A medio camino entre la intención primera y los cordones desatados de sus zapatos se le extravió la memoria. Pensativo y con esa sonrisa bobalicona que se les queda a veces, miraba acharado el suelo, como buscando en las losas desgastadas los propósitos perdidos, la excusa fingida. Venga padre, átese los cordones que le estamos esperando, sonó, ajena a su apuro, la voz amable de su hija. Mientras terminaba la lazada se preguntó con ojos de enamorado quién sería aquella joven tan guapa. Y si querría ir al baile con él.
Cien mujeres contra la violencia de género. Argentina
Hace 49 minutos



13 comentarios:
Exactamente, es lo que me sucedió con mi padre, solo hace dos años, me has llenado de lágrimas los ojos, no debí entrar hoy en tu blog, no tenía el día precisamente para ello, pero a lo hecho pecho, aún me quedan demasiados restos de sufrimiento, mi padre murió y nunca me creí del todo que no supiera quien le ataba los zapatos.
Un beso Tato, ponme algo, que haga perder el mal trago.
Fantástico micro-relato. Precioso de verdad.
Un abrazo.
Bueno, Karol_a, ya imaginarás que mi intención no era entristecerte. De hecho, el micro pretendía ser lo contrario. ¿Te imaginas revivir a la vejez el amor de tu vida sin ser consciente de que haya pasado el tiempo, convencido de que la acabas de conocer y de que tienes que enamorarla? Ni te imaginas lo que te entiendo. Un beso enorme y un Arenas extraseco para el mal trago.
Muchas gracias por tu generosidad, alegre opinador. Un abrazo.
Quizás tendríamos todos que olvidar cada día muchas cosas para seguir sorprendiéndonos cada día y poder enamorarnos así de la vida y no quejarnos tanto por todo. Me ha gustado mucho. Llega...
Pues sí, Lisset. Cuando uno se acomoda, se vuelve un quejica y las papilas gustativas de la vida se le vuelven vagas y desagradecidas. Gracias.
Besos
¡Qué bonito¡ Me lo había saltado...
Y qué triste verdad...
Buen escrito, Tato.
Besos
¡Uno de mis grandes miedos!, perderme.....aunque también está el punto de perder el miedo a la muerte....Muy bonito, de verdad. Besos, Pilar
Te superas cada día. Me recuerda a Darín en esa película tan bonita.
Besos inolvidables.
Eso te pasa por ir tan deprisa, Mangeles. ;-)
Y el punto de revivir sensaciones continuamente, Pilar. Total, el que no se consuela...
Si te refieres a El secreto de sus ojos, una de las mejores de ese genio llamado Darín, sin duda querida Dama.
Besos agradecidos
El Hijo de la novia, era la que me recordaba, aunque todas tienen su punto "darinesco.
Tiene usted razón, querida Dama. Me di cuenta de que te referías a esa después de hacer el comentario.
Besos
Emocionante.
Gracias, Elisa. Bienvenida a la taberna, y como ya es costumbre, a la primera invita la casa. A estas horas, mejor un cafelito y una tostada con aceite y jamon del bueno. ;-)
Por cierto, muy interesante tu blog. Lo visitaré con más detenimiento.
Saludos
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