La esquina ya no existe, pero la busco en mis noches de insomnio. Como la buscaron durante días los viejos chuchos del barrio. O como velaron su ausencia la Paca y la Mari, descosiendo la calle con sus tacones de aguja, sus carnes embuchadas en faldas recónditas y el deseo agriado en oferta. Hasta el viejo Nicanor siguió fiel a su cita de madrugada esperando aquellos fardos de prensa que nunca más volarían hasta la acera. El kiosco del viejo Nicanor… Cuatro reales me daba por cuidárselo mientras se alejaba cojeando a embaucar su soledad con el tercer aguardiente de la mañana. El viejo barrio, mi infancia, desaparecieron cuando el mundo dejó de estar a la vuelta de la esquina.
(Inspirado en un relato de José María Conget, del que tomé prestada la primera frase)



11 comentarios:
Muy cierto y muy bien contado. Yo también siento esa pérdida. Un saludo, que hace tiempo que nos tienes abandonados a los literarios y te dedicas a la política. Felicidades por el relato. Besos, Pilar
En mi mundo sigue habiendo una esquina en las que los viejos juegan al dominó cada mañana (haga sol, llueva o truene)... Parece que el mundo dejará de girar si dejan de jugar...
Un abrazo y enhorabuena por tan fantástico texto.
Pues tienes toda la razón, querida Pilar. Os tengo, me tengo, abandonados a los que sólo acudís por aquí a por estas pequeñas tapitas. A mi también me saben mejor éstas que las otras, pero no siempre está el horno para bollos.
Un manojo de besos
Gracias alegre opinador. El problema es cuando nos quitan la esquina, cuando no hay nada a la vuelta de la esquina porque no hay esquina a la que darle la vuelta...
Un abrazo
Basta tener el mundo entero a tu alcance para no querer salir de casa.
Precioso modo de expresar la nostalgia.
Saludos.
Muchas gracias, Juan Carlos.
Saludos
Me habría gustado más que Nicanor se hubiese marchado tras el deseo agriado de las carnes embuchadas.
Un beso enorme y lluvioso.
Bueno, querida Dama, el viejo Nicanor no estaba ya para muchos trotes, aunque cuando el aguardiente le calentaba la boca...
Besos pasados por agua
Ahora todo es redondo,dicen que es mejor para los niños.
Aquella oración que decía mi abuela a los pequeños:"Cuatro esquinitas tiene mi cama"...
Ya está desfasada,se ve que traumatiza.( La verdad que tiene tela)
Muy bonito tu comentario.
Invitame a una copita,que hace mucho tiempo,y un beso.
A un copita y a dos, a un beso y a dos, Veridiana.
Bravo, Tato. Eres tú, tus fibras, en estado químicamente puro.
Un abrazo.
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