado de la legislatura de Rajoy, pues desde los presupuestos de 2012 hasta los del 2015, el recorte asciende a un 4,4%.

Esos datos pueden comprobarlos, si quieren, en la propia página del Ministerio de Sanidad, algo que, al parecer, no ha hecho Pablo Iglesias. Y algo que tampoco hace habitualmente con los datos que suele soltar cada vez que le ponen un micrófono o un teclado por delante.

Vótenlos, vótenlos. Y ya verán lo que nos vamos a divertir...

domingo, 2 de agosto de 2015

Calentando al personal...

Dice hoy El País que "los grandes grupos tributan el 6% del beneficio y el resto paga el 15%", y lo afirma haciendo referencia a "la última memoria de recaudación tributaria".

Pues bien, eso es simplemente mentira. Y se encargan de desmentirse a ellos mismos en el gráfico que publican en ese mismo artículo, que subtitulan, esta vez sí correctamente, como "Tipo efectivo de grandes grupos consolidados sobre resultado contable".

Verán, las empresas tributan en el Impuesto de Sociedades (IS) español por los beneficios obtenidos en España, y son esos beneficios con sus correspondientes ajustes por deducciones los que componen la Base Imponible (BI) del impuesto. Pero los grandes grupos de empresas, a diferencia de las empresas individuales más pequeñas, suelen tener una intensa actividad internacional, por lo que su resultado contable (RC), que se compone de la suma de los beneficios obtenidos en cada uno de los países en los que opera y en los que pagan sus impuestos, suele ser muy superior a los beneficios obtenidos en España.

Si ustedes van al apartado "ANÁLISIS PARA GRUPOS CONSOLIDADOS" del cuadro 3.6, página 47, de la última memoria de recaudación, que es de donde afirma el autor del artículo haber obtenido los datos, podrán comprobar que en 2013, el RC total de los grupos consolidados -beneficios en España más beneficios en otros países-, asciende a 81.195 M€, de los que sólo 30.247 M€ se han generado fiscalmente en España. Esas empresas han pagado en 2013 en España 4.853 M€ en concepto de Impuesto de Sociedades, que supone un tipo efectivo del 19,6% sobre los beneficios generados en España y un 6% sobre el resultado contable, es decir, sobre los beneficios generados en todos los países.

Si ustedes suben un poquito en ese cuadro, verán que para las empresas que no son grupos empresariales y que, por tanto, suelen tener menos actividad internacional, el tipo efectivo del Impuesto de Sociedades es del 21,8% y sobre el resultado contable del 14,9%, superior al 6% de los grupos de empresa porque la proporción de beneficios generados en España sobre el resultado contable es muy superior.

En resumen, que el periódico miente descaradamente y manipula los datos para que parezca que las grandes empresas apenas pagan impuestos en España. Para justificar que paguen tan poco, afirman que "los grupos consolidados tienen un abanico de opciones para rebajar su factura fiscal. Desde la deducción por gastos financieros, que permitía desgravarse los intereses de los préstamos entre empresas del grupo, a la libertad de amortización, fondo de comercio, deducciones por pérdidas de valor de participadas extranjeras...", sin mencionar en ningún momento que ese tipo efectivo es tan bajo porque está calculado sobre el total de los beneficios del grupo, sobre el resultado contable total, y no sobre el beneficio generado en España, que es como debe calcularse.
 
De esta forma, es comprensible que un trabajador medio, que paga impuestos hasta por respirar y que no tiene la posibilidad de profundizar en la veracidad de según qué noticias, se indigne cuando lee que las grandes empresas sólo pagan un 6% de sus beneficios. Y así anda el personal, indignado y cabreado a todas horas y votando a cualquiera que le prometa el cielo.

Que la prensa, de un lado y de otro, se dedique a desinformar y manipular al personal, dice muy poco del papel que se espera de ella en una democracia. Y que los líderes políticos se hagan eco de manera tan acrítica de aquellas noticias que le vienen bien para mantener siempre calentito a su rebaño, dice mucho de esta mediocre democracia que nos está tocando sufrir.