jueves, 30 de octubre de 2014

Invita la casa. Hoy: Una lectura alternativa del informe de Cáritas

El otro día, cuando supe del informe de Cáritas, le eché un vistazo a la página web que lo contiene -muy bien organizada por cierto-, y cuando me topé con los indicadores y la metodología de análisis empleados, no me terminaron de convencer las conclusiones casi unánimes que había leído en la prensa, así que decidí escribir un artículo al respecto. 

Cuando lo tenía medio escrito, me topé con este interesante artículo del economista Juan Ramón Rallo, que cuenta lo que yo pretendía escribir, y que no era otra cosa que una lectura alternativa del informe, distinta del pensamiento único con el que se han abordado sus conclusiones.

Y como lo cuenta mejor que yo, les adelanto alguna de las cosas que dice.


"Acaso sorprenda al lector saber que en todos los indicadores no financieros de privación material (cuántos españoles pueden ahorrar frente a imprevistos, cuántos no tienen automóvil, lavadora, teléfono, ordenador, ducha, inodoro o luz natural en sus habitaciones, cuántos viven en barrios afectados por la delincuencia...) estamos mucho mejor que hace 20 años y, en su mayoría, también mejor que hace 10; o que España es el país de Europa que más ha visto reducida su desigualdad salarial desde 1995; o que el crecimiento económico que hemos vivido entre 1973 y 2011 ha beneficiado más a las rentas bajas que a las altas. Y es que estos datos, también recogidos en el informe de Cáritas, han tenido nula repercusión en la prensa"

"Es cierto que Cáritas en todo momento habla de exclusión social y no de pobreza, pero la organización debería ser consciente de la demagógica equiparación que suele hacerse entre ambas, sobre todo cuando se las vincula a la crisis actual."

"Ni estar peleado con tus vecinos, ni estar peleado con tu pareja, ni tener un abuelo semianalfabeto, ni ser madre soltera, ni vivir en un hogar con ciudadanos extracomunitarios ni ser apolítico equivale a ser pobre."

"...el porcentaje de españoles que puede estar atravesando dificultades verdaderamente acuciantes (dificultades que, en todo caso, se habrían considerado el estándar de normalidad hace 40 o 50 años) se halla en torno al 5%, frente al 2-3% del pico de la burbuja de prosperidad de 2007."


Pueden leerlo completo. Si quieren, claro.


miércoles, 29 de octubre de 2014

De almorranas y otros sufrimientos silentes

Ha dicho su ministro de Defensa que el presidente está sufriendo extraordinariamente. Pero sufre en silencio. Salvo una tímida petición de perdón casi obligada, con la misma emergencia y resignación con las que uno se tira un pedo en el autobús. Sólo silencio mirando de reojo. Ni una rueda de prensa urgente con preguntas y repreguntas. Ni una comparecencia en el Parlamento, sede de la soberanía según dicen.

martes, 28 de octubre de 2014

A ver si esto revienta de una puñetera vez...

¿Recuerdan ustedes cuando su señoría Alaya pedía a la Junta las actas de las reuniones de la Junta de Gobierno y la Junta se las negó alegando que eran secretas? ¿Y recuerdan ustedes cuando desde esta modesta taberna se le afeaba esa conducta a la Junta por mentirosa y le recordaba el contenido del art. 31 de la Ley 6/2006 del Gobierno de la Comunidad?

Pues bien, la Junta acaba de hacer públicas las actas de la Comisión General de Viceconsejeros, ¡¡con fundamento en el art. 31 de la Ley 6/2006 del Gobierno de la Comunidad!! Como decíamos entonces, no era una cuestión de no poder, como alegaban allá por 2011, sino de no querer, de no darles la real gana.

Y ahora, con la chulería hasta las cejas, cuando se las ha pedido su señoría, han decidido que no se las dan, pero que las publican en la página web. Y además, quieren quitarle la competencia a su señoría sobre el asunto del fraude de la formación.

De nuevo hay que decir que están en su derecho procesal, pero también que el mensaje que lanzan a cualquier ciudadano decente es el que es. Por mucho que se den golpes de pecho sobre su afán de regeneración democrática. Los mismos golpes de pecho que se daba Rajoy cuando llegó al gobierno y ya ven ustedes, desde los mensajitos a Bárcenas hasta el espectáculo de ayer.

Con lo fácil que es ser contundente contra la corrupción y además parecerlo, no termina uno de entender la enorme torpeza de nuestra clase política. Salvo que se trate de esa soberbia ciega alimentada por el sectarismo ciudadano.

A algunos nos están dejando sin más alternativa que votar a Podemos, a ver si esto revienta de una puñetera vez.


sábado, 25 de octubre de 2014

Por más que lo repitan... ¿cómo explicar una mentira?

Nada, que no hay fin de semana que no me tope con el asunto de marras en algún artículo de opinión.

Esta vez es un redactor jefe de El Mundo, Vicente Lozano, el que empieza su columna de análisis afirmando que "los buenos analistas tendrán que estudiar en algún momento por qué una crisis económica generada por el neocapitalismo liberal más rampante..." y bla, bla, bla, bla.

Pero no queda ahí la cosa. en el colmo de la coherencia argumental, llega a decir que Emmanuel Macron "quiere liberalizar de una vez la economía gala". Y que ése es "un programa de reformas que ya querríamos que aplicara en España el Gobierno liberal –así se proclama– de Mariano Rajoy". Y que "todo el mundo está de acuerdo en que estas recetas son las únicas que pueden sacar a Francia de su parón y evitar que toda la UE caiga en recesión"

Empezar diciendo que la crisis la ha generado el neocapitalismo liberal más rampante, para echarle flores a continuación al programa liberal -ya veremos-, del primer ministro francés, ansiándolo además para nosotros y reconociendo que es la única vía para evitar que la UE caiga en recesión, no sé qué le parecerá a ustedes, pero hacía tiempo que no leía algo tan incoherente. ¿Cómo se puede aplaudir a lo que, según su autor, ya estábamos padeciendo y fue causa de la crisis?

Salvo que neguemos la mayor, claro. Y que no haya sido el neocapitalismo liberal el causante de la crisis. Entre otras razones, porque tenía una magnífica coartada cuando, según dicen, andaba asesinando a nuestro Estado del Bienestar: se encontraba maniatado en las húmedas mazmorras de palacio por orden de ese mismo Estado.

Y todavía se extraña el autor, como reza el subtítulo de su artículo, de que "no se ha explicado por qué una crisis generada por el neocapitalismo ha fulminado los postulados económicos de la socialdemocracia".

¿Cómo explicar una mentira? ¿Y quién  dice que el libre mercado no debiera formar parte de los postulados económicos de la socialdemocracia?


viernes, 24 de octubre de 2014

De donde no hay... (LXVIII)





martes, 21 de octubre de 2014

La mirada sucia de su señoría Alaya...

El PSOE de Andalucía, ese adalid de la transparencia y la regeneración democrática, ha anunciado que va a presentar una queja ante el CGPJ porque la jueza Alaya preguntó a un testigo si le constaba que el PSOE se hubiera financiado a través de los cursos de formación.

Si su compromiso con la ética y la transparencia no es impostado, deberían estarle agradecidos a la señora Alaya. De los ERE ni se enteraron si no hubiera sido por ella porque, por lo que ellos sabían, era cosa de cuatro golfos. Del fraude de la formación tampoco porque, al parecer, era un gran montaje del gobierno de la nación. ¿Y ahora tampoco quieren averiguar si el partido se financiaba ilegalmente para limpiarlo?

¿Que tienen derecho a utilizar los recursos procesales que estimen convenientes? Sin duda. El problema es que el mundo de la ética y la decencia política va mucho más allá del mundo del Derecho. Y a veces, ejercer según qué derechos, le quita las caretas al personal.

No sé yo, pero da la sensación de que el PSOE sigue sin rumbo, a base de bandazos, y la credibilidad que gana un día se le escapa a chorros al día siguiente. 

Otro puñadito de votos para Podemos...

lunes, 20 de octubre de 2014

Pase de modelos

Este fin de semana han estado debatiendo en Podemos su modelo organizativo con dos alternativas claramente diferenciadas. Una, liderada por Pablo Echenique, que gira alrededor de un modelo asambleario, de democracia directa, en la gestión del partido. Otra, liderada por Pablo Iglesias, que asume el modelo de partido clásico, de democracia representativa, con un secretrario general fuerte y un equipo de gestión elegido por éste.

Hasta el domingo 26 estarán votando por uno u otro modelo organizativo y el lunes 27 sabremos el resultado. Esperemos que triunfe el modelo de Pablo Echenique...

viernes, 17 de octubre de 2014

Cachorrillos de piquetes...

Resulta que hay convocada un huelga de estudiantes y la Junta de Andalucía ha dado instrucciones de que, si nadie asiste a clase, los profesores no pongan faltas de asistencia a los alumnos. Al menos eso nos decía ayer una tutora en una reunión que mantuvimos en el instituto.

Nos contaba nuestra hija que son cuatro o cinco de su clase los que no quieren ir a la huelga, pero que sus compañeros, cachorros de futuros piquetes que sí quieren secundarla -según muchos de ellos, porque ya tienen planes...-, les están presionando para que firmen y no asistan a clase, pues si asistiera algún alumno, a ellos sí les pondrían falta. Por supuesto, todos firmaron y ninguno irá a clase. 

Como ven, una muestra más de cómo la actitud de nuestros políticos en general, y del gobierno andaluz en este caso, manipula al personal.

Si en lugar de dar instrucciones para que no se contabilice como falta la inasistencia general, las hubiera dado para que se contabilizase como falta de asistencia a quien falte y la materia que corresponda a ese día se considere impartida aunque la inasistencia sea general, los alumnos se sentirían menos coaccionados por sus "compañeros" y tomarían más libremente su decisión. Además, y no menos importante, quienes decidieran secundar la huelga entenderían que el ejercicio de ese derecho también tiene consecuencias -una falta de asistencia y un esfuerzo extra para recuperar la materia impartida-, y que hay que ejercerlo con responsabilidad.

Es irresponsable transmitir a nuestra juventud que una decisión tan extrema como la huelga son unas vacaciones o una fiesta. Porque después, cuando crezcan y la asunción de responsabilidad por las decisiones tomadas no sea ya opcional, vivirán enfadados con el mundo o morirán defendiendo causas absurdas. 


martes, 14 de octubre de 2014

Ha perdido don Cayo una buena ocasión para callar...

Está últimamente el señor Cayo Lara que se sale del pellejo en Twitter.

Decía el otro día que los hijos de trabajadores que habíamos estudiado en la Universidad no debíamos olvidar nunca que fue gracias a la lucha de la izquierda y los sindicatos.




Hombre, en mi caso, pude estudiar en la Universidad gracias a las denominadas Universidades Laborales que creó Franco allá por 1.955 para los hijos de obreros. Y gracias a mi esfuerzo, claro. Sin duda, no olvidaré ninguna de las dos cosas. Imagino que quienes hayan estudiado su carrera gracias a la izquierda y a los sindicatos, si es que hay alguno, tampoco lo olvidarán.

Y hoy escribía también que la reforma laboral abarató el despido a 20 días por año y que los trabajadores despedidos perdieron miles de millones que no pagaron los empresarios.




Habría que recordarle al señor Lara al menos un par de cuestiones.

En primer lugar, que las indemizaciones por despido en España se crearon durante la dictadura de Franco, mediante la Ley de Contrato de Trabajo de 1944, modificada mediante decreto en 1956, ratificado en el texto refundido de la Ley de Procedimiento Laboral de 1973, que sufrió una modificación mediante Real Decreto el 16 de Julio de 1976, a los pocos meses de la muerte del dictador, gracias a la cual la indemnización por despido improcedente podía llegar ¡¡hasta las 120 mensualidades!! -es preciso recordar que  desde la aprobación del Estatuto de los Trabajadores hasta las últimas reformas laborales, la indemnización máxima era de 42 mensualidades-, y que finalmente se volvió a modificar en 1977 mediante Real Decreto-Ley, reduciendo la indemnización máxima a 60 mensualidades.

Y en segundo lugar, que ni la reforma laboral de Zapatero ni la de Rajoy abarataron el despido objetivo a 20 días por año trabajado, puesto que tales indemnizaciones ascendían ya a 20 días por año trabajado desde 1980, conforme al art. 53.1.b) del Estatuto de los Trabajadores, y así permanecen hasta la fecha.

En fin, que un pelín menos de soberbia y un pelín más de rigor intelectual no le vendrían mal al señor Lara antes de atribuirse méritos en exclusiva o de afirmar según qué cosas.


domingo, 12 de octubre de 2014

Repitiéndolo una vez más... y las que hagan falta

Que el libre mercado no está en el origen de la crisis resulta tan evidente para quien quiera verlo, como evidente es que casi nadie desea reconocerlo. De esto hemos hablado ya en la taberna decenas de veces, pero no viene mal repetirlo.


Publicado en el periódico El Mundo


De la alergia de los empresarios al libre mercado, del temor de los políticos a la libertad, del complejo de la izquierda con la riqueza fruto del esfuerzo personal, del riesgo moral... De todo eso hemos hablado. Todo eso se ha apuntalado con argumentos nunca rebatidos. Pero no sirve de gran cosa. Tampoco sirve que el reo de tanto mal ni haya estado, ni esté, ni se le espere. Da igual, porque ya ha sido condenado a la inexistencia, a existir en otra cosa. 

Que el ciudadano fuera el principal beneficiado del libre mercado parece no importar ni al propio ciudadano. De eso, de que no le importe, o mejor dicho, de que le preocupe su existencia, ya se encargan los poderes, los de hecho y los de derecho.

Los políticos de cualquier colorín quieren más Estado porque eso es más poder, y todos lo quieren para lo mismo: para enriquecer a los suyos a costa de los otros, aunque los suyos sean unas veces unos y otras veces otros.

Los dueños del dinero, los empresarios, quieren más Estado que les garantice no tener que competir a cara de perro contra el mérito y la capacidad de quienes aún, pobres ilusos, creen que sus éxitos dependerán de ello.

Y los ciudadanos, ¡ay, los ciudadanos!, quieren más Estado que decida por ellos porque esto, según les advierten los poderes de hecho y de derecho, les hará libres.

En fin, que aquí, unos y otros, parecen sentirse cómodos con aquello que dicen que dijo una vez un antiguo y afamado torero cuando le preguntaron qué opinaba sobre la guerra civil: ya no sé quiénes son los malos y quiénes son los míos.

sábado, 11 de octubre de 2014

Redondo y hueco como un balón...

Escribe hoy Pedro Sánchez una interesante tribuna política en la prensa. Dice cosas imposibles de no compartir para cualquiera que se sienta demócrata.

"La democracia no es tan solo votar cada cuatro años, es una forma de gobernar que, siguiendo a Dahl, para su plena efectividad y calidad requiere una alta participación e implicación ciudadana en los asuntos públicos; un sistema electoral suficientemente representativo; una ciudadanía informada que conoce las políticas existentes, las alternativas posibles y sus previsibles consecuencias; una sociedad sin desigualdades lacerantes y sin exclusión social; un respeto escrupuloso a la ley; y, finalmente, un electorado que controla la agenda del sistema y del Gobierno"

Después entra ya en valoraciones sobre la gestión del adversario, legítimas pero partidarias, como por otra parte cabe esperar de cualquier dirigente político. Y aquí surgen los primeros problemas, porque sus afirmaciones pueden ser contrastadas con la realidad y, sobre todo, con lo que realmente hacen en aquellas administraciones en las que gobiernan.

Afirma que "bajo el mandato del PP hemos llegado a niveles de desigualdad económica lacerantes". Si acudimos al indicador más utilizado para medir la desigualdad, el coeficiente de Gini, podemos comprobar que el índice más alto de desigualdad desde 2002 se produjo en los años 2010 y 2011 -gobiernos del PSOE-, y en 2012 -gobierno del PP-, recuperándose en 2013 -gobierno del PP-, pero manteniéndose todavía en niveles superiores a los años 2009 y anteriores. Como se ve, no hay grandes diferencias entre la gestión de unos y otros. Cuando la economía va mal, aumentan las desigualdades, y cuando mejora, disminuyen. Ningún mérito que resaltar. Ninguna diferencia entre la gestión de los socialistas del PP y los del PSOE.

Continúa diciendo que "un Gobierno que usa el decreto-ley como forma natural de ejercer la iniciativa legislativa [...] no puede hablar seriamente de renovación democrática". Y tiene toda la razón. Pero nuevamente los hechos le sacan los colores a su buen criterio. El abuso del decreto-ley de este gobierno y del anterior, al que él apoyó como diputado en el Congreso, es cuantitativamente similar.

Y añade que "un Gobierno que coloniza hasta límites extremos las instituciones de control y que nombra para dirigir RTVE a un «ferviente militante» no puede creer en los pesos y contrapesos de la democracia representativa". Y también tiene toda la razón. Y de nuevo, la realidad le estropea su impecable argumento. Por ejemplo, allá donde gobierna su mentora, Susana Díaz, la televisión autonómica es tan sectaria y manipuladora como la de las comunidades gobernadas por el PP. Ni más ni menos. Y como guinda de esa alergia a los pesos y contrapesos de la democracia que defiende el señor Sánchez, la señora Díaz aprobó hace ya año y medio un decreto por el que el subdirector de RTVA, elegido a dedo, asumía las funciones del dimitido director general hasta que las fuerzas políticas se pusieran de acuerdo para elegir al nuevo director general. Año y medio hace ya. ¿Para qué se van a poner de acuerdo si la que manda obtiene más rédito con el desacuerdo?

Podríamos seguir con otras afirmaciones, más que razonables, imprescindibles para una democracia sana, como la promoción de una Administración imparcial y meritocrática, la democracia interna de los partidos, la transparencia, la lucha contra la corrupción... El problema es que no hay más que mirar a Andalucía, esa tierra donde podrían poner en práctica todo ese repertorio de magníficas y plausibles ideas, y percatarse de que ni están ni se las espera.

"Están invitados a exigirnos", titula Pedro Sánchez su artículo, y dice estar convencido de que cuanto más les observemos, mejor se comportarán, quizás sin percatarse muy bien de lo que subyace bajo esas palabras. La aparente humildad de esa convicción, su obvio infantilismo, no encierra más que la desconfianza crónica de ellos hacia ellos mismos, conscientes de que allí arriba no llegan precisamente los más capaces, los más honestos, los más brillantes. No, allí arriba llegan los más hábiles en esquivar los navajazos de los suyos, casi siempre más certeros e invisibles que los de enfrente, llegan los que han aprendido a nadar vestidos sin mojarse la ropa. Y esos, sólo sintiéndose observados serán capaces de controlar su soberbia ontológica. Por eso lo piden ahora que aún no están ebrios, que aún no tienen la botella a mano, que aún tienen momentos de lucidez, porque saben que cuando estén borrachos de poder ya será tarde.  

Sí, el artículo le ha quedado tan redondo como hueco al señor Sánchez. Un ejercicio más de catecismo político, de palabras abrochadas como corbatas de primera comunión a su impecable camisa blanca, de ilusiones garabateadas en modernas pizarras digitales, tan pulcras y desmemoriadas, que no dejan el más mínimo rastro de tiza en la tarima. 

viernes, 10 de octubre de 2014

Mientras el desprecio social no esté a la altura de las circunstancias...

Además de un sano ejercicio, es una excelente vacuna contra el sectarismo mostrar y subrayar las incoherencias del personal, sean del color que sean. Y más aún cuando quienes caen en ellas son personajes que se han caracterizado por la defensa pública de ciertas convicciones o creencias personales y que, de alguna manera, aspiran a que el pensamiento y comportamiento ajenos se adecúen a esas convicciones.

El clásico haz lo que yo te diga pero no lo que yo haga cuando quien así actúa lo hace a cara descubierta, sin ocultar su desfachatez, y el personal lo compra, me parece aceptable. Al fin y al cabo, sarna con gusto no pica. Pero cuando alguien se da públicamente golpes de pecho con sus principios y aspira a ganar un ejército de prosélitos para su causa mientras reniega de tales principios por la vía de los hechos, el reproche y el desprecio social debiera ser de tal magnitud, que hasta hiciera innecesario un posible reproche jurídico.

Y para muestra, un par de botones recientes que ilustran esos comportamientos a ambos lados de las barricadas.

El primero, un importante dirigente sindical de Asturias, que masticaba a dos carrillos sus principios socialistas y sindicales a grito limpio mitin tras mitin, mientras hacía una fortuna de 1,4 millones de euros de dudoso origen y sin contribuir al fisco como sus principios socialistas y sindicales parecieran exigirle. Pidamos derechos sociales y Estado del Bienestar, pero que los paguen los demás.

El segundo, un par de presuntos liberales -los señores Recarte e Iranzo-, que siempre han renegado en tertulias televisivas y artículos de opinión de lo público, de las subvenciones, de la politización de instituciones financieras y del despilfarro, poniéndose mientras las botas con la tarjeta negra de Caja Madrid y con sus sueldazos de consejeros de la banca pública durante varios años.

Mientras el desprecio social no esté a la altura de las circunstancias...


De las culpas que siempre son del otro...

Como no soy sospechoso de haberle tocado las palmas a este gobierno, ni de no haber criticado que el presidente eligiera a una médica de ministra de Fomento o a una socióloga de ministra de Sanidad que está haciendo buena a su antecesora, ni de no haber pedido la dimisión de Rajoy apenas un mes después de su toma de posesión, puedo decir, sin que nadie me acuse de hacer leña del árbol caído, que la crisis del ébola no puede estar gestionándose peor, en el fondo y en las formas.

Dicho esto, que resulta evidente, habría que añadir que es igual de evidente que aquí hay más responsables, aunque resulte políticamente incorrecto decirlo. Ayer escribía en un tuit Ignacio Escolar -ya saben, ese periodista ampliamente reconocido por su objetividad-, que "el PP cumple el protocolo. En el Prestige, culpar al capitán. En el Alvia, al conductor. En el ébola, a la enferma".

Dar a entender que en esos tres casos los únicos culpables son los políticos, exonerando de toda responsabilidad al capitán del Prestige, condenado por desobediencia a la autoridad, o al conductor del Alvia, que circulaba por esa curva a más de 150 km/h y está imputado, o a la enferma de ébola que reconoce que se tocó la cara con el guante y que no le dijo nada sobre que había estado en contacto con un enfermo de ébola a su médico de cabecera cuando acudió a él con fiebre, es cuando menos mezquino, amén de manipulador.

No se trata de culpar a la enferma, que bastante penitencia -excesiva diría yo-, tiene ya con estar jugándose la vida, pero tampoco de solidarizarse con ella hasta el punto de olvidar que con su actitud irresponsable ha puesto en peligro la vida de muchas personas.

¿Que ha habido improvisación, que ha faltado formación al personal sanitario y medios materiales? Sin duda, ésa es una responsabilidad política y debiera serlo penal. Pero si lo que cuenta la prensa es cierto, nadie en su sano juicio podría afirmar que la auxiliar de clínica se infectó por falta de formación o de medios -cualquier persona, sin ser sanitario, sabe que tocarse la cara con un guante infectado es peligroso-, o que ocultó información relevante a su médico por ignorancia. Es más, lo razonable es pensar que lo primero, tocarse la cara con el guante, fue un descuido, quizás un exceso de confianza, un error que le puede pasar a cualquiera, pero ocultar información vital a su médico de cabecera parece más bien una decisión premeditada y consciente.

Cada palo debe aguantar su vela y reponsabilizarse de sus propios actos. Ser comprensivos y solidarios con quien se ha jugado la vida por salvar la de los demás es de bien nacidos. Cuestión bien distinta es serlo por razones ideológicas, partidarias o corporativistas.


lunes, 6 de octubre de 2014

Como los intermitentes...

Ya apuntaba maneras de improvisador cuando era candidato a la secretaría general del PSOE y ahora se consolida, pareciendo un hombre de Estado los días pares, y podemizándose los días impares.

Ahora me comprometo a primarias abiertas en Noviembre, ahora no. Ahora soy antitaurino, ahora no. Ahora un funeral de Estado por cada víctima de la violencia doméstica, ahora no. Ahora hay que eliminar el Ministerio de Defensa, ahora no.

Vamos, que funciona como los intermitentes, ahora sí, ahora no.


Total, otro mentiroso más...

"Es rotundamente falso que esa empresa [Matsa] haya tenido un trato de favor; el proyecto se declaró incentivable, señor Bonilla, para que usted se entere, en octubre del año 2007, previamente se comprobó su naturaleza, que no se había iniciado y que se localizaba en zona adecuada" (respuesta del señor Chaves en la sesión de control al gobierno del 10 de Junio de 2009, página 11)

Si el señor Chaves dijo la verdad y se comprobó que no se habían iniciado las obras, entonces el Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras mintió en el BOE sin que Matsa realizara alegación alguna a su resolución, mintió el ministro Sebastián en su comparecencia en el Congreso y miente ahora la Junta de Andalucía al reclamar la subvención con el argumento de que las obras ya estaban iniciadas cuando se solicitó la misma.

No sé yo, pero me parece a mí que es más fácil concluir que quien mintió fue el señor Chaves y no los otros tres. Y en sede parlamentaria. Pero vamos, que pelillos a la mar. Total, otro mentiroso más...


sábado, 4 de octubre de 2014

¡Cómo nos gusta quedarnos en las formas para no mojarnos en el fondo, matarile, rile, rile...!

Que nunca ha estado fina en las formas es tan evidente como que la prensa, los partidos y los sindicatos de todos los colores han preferido quedarse en la superficie para que la realidad no les estropee un buen linchamiento con réditos populistas.

Me refiero a la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, quien ya dijo en su día que los trabajadores sin cualificación no valen para nada -aunque pretendía decir que el salario mínimo interprofesional es un enorme error-, o que los subsidios generan parasitismo, o que sindicatos y patronal son una casta que defienden sólo sus intereses y no la competitividad, y que ahora ha dicho que la legislación laboral sólo perjudica a las mujeres a las que pretende proteger.

Todo lo que ha dicho, aunque quizás no como lo ha dicho, es una realidad. Podrá no gustarnos escucharla, pero es lo que hay. Y en lugar de tomarnos en serio esos problemas, analizarlos, debatirlos, ponerles el foco, nos echamos las manos a la cabeza y exclamamos, ¡anda, lo que ha dicho esta retrógrada de mierda!, y nos aplaudimos unos a otros encantados de comprobar que, al fin, nos hemos puesto de acuerdo por unanimidad en algo.

Uno, que cree que el Estado deber estar para garantizar la igualdad de oportunidades en toda la amplitud y profundidad de la expresión, la seguridad de los ciudadanos, el libre mercado y poco más, comparte las reflexiones de la señora Oriol.

En el asunto concreto de la legislación laboral dirigida a fomentar la incorporación de la mujer al mundo laboral, desarrollada seguramente desde la buena fe por parte de nuestros legisladores, al tiempo que desde la más absoluta ignorancia sobre el mundo real de la empresa y de las relaciones laborales, es un tremendo error cargar a los empresarios con una responsabilidad que corresponde a toda la sociedad, y por ende al Estado.

Cuando se obliga al empresario a conceder una reducción de jornada por cuidado de un menor de 12 años y se protege a la trabajadora frente a despidos por tal circunstancia, lo que se fomenta es que el empresario, en igualdad de condiciones, prefiera a un hombre antes que a una mujer. Es una decisión absolutamente racional, que cualquiera de nosotros tomaría si fuéramos empresarios y, por tanto, irreprochable desde el sentido común. Si cuando tenga que reducir personal, el empresario se ve obligado a prescindir antes de un trabajador, hombre o mujer, competente pero sin reducción de jornada, que de un trabajador, hombre o mujer, menos competente pero con reducción de jornada por guarda legal del menor, lo más probable es que el empresario discrimine a la mujer a la hora de contratar. Se convierte así una legislación teóricamente protectora, en una realmente discriminadora de la mujer.

Pero si estamos de acuerdo en que la mujer tiene una serie de dificultades añadidas para labrarse una carrera profesional por el simple hecho de ser mujer, y que debemos garantizar una igualdad de oportunidades efectiva que no existe, a pesar de una legislación teóricamente protectora, ¿qué podemos hacer?

En primer lugar, ser conscientes de que imponer a un sector de la sociedad, los empresarios, la obligación de soportar una responsabilidad que es de todos, que es del Estado, no funciona. Es necesario tomar medidas que sean neutras respecto de las decisiones empresariales, que no hagan que el empresario que discrimina no contratando mujeres tenga menores costes que el empresario comprometido con la función social de la empresa porque si no, al final, o este último termina discriminando para sobrevivir, o terminará cerrando su empresa por no poder competir contra los menores costes de las empresas que discriminan.

Así, por ejemplo, subvencionar una buena red de guarderías y servicios dirigidos a las necesidades de las familias con hijos en las que ambos padres desean trabajar, con costes adaptados a cada renta. O implantar medidas en las que el empresario se enfrente al mismo problema con independencia de que el trabajador sea hombre o mujer, por ejemplo, equiparando los permisos retribuidos de paternidad y maternidad, de manera que no sean transferibles entre los progenitores. En definitiva, como se dijo antes, medidas que sean neutras a las decisiones empresariales, en las que el empresario no adquiera ninguna ventaja o desventaja competitiva dependiendo de la decisión que tome respecto al sexo del trabajador.

Pero nuestra legislación laboral no sólo yerra en este asunto, sino que es incoherente en muchos otros. Busca fines loables con mecanismos alejados del mundo real, y claro, lo esperable es que consigan exactamente lo contrario. Ahí llevan algunos ejemplos ilustrativos.

El permiso de lactancia contemplado en el art. 37.4 del Estatuto de los Trabajadores, que se supone que es para lo que su propio nombre indica, es posible acumularlo en jornadas completas. Es decir, acumular la hora diaria de permiso en el equivalente a días de permiso completos. ¿Se supone que en esos días deben cebar al niño para no tener que darle de comer en los meses posteriores hasta que cumpla los nueve meses?

La sucesión de empresas, concepto regulado en el art. 44 del ET, se introdujo como una manera de evitar el traspaso de los trabajadores de una empresa a otra con pérdida de sus derechos de manera fraudulenta. Actualmente, la jurisprudencia ha ampliado generosamente dicho concepto aplicándolo, por ejemplo, a aquellos supuestos, muy habituales en las licitaciones públicas de servicios, en los que una empresa presta un servicio a un cliente con un equipo de trabajadores y, al cabo de cierto tiempo, el cliente solicita nuevas ofertas al mercado, obteniendo un precio más ventajoso que el actual. El cliente decide cambiar de proveedor y el nuevo contratista se plantea el dilema de iniciar un proceso de selección de personal en el mercado o de contar con parte del personal de la empresa saliente. Si el nuevo contratista contara con el personal de la otra empresa, tiene muchas posibilidades de que, ante una demanda de cualquiera de esos trabajadores, un juez dictamine que ha existido sucesión de empresas y, en ese caso, el nuevo empresario deberá respetar todas las condiciones del trabajador, desde su salario original, hasta su antigüedad, tipo de contrato, beneficios sociales, etc... ¿Qué hará un empresario que sea consciente de esta realidad? Sin duda, no contratará a ninguno de los trabajadores de la empresa saliente, incluso aunque se presentasen al proceso de selección abierto. ¿Y qué habrá conseguido una norma creada para proteger al trabajador? Que los trabajadores con experiencia en ese servicio pierdan su trabajo, que la nueva empresa deba contratar trabajadores menos productivos, al menos hasta que superen la curva de aprendizaje del servicio a prestar, y que la economía se vuelva menos competitiva.

La conversión de los contratos por obra o servicio determinado en indefinidos si su duración supera los 3 años, art. 15.1.a) del ET, y de los temporales que superen los 24 meses en un periodo de 30, art. 15.5 del ET, que persiguen acabar con la dualidad de nuestro mercado laboral -indefinidos sobreprotegidos y gran precariedad en los contratos temporales-, fomentando la estabilidad en el empleo, consiguen exactamente lo contrario. Cuando un trabajador ya ha estado 13 meses en una empresa con un contrato temporal, y 4 meses después podría ser contratado por otros 12 meses, el empresario no lo contrata, sino que contrata a un nuevo trabajador porque el coste posterior del despido es muy superior al coste adicional que el descenso momentáneo de productividad del nuevo trabajador le provoca. Sin esas limitaciones, es probable que el primer trabajador fuera de nuevo contratado. Con esa limitación, se produce la rotación automática, que provoca la permanencia en el paro del trabajador al que se pretendía proteger, e implica además un deterioro de la productividad en la economía.

Lamento sinceramente la longitud de la entrada, y sé que casi nadie va a llegar hasta aquí -es lo que tiene este medio, que sólo se aprecian los mensajes breves y simpáticos-, pero el asunto es demasiado trascendente como para despacharlo con la torpeza con la que lo hace la señora de Oriol, o la frívola indignación de las fuerzas vivas y vividoras de este país.


viernes, 3 de octubre de 2014

Los Manolos...

Ayer me contaba una persona muy cercana -tanto, que por las noches me da codazos para que deje de roncar-, una escena que presenció por la mañana y que ilustra muy bien lo que ayer escribí. Resulta que ella suele comprar la fruta y la verdura en una frutería de las de siempre, y que el frutero, al que conoce desde hace muchos años, tiene una empleada.

Mientras ojeaba el género, llegó una chavala para ofrecerle a Manolo el frutero un curso de formación para su empleada, subvencionado por la Junta de Andalucía. El frutero le preguntó si era de esos cursos en los que regalan una tablet, y que si era así, que sí, que él le firmaba todos los papeles como si hubiera realizado el curso, pero que desde luego, su empleada no iba a asistir, que él sólo quería la tablet.

Esa persona cercana que me da codazos por la noche -y otras cosas más agradables cuando me lo merezco-, levantó la vista del cajón de kiwis y se encaró indignada con Manolo, recriminándole su actitud y su desvergüenza, a lo que éste le respondió que, para que se lo lleven crudo los de arriba, que al menos a él le toque algo.

No parece, pues, que sean los políticos quienes son el reflejo de una sociedad corrupta, sino más bien al contrario. No recuerdo yo haberle escuchado a ninguno de ellos, cuando les trincan con el carrito de los helados, argumentar que, para que se lo lleve crudo Manolo el frutero, mejor se lo llevan ellos.

El frutero muestra al menos algún vestigio de remordimiento cuando se preocupa de buscar una coartada en el mal ejemplo de quienes debieran ser ejemplares, aunque sólo sea para encontrar algún alivio moral a su mezquino comportamiento. El político trincón y vividor ni siquiera piensa que deba necesitar coartada. Salvo el señor Gracia, que como su tocayo el frutero, se refugia en la inmoralidad ajena para justificar la propia, como si ser exquisitamente ejemplar no debiera ser un requisito imprescindible para representar al pueblo, para hablar y actuar en su nombre.    


jueves, 2 de octubre de 2014

Tienes la Gracia en el culo, Manolo...

Entró en política en las Cortes Consituyentes, allá por 1977, y todavía sigue subido en el coche oficial. Diputado en el Congreso, senador, consejero en varios gobiernos andaluces, diputado autonómico, vicepresidente y presidente del Parlamento andaluz.

Opina este profesional de la política llamado Manuel Gracia, que el germen de la corrupción política está también en la corruptela diaria de la sociedad, que hay una percepción muy negativa hacia los políticos, pero una permisividad enorme hacia la enorme corruptela diaria que está alrededor de todos y que los políticos no son distintos a como es la sociedad, sino que son exactamente iguales. No sé con cuál de las tres perlas quedarme.

Al final, va a resultar que la culpa de la corrupcion de los políticos es de la enorme corruptela diaria del ciudadano de a pie, pero ni se plantea el silogismo contrario.

Por otro lado, para explicarnos que su choriceo y desvergüenza no es culpa de ellos sino de una sociedad vulgar y corrupta de la que ellos no son más que un reflejo, son capaces de rebajarse hasta el punto de considerarse parte del vulgo. Así, como son personas normales y corrientes, les está permitido hacer las cosas que hacemos las personas normales y corrientes y que, según el señor Gracia -maldita la gracia...-, consiste en crear a nuestro alrededor una enorme corruptela diaria de la que ellos, pobrecitos e inocentes, no son más que un efecto colateral.

Pues qué quieren que les diga. A mí, lo que dice este impresentable, me parece un insulto a nuestra inteligencia. Como ya ha quedado dicho por aquí en alguna ocasión, pareciera como si, para ejercer la política, fuera un mérito el hecho de ser un ciudadano medio, ni muy tonto ni muy listo, ni muy honrado ni muy chorizo. E incluso a veces, hasta se pelean para ver quién mea más cerca, quién es más vulgar.

¡Es tan patético verlos intentar parecer tan normales siendo tan mediocres y sintiéndose tan superiores...!


miércoles, 1 de octubre de 2014

De donde no hay... (LXVII)

"La Junta de Andalucía, a través de la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA), ha emitido una resolución por la que pide a la empresa Minas de Aguas Teñidas (Matsa) el reintegro de una ayuda recibida por valor de 10,1 millones, toda vez que dicha empresa habría efectuado una inversión antes de recibir la subvención, algo prohibido por la orden de subvenciones.

Según el portavoz, se procedió a la fiscalización de la subvención concedida y se descubre durante ese proceso que hay una pequeña cantidad de esa inversión que no se correspondía con todos los requisitos, de manera, con la normalidad de una decisión administrativa, se pide el reintegro.
" (Europa Press, 30 de Septiembre de 2014)

Pues el BOE de 7 de Mayo de 2008, hace más de seis años, publicó una resolución del Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras, dependiente del Ministerio de Industria, en la que se denegaba la subvención a Matsa "por realizarse el proyecto en un municipio que no es objeto de ayuda al no estar incluido en los municipios de los anexos I, II y III de la Orden, además de no cumplir con el requisito de no iniciar las inversiones antes de la presentación de la solicitud de la ayuda."

Por si esto fuera poco, en la sesión de control al gobierno de fecha 17 de Junio de 2009, el Ministro de Industria, ante una pregunta del entonces diputado Moreno Bonilla sobre las razones por las que no se concedió la subveción a Matsa por partede su Ministerio, respondió: "¿Por qué se le denegaron las ayudas? Por dos motivos: En primer lugar, porque la citada orden especifica los municipios susceptibles de formar parte de su ámbito de aplicación territorial, y el municipio de Almonaster la Real no se encuentra entre los mismos; y en segundo lugar, por incumplir con lo dispuesto en el apartado sexto de la orden, que exige que en el momento de solicitar la ayuda el proyecto no se encuentre aún iniciado."

Nuestra presidenta debería haber dado ya una rueda de prensa urgente para explicar, al menos, un par de cuestiones. La primera, cómo se puede ser tan escandalosamente inepto como para que nadie de la Junta de Andalucía se haya enterado hasta ahora de que la subvención concedida a Matsa por el gobierno andaluz en 2009 no cumplía con un requisito cuyo incumplimiento se había aireado en el BOE, en el Congreso de los diputados y en el diario de Sesiones del Congreso meses antes de la concesión de la subvención por parte de la Junta. Y la segunda, por qué no han cesado ya a los responsables de este espantoso ridículo que deja bien clara la absoluta falta de control de los dineros públicos en nuestra tierra y la panda de inútiles, cuando no de corruptos, que nos gobiernan.
 
Nada de eso se ha hecho ni, me temo, se hará. Y aquí no pasa nada. Más de treinta años de régimen, la mayor tasa de paro del país, los peores resultados educativos, los escándalos de corrupción más graves de la historia de nuestra moderna democracia. Y aqui no pasa nada. Ni la gente se echa a la calle indignada, ni dejará de votar al régimen.
 
¿Tenemos lo que nos merecemos? No lo sé. Lo que sí tengo claro es que todos sufrimos lo que sólo algunos, aunque sean mayoría, se merecen.