Rebuscaba en sus bolsillos sin emergencia. En el segundo que visitó encontró el papel de fumar, un librito granate, pálido y cuarteado. Sacó un papelillo y comenzó a doblarlo con precisión, una y otra vez, hasta que surgió de entre sus manos una diminuta rosa. Luego sacó otro y escribió en él unos versos de letra minúscula, casi insignificante, metáforas ilegibles y desleídas en la humedad de su alma. Algodonó con hebras de tabaco un tercero, meciéndolo entre sus dedos en suaves vaivenes de ida y vuelta hasta que el blanco abrazo las encorsetó, prietas, en un apetitoso cigarrillo. Cinco años desde que le diagnosticaron el cáncer y dejó de fumar. Cinco años de calvario con el librito en el bolsillo. Cinco años de placer perdido. Hoy le dieron la triste noticia. El diagnóstico había sido un error.
Cien mujeres contra la violencia de género. Argentina
Hace 49 minutos



7 comentarios:
Eso es una cabronada, no una perspectiva.
Un abrazo
¡5 años sin fumar, y encima sano¡....pues a Río de Janeiro a presumir de nueva vida.
Me gustan tus microrelatos, Tato.
Un besazo
microrrelatos..eso
Yo le veo un puntito de mala leche eh? eso o que lo he leido con ojos sanos jejeje
Besos
Cita
Y nunca le supo mejor un cigarro, ni a él ni a sus pulmones, que le recibieron en toda su inmensidad para recibirle.
(que me disculpen los neumólogos)
Besos humeantes.
Es una cabronada, querido Rafael. O no. Cuestión de perspectiva. Un abrazo
Y me encanta que te gusten, querida Mangeles. Y no te preocupes, un microrelato no es más que un microrrelato un pelín más breve, un pelín más micro. Besos nada breves
Bueno Cita, la ventaja de los microrrelatos es que el lector es quien los termina de escribir. Por eso este género no está hecho para lectores perezosos. ;-) Besos, guapa.
Sólo los que son fumadores -o lo hemos sido y nos sigue gustando fumar-, son capaces de entender el placer de una calada en el instante preciso y la frustración de su ausencia, mi querida Dama. Desde que no fumo, no ligo nada de nada. ¿Tiene usted fuego? Besos
Hace que dejé el tabaco tanto tiempo que me parece increíble que aún me siga apeteciendo. Creo que dejé de fumar y perdí la mejor excusa para ligar, el fuego.
Ya ni en las pestañas...
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