No reconocí al hombre que tenía frente al espejo. La operación había sido un éxito. Ni el color de los ojos, ni la luz del rostro, ni la expresión de la cara de aquel extraño eran los míos. Tampoco sus orejas, su incipiente calva, su nariz aguileña. Por más que intentaba encontrar algún parecido entre el señor del espejo y la foto que mi brazo extendido al frente sujetaba a la altura de su cabeza, entre aquellas dos imágenes parecían haber transcurrido treinta años. Entonces cerré los ojos, paseé mi rostro con las yemas de los dedos y me reconocí. Sí. El trasplante de córneas había sido un éxito.
Manual del buen agitador
Hace 43 minutos



14 comentarios:
Qué bonito. Si buena fue la primera mirada al espejo, esta segunda también ha sido muy especial. Besos, Pilar
la que debe ser tb muy así es la de la persona a la que....bueno no te lo digo...seguro q se te ocurre, jejejje
Hay muchas ilusiones ópticas, y sensoriales eh, fíjate tato, que hace un calor aquí todavía que no se aguanta, y en cambio...
Uys ponme un caldito anda, que hace un frío que pela.
Y eso sin pensar en el invierno que nos espera, de la fiebre alata pasaremos al frío del polo, la que nos viene encima...
jaja un besote.
Muchas gracias Pilar.
Ahí va ese caldito, querida Karol_a.
Besos a través del espejo
Joder TATO...llevo tres dias desesperada...no veía una mierda con las nuevas lentillas, ni de cerca, ni de lejos...
hoy he dicho..voy a cambiarlas de ojo..jjejee..
Ya ta regrao....
Me habian puesto las lentes al verresssss
ahora YA VEO...
coño que usto
Besos amigo
También le gusta la SER...
Me encanta.
Me ha gustado, aunque lo vea poco y mal.
Estupendo micro. Me recuerda al poema de Kutxi Romero que abre una canción de Albertucho, ese de" Conozco la sonrisa brillante de las mañanas..."
Saludos.
Toc, toc...¿se puede entrar en esta casa de un liberal de izquierda?...je,je,je...el caso es que a mí no me rechina para nada, no sé, me parece que igual coincido y todo (pero que nadie se ofenda ni me diga nada, please, que vengo con bandera blanca y pasando un poco de todo. O bastante. O mucho. O todo).
¿En qué lugar de su taberna guarda usted esos finales? ¿Dónde no llega el polvo en este garito imprescindible? Me gustó, y tanto que me gustó. Y me quedo con un detalle: el reconocimiento a través del tacto, ay.
Un fuerte abrazo. En que se puede ser bético y feliz no habrá discusiones, ¿no?
Las corneas arrastraron chispitas memoristicas del anterior huésped.
¿Fallo médico? :P.
Me gustó, Tato.
Besos.
Bueno Mangeles, me has arrancado un sonrisa. Bueno, casi una media carcajada. Gracias.
La verdad es que no me gusta demasiado, querida Dama. Digamos que sólo una pequeña parte de su programación, pero suelo escuchar y leer un frito variado. Es la única fomra de mantenerse medio informado. Por cierto, una vez quedé finalista.
Gracias Javier. Lo tuyo se arregla o con gafas o con un espejo más grande. ;-)
Gracias Juan Carlos. No conocía ese poema, pero sangugel siempre nos echa una mano y lo he encontrado.
Adelante Juanma, adelante y siéntese usted que ahora mismo le atiende este liberal de izquierdas supuestamente incoherente. En cuanto a los finales, debe ser una herencia de cuando en mis años mozos jugaba más o menos en serio al ajedrez. Todo lo que destrozaba en la apertura y el medio juego, lo arreglaba algunas veces en unos finales brillantes que dejaban descolocado al contrincante. Y no, ya no me quedan abuelas.
Muchas gracias, Parsimonia.
Hoy, una rondita de besos, abrazos y alcoholes varios, que ya es viernes.
Jope Tato, llevaba tiempo sin visitar la taberna (no por falta de ganas mas bien de tiempo) y hoy que encuentro un huequito me encuentro con este relato. Me has puesto la carne de gallina, he visto a mi abuelo y su reacción si con el paso de los años hubieran sido capaces de devolverle la vista. Muchas gracias por este regalo, tu breve relato para mi tenia cara y manos. Saludos.
Vaya, Cibeles, me alegro de verte por aquí. Tu comentario me ha llegado. Cuando uno escribe nunca llega a sospechar las sensaciones que puede causar en quienes le leen. Y gracias a ti por visitarme de vez en cuando.
Besos
Vuelves a dar una clase magistral de genialidad. No sabemos lo que es mirar con los dedos, pero ellos sí.
Yo tengo un notable alto en miopía, pero espero no llegar nunca a matrícula de honor.
Besos varios.
Las Historias de la taberna llegarán, querido aguaó, con nuevos personajes, nuevas tristezas y nuevas sonrisas. Ahora el trabajo no deja viajar la mente con la misma alegría, pero disfruté mucho escribiéndolas y pienso volver a hacerlo.
Besos artista
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