Cuando se levantó del suelo estaba solo. Miró a su alrededor desorientado con un dolor húmedo y templado en la sien izquierda. Ni un ruido, ni un olor, ni un recuerdo. Sólo un silencio inodoro, insípido y ensordecedor que intentó acallar ingenuamente con el mando del televisor. Y el pánico. Ese pánico eterno que se extravía tras el instante lúcido de saberse otro, con el temor de no volver a ser uno mismo. Incluso con la sospecha de no echarse de menos por no recordarse. Y en ese momento, cuando todo parecía tan angustiosamente real, se durmió de la pesadilla.
Manual del buen agitador
Hace 5 minutos



7 comentarios:
Parece que tuvo una pesadilla con su suicidio o quizá soñó que vivía y despertó. Total, la vida es sueño, seguramente.
Inquietante.
Un beso.
Gracias por este regalo en un día tan importante para la literatura...........te mandaría una rosa.....si te supiera. Besos, Pilar
Sí, inquietante Parsimonia. Sobre todo porque no se trata de un suicidio. O sí.
Mejor os la mando yo a ambas, querida Pilar. Y gracias siempre ti. A vosotras.
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Besos enormes
Parece una depresión post papa. Me encanta, tu lo sabes.
Besos borrachos.
Eso se llama contratransferencias...
¡ Qué bonitas te han salido las rosas!. Yo quiero una...
Un beso
Parece muchas cosas, querida Dama. Hasta un depresión post papá, así, con tilde. Tú también sabes que me encanta que te encante.
¡Ay, Veridiana! Aquí llevas una, envuelta en su cajita de celofán [---<--<--@] Faltaría más.
Besos revoltosos remojados en un borracho de La Campana.
P.S.: Y otra para la Dama de preciosas piernas [---<--<--@], por supuesto
La genialidad se ha perdido con el paso del tiempo, pero leer tus "Hiperbreves" me demuestra que no... que sencillamente parece extinta, pero quedan reductos.
Sencillamente, como ya he dicho, genial. El mundo onírico puede ser más real que el surrealismo del presente difuminado con tintes de veracidad.
Un beso enorme mi querido Tato.
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